2006018889 HOAC diptico Rovirosa
31/5/06
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ORACIÓN
Rovirosa
Causa de canonización de Padre, tú llamaste a Guillermo Rovirosa, le mostraste la grandeza de tu amor, manifestado en Jesucristo, el obrero de Nazaret entregado hasta la muerte y resucitado, y lo enviaste como apóstol al mundo obrero.
Guillermo
HOAC
HOJA INFORMATIVA Nº 2
Concédenos vivir, con su misma coherencia, el bautismo que nos ha hecho hijos tuyos, de modo que en el trabajo de cada día lleguemos a transformar la sociedad según tu voluntad y a transmitir la alegría de la fe a nuestros hermanos.
SU VIDA
Te pedimos, por su intercesión, ayuda ante la necesidad que te presentamos (...) y el gozo de agradecértela con un mayor compromiso a favor del amor y la justicia.
Busca formarse para ello, pero la sociología católica que le presentan le decepciona totalmente al no verla enraizada en el Evangelio. Será en plena guerra civil cuando descubra el esplendor de la fe en Jesús y su mensaje iluminando la problemática social. Él nos cuenta:
Por Jesucristo, nuestro Señor. (para uso privado)
Con licencia eclesiástica, de conformidad con el decreto de Urbano VIII
Para recibir más información, enviar testimonios o comunicar agradecimientos, dirigirse a:
HOAC-Causa de G. Rovirosa C/ Alfonso XI, 4-3º. 28014 MADRID Tfno.: 91 701 40 80. Fax: 91 522 74 03 Correo electrónico: rovirosa@hoac.es Para aportar ayudas a la causa, pueden hacerlo mediante giro postal a la dirección arriba citada o mediante ingreso en la siguiente cuenta: Caja Madrid, c/c 2038-1590-29-6000054839 Promotora de la causa: Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC)
Su proceso de canonización se abrió el 8 de julio de 2003
JUNIO 2006
Tras su conversión a la fe cristiana (Navidad de 1933) Guillermo Rovirosa se siente llamado al apostolado obrero.
“La guerra española fue una sacudida que me hizo descender de las cumbres y me enterró en las catacumbas. Aquello fue maravilloso; y algunos que estábamos en Madrid pudimos vivir los esplendores de los primeros cristianos en Roma. Nunca daré bastantes gracias a Dios por aquellas experiencias inefables de cristianismo”.
Alude al hecho de las misas clandestinas que diariamente se celebraban en su casa, a la responsabilidad y convivencia con los trabajadores de su empresa y al hallazgo casual, al evacuar su residencia hacia el interior de Madrid, del sótano donde estaban amontonados los libros de “Fomento Social”, de los jesuitas; se propuso ordenar esa amplia biblioteca y empezó a interesarse al entrar en contacto con el pensamiento de Pío XI y de otros autores, de tal modo que durante dos años fue profundizando en la Doctrina Social de la Iglesia, entendida como exigencia de Comunión, y se entusiasmó con su planteamiento: “Fue mi segunda conversión, y representa con la primera un conjunto armonioso. La primera me hizo encontrarme a mí mismo en Cristo; la segunda me hizo sumergirme en el Cuerpo Místico. Los aspectos personal y social se complementaban el uno al otro. (...) Terminada la guerra yo ofrecí mi vida al Señor para quemarla en el fuego de su servicio; me puse en manos de su Providencia para no rehusarle nada, pidiéndole cada mañana que me dijera lo que quería hacer de mí.”