Es una historia acerca de un personaje que se encuentra en el consultorio psicológico explicando al doctor cómo había matado a sus tres hijos sin tan siquiera tocarlos. "El coco se los llevó". El coco siempre fue una historia que inventaron los padres para asustar a sus hijos, consiguiendo que los niños hicieran caso. Eso creía hasta que su hijo, de apenas dos años, se paró en la cuna llorando y sus primeras palabras fueron "el coco, papá, el Coco. Ayúdame". Este hecho se repitió en los días siguientes, y el Coco no lo abandonó nunca, provocando la salida de un olor putrefacto y húmedo del armario. Aunque éste sólo tenía una rendija abierta, eso era todo lo que el Coco necesitaba; sólo una rendija...