LA PRIMERA HERIDA - por Karina Zarfiro
LA PRIMERA HERIDA FRAGMENTO DE “LA TRAMA ENERGÉTICA DE LA REALIDAD” Si bien la primera herida en verdad se ocasiona al nacer, ante el potente choque frecuencial que vivencia el alma al encarnar en un vehículo destinado a jugar en la tercera dimensión, podríamos decir que existen otras heridas comunes a toda la humanidad que ocasionaron daños profundos en el sistema energético de las personas. Estos daños son los que desde la perspectiva del cuento luego se experimentan como trastornos, problemas o enfermedades. La herida más evidente es la que experimenta el niño en sus primeros años ante las frecuentes agresiones que repercuten hondamente en plano energético. Agresiones entendidas no solo como maltrato físico generado por golpes o gritos, sino también, y en mayor medida, como maltrato sutil y cotidiano que en el marco de una sociedad desconectada el niño sufre permanentemente. Estos golpes invisibles que el pequeño no sabe cómo
detener, son los encargados de provocar un terrible desequilibrio en su sistema energético, generando bloqueos que terminan cristalizándose silenciosamente y dando lugar a la configuración del personaje desde el cual representará luego la película de su vida. Este maltrato sutil es un abuso a los límites del propio sistema energético que incluso en ocasiones también puede darse en nombre del amor, como por ejemplo a través de padres sobreprotectores que ciñen, con sus excesos de preocupaciones y ansiedades, el campo energético de sus hijos. Es decir que al hablar de abuso caben todas las formas y situaciones donde existe maltrato físico y, en mayor medida, energético, puesto que la intromisión en los campos energéticos ajenos es una constante silenciosa que se ha normalizado en la comunicación cotidiana entre los seres.