PSOE: Adiós a la vieja guardia (y sucesores) DAVID BOLLERO
La derrota siempre es amarga pero, además, cuando quien la propicia es tu propia gente, cuando tu soberbia sólo es comparable a la cantidad de bilis que tienes que estar tragando oculta en tu rincón, entonces, ya tiene que ser insoportable. Eso es lo que le ha sucedido a Susana Díaz.