Anicio Manlio Severino BOECIO (ca. 475-524): La Consolación de la Filosofía. Introducción, traducción y notas de Pedro RODRÍGUEZ SANTIDRIÁN, Madrid, Alianza Editorial, S. A., 1999. LIBRO I El autor expone los motivos de su aflicción y la Filosofía le hace ver que su mal consiste en haber olvidado cuál es el verdadero fin del hombre.
I. Yo, que, en otro tiempo, con juvenil ardor compuse inspirados versos, me veo ahora, ¡ay de mí!, obligado a entonar tristes canciones. Aquí están para dictarme lo que he de escribir mis musas desgarradas, mientras el llanto baña mi rostro, al son de sus tonos elegiacos, pues ni siquiera el miedo pudo desanimarlas para dejar de acompañarme en mi camino. Ellas, que fueron antaño la gloria de mi feliz y verde juventud, se acercan ahora a endulzar los tristes destinos de este abatido anciano. Precipitadamente y cargada de males, se echó encima la no esperada ancianidad y el dolor se apoderó de mis días. Canas prematuras cubren mi cabeza y el cuerpo herido se estremece con la piel rugosa. 1