www.eltiempo.com - LUNES 18 DE SEPTIEMBRE DE 2017 - EL TIEMPO
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cultura y entretenimiento
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La reinterpretación de la Reconquista La exposición ‘El Reino frente al rey’ se presentará hasta el 29 de octubre en el Museo Nacional, de Bogotá. Laura Guzmán Díaz Cultura y Entretenimiento
El periodo de la Reconquista española comenzó con la llegada del general español Pablo Morillo al territorio de la Nueva Granada en 1815, enviado por Fernando VII tras la derrota de Napoleón, con el fin de restaurar el virreinato y la autoridad del rey. En el imaginario colectivo y en lo que se ha enseñado sobre este periodo, básicamente, los españoles vinieron a matar criollos. Pero, para el historiador Daniel Gutiérrez Ardila, curador de la reciente exposición del Museo Nacional, titulada ‘El Reino frente al rey. Reconquista, Pacificación, Restauración. Nueva Granada (1815-1819)’, la narración es más compleja. “Esta idea la tiene la mayoría de gente por lo que le enseñaron en el colegio, pero nosotros tomamos esa idea, la ponemos en su lugar y la contextualizamos”, explica el curador. Al entrar en la sala, los vi-
sitantes encontrarán, hasta el 29 de octubre, una división de tres capítulos que proponen una nueva interpretación histórica de esos cuatro años de transiciones sociales, políticas y económicas, con el fin de propiciar reflexiones sobre ese
periodo. En la sala del museo, el relato de la Reconquista se vuelve más sofisticado: habla de Restauración, a través de tres identidades cromáticas distintas: rojo; amarillo y rojo, colores de la bandera española, y, fi-
¿DÓNDE Y CUÁNDO? Hasta el 29 de octubre. Museo Nacional, carrera 7.ª con calle 28, de Bogotá. Informes: teléfono 3816470 y museonaciona l.gov.co.
‘Policarpa Salavarrieta marcha al suplicio’, 1825. Autor desconocido. Cortesía Museo Nacional
La pata que le falta a la paz Columna sin título Nelly Peñaranda Crítica de arte
Por la paz me comprometo a: “Jugar futbol porque, para mí, eso es paz”. Lo escribió un niño en una de las 3.000 fichas que, a finales del año pasado, fueron recopiladas en el Museo Antonio Nariño, de Villa de Leyva, en la muestra ‘La mesa’, de Catharina Burman.
Era la segunda exhibición de un proyecto colaborativo entre la artista y la gente, iniciado en el 2015, en la Cámara de Comercio de Bogotá y surgido del grupo Innovadores por la Paz, cuando los diálogos estaban en desarrollo y la mesa era una especie de protagonista de la negociación. En este momento, Burman participa con su mesa en la sexta edición del ciclo ‘Intervenir la historia’, organizado por la Quinta de Bolívar, el Museo de la Independencia Casa del Florero y la Universidad de los Andes, que invita a artistas
a desarrollar propuestas que contribuyan a la construcción de la historia y a su reconocimiento. No pelear con el vecino, defender el territorio, ser respetuoso, no juzgar y, la más popular, ser más tolerante son parte de los compromisos de quienes han visto la invitación a la construcción de la cuarta pata como un momento de reflexión hacia el porvenir. A ‘La mesa’ de Burman, actualmente en la Casa del Florero, le falta una pata que se debe construir con los escritos de los compromisos por la paz que la gen-
‘Fusilamiento de los próceres de Cartagena’, 1886, de Generoso Jaspe / Luis Felipe Jaspe. Cortesía Museo Nacional
nalmente, los tres colores de la bandera de Colombia. La exposición comienza con la aclaración de que hablar de la Reconquista es inadecuado, pues, en realidad, el ejército pacificador no fue conquistador, mientras que se les ha puesto en el mismo lugar que un conquistador del siglo XVI. “Evidentemente, se trata de algo absurdo. Para los patriotas y revolucionarios era ventajosa esa comparación que sobrecargaba de escarnio y desprecio a aquellas personas, al decir que llegaron a matar criollos”, explica Gutiérrez, quien también es profesor de la Universidad Externado. Si bien es cierto que en algunas provincias hubo muchos cadalsos (tablado construido para la pena de muerte), ejecuciones y des-
te realiza. Cada pata está tallada con formas específicas: el ADN, que nos hace iguales; una copa como contenedor, que para la artista semeja un vientre, lugar para estar a salvo, y, la tercera, soportada en una esfera (el planeta Tierra), que hay que cuidar y que, siempre en guerra, resulta siendo de los más afectados. Que la instalación se realice en el Museo de la Independencia-Casa del Florero, donde se originó el grito de la independencia, es simbólico cuando hoy se pretende construir una nueva manifestación de liberación de la guerra pero a través de compromisos, para ser ya no solo testigos sino parte de la historia.
manes, “tampoco podemos negar que en muchas otras no hubo nada de eso”. “Había un interés político de presentar una historia esquemática y maniquea”, agrega el investigador. En la exposición también
se evidencia cómo al cabo de tres años, el proceso de pacificación fracasó. Gutiérrez dice que quieren cuestionar al espectador y ver “si somos capaces de mirar un conflicto de hace 200 años con otros ojos”.