ENERO 2003
Nº 7
D I F U S I Ó N G R AT U I TA
F R A N Q U E O C O N C E RTA D O 2 9 / 5 5
LA REVOLUCIÓN DE PILI FAROLAS
B
ARREIRO EN BARREIROLANDIA. Ese pájaro del PP, ¿será una gaviota o será el mismo espíritu santo?
Al parecer, la iluminación que aureola a Pilar Barreiro no consiste sólo en la del negocio de las farolas revolucionarias que le crecen como setas a su Cartagena virtual sino que, según cuentan en la corte, ella misma parece haber sido iluminada por algún santo espíritu, porque de tanto perder contacto con la tierra ha empezado a levitar cual juansalvadorgaviota en ascenso a los cielos, lo que en sus círculos privados consideran prueba inequívoca de santidad -comentan maravillados entre caipirinha y caipirinha- y en ese éxtasis ha pasado de hacer milagros a llevarnos directamente a la revolución, que ella proclama satisfecha y sin un mínimo de sonrojo mientras levita y le crece desmesuradamente la nariz ante las miradas complacientes de los plumas y locutores de los medios de comunicación, haciendo unas descripciones delirantes del país de las maravillas de gatos risueños y conejitos blancos en el que vive y al que parece referirse cuando habla de la Cartagena pulgosa y llena de excrementos de gaviota en los que resbalamos día a día los cartageneros. Nuestra Santa Barreiro, milagrera y revolucionaria, patrona de los cuentacuentos, no pisa la mierda porque desde su sillón mullido de mentiras los pies no le llegan al suelo y pasa su cuatrienio prepotente de mayoría absoluta de mentiras contando cuentos mentirosos porque se siente investida para mentir. ¡Qué suerte, para los cartageneros, si Cartagena hubiera un alcalde con los pies en el suelo al que no le importara pisar una mierda!