Con frecuencia el tratamiento del patrimonio cultural se convirtió en una actitud pasiva, con- templativa, conservacionista. Un tratamiento que nació de una conceptualización congelada tanto de lo que es patrimonio como de las maneras en las que nos aproximamos a él y le colocamos en resguardo. Sin embargo, las nuevas concepciones tienden a sacar de la cautela a la tarea de ocuparse del patrimonio, para mirarlo y acompañarlo en sus procesos, en sus resignificaciones, en su revalorización para que produzca conocimiento relevante.
Los conceptos con los que tratamos de definir como patrimonio algunos bienes culturales son modos de resguardar las respuestas que las sociedades se fueron dando. Esas respuestas son múl- tiples, inestables, viajan ... “Todo concepto tiene una historia” -afirman P. Deleuze y F. Guata- ri-, proviene de otros conceptos, es un punto de coincidencia, de condensación o acumulación.
De este modo, un paso importante en cuanto a la gestión del patrimonio ocurrió cuando