El proyecto urbano se define por su carácter social y el tamaño. Dichos proyectos pueden ser promovidos por la acción pública o privada. En ambos casos se deben enmarcar en la normatividad vigente que exige relacionar su la dimensión del proyecto con la capacidad de carga de las estructuras urbanas existentes; identificando aquellos problemas en que pudiese degenerar la calidad de vida de los barrios, sectores o distritos urbanos, o los que pudieran someter a crisis los servicios públicos municipales; esto es, se trata de predecir los efectos productivos o conflictivos sobre el entorno según la evolución de la demanda de satisfactores urbanos que se genera.