SIMBOLISMO DEL AGAPE FRATERNAL Por José Ramón González Chávez El sustantivo latino ágape se deriva del griego agape (ágape: amor, amistad, caridad), que los traductores de la Biblia al latín tradujeron como charitas (caridad). Los primeros cristianos usaban el plural, agapai y después el latín ágape para designar las cenas litúrgicas fraternales orientadas hacia la unión de los asistentes y ayuda a los más necesitados, al igual que las comidas-reuniones religiosas judías denominadas haburot. De acuerdo al propio diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la palabra Ágape se utiliza para referirse a la comida fraternal de carácter religioso que se realizaba entre los primeros cristianos, destinada a estrechar los lazos que los unían, aunque después de desvirtuó su objeto, siendo pretexto para cometer los más diversos excesos que condujeron a su condena por parte de san Pablo y prohibidos en el siglo IV por el clero. Con ese sentido fue que llegó al español, como sinónimo de banquete o comida abundante para celebrar algún acontecimiento. En su libro Predicación del Evangelio en las Indias (1570), José de Acosta se refiere al ágape así: "Esta fue, entre otras, la causa de que los apóstoles creasen los diáconos para que sirviesen la mesa de los pobres, y entonces floreció la costumbre del ágape que después languideció y no quedaron de ella sino vestigios, a fin de que no se consintiese haber ningún pobre entre los fieles". El tomar alimentos y bebidas como acto ritual se remonta a tiempos inmemoriales, encontrándose en los misterios más antiguos y formando parte de las tradiciones místico religiosas de casi todas las culturas, inclusive en aquellas en apariencia carentes de contacto. Sólo con la simple recopilación histórica de los lugares y civilizaciones donde se ha efectuado esta práctica, tendríamos suficiente material para hacer varios volúmenes. Inclusive si hurgamos un poco en nuestro acervo personal de conocimientos por más modesto que éste sea, podremos darnos cuenta que la ingestión ritual de alimentos y bebidas se ha realizado entre mayas y aztecas, celtas y druidas, egipcios y hebreos, griegos y romanos; también entre los cristianos antiguos y aún entre los modernos, pudiendo apreciarse hoy en día en religiones como la católica durante la misa o después de ceremonias importantes -aunque ahora, por desgracia, extremadamente desvirtuado- como en bodas, bautizos, comuniones y hasta en los funerales. Por esta razón y dados los tan limitados objetivos del presente trazado, resulta inútil y hasta ocioso incursionar en el estudio de este tema empleando el método histórico como herramienta base. En su lugar trataremos exclusivamente de exponer a grandes rasgos la correlación entre el Pan, el Vino y la Copa, materiales que conforman el eje simbólico sobre el que gira el Agape Fraternal, representado en el mito crístico del jueves santo, símbolos que al unirse expresan una idea conjunta que a la vez constituye -desde mi