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ESTE VA A SER NUESTRO MEJOR DÍA, SÓLO POR HOY VAMOS A SER MEJORES
ran las 2.30 de la tarde cuando Carlos Gabriel empezó a despertar, acompañado de un terrible dolor de cabeza y una sed espantosa.
Sin abrir los ojos, reconoció que tenía una fuerte cruda. Poco a poco fue abriendo los ojos a nivel de rendija cuando, en el primer instante se dio cuenta que no era su casa, estaba en un cuarto totalmente blanco. -¡Ah chingá!, ¿dónde estoy?,- se dijo así mismo, -será que de la pachanga de anoche terminé en el hospital. Se fue escaneando el cuerpo con las manos para ver si estaba completo, si tenía alguna fractura o golpe. Finalmente abrió totalmente los ojos y vio que del lado izquierdo tenía una manguerita de hule que bajaba de una bolsa colgada hasta llegar a una aguja clavada en su mano. Más adelante estaba un equipo de electrocardiograma con su clásico sonido de tic… tic…tic.. y un crucifijo clavado en la pared de enfrente. Volteó automáticamente a la derecha y vio a un enfermero, a quien le preguntó: -¿Qué me atropellaron o qué me pasó? -No señor- le contestó -usted llegó por una fuerte congestión alcohólica. -Bueno, menos mal- se tranquilizó, presuponiendo, le dijo al enfermero: -¿Ya le avisaron a mi esposa? -Ya lo sabe, de hecho ella y su cuñado lo trajeron.
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