MUSEO DE LA MEMORIA Y LOS DERECHOS HUMANOS
RICARDO BRODSKY / DIRECTOR MUSEO DE LA MEMORIA Y LOS DERECHOS HUMANOS
Prisión Política y Tortura1
militar, definida e impulsada por las autoridades
La Comisión Nacional sobre Prisión Política y
políticas de la época, el que para su diseño y
Tortura, en sus dos períodos de calificación
ejecución movilizó personal y recursos de diversos
de víctimas, determinó que treinta y ocho mil
organismos públicos, y dictó decretos leyes
doscientos cincuenta y cuatro (38.254) chilenos
y luego leyes que ampararon tales conductas
y chilenas fueron víctimas sobrevivientes de
represivas. Y en esto contó con el apoyo, explícito
prisión política y tortura durante la Dictadura del
algunas veces y casi siempre implícito, del único
general Pinochet. A esto habría que agregar el
Poder del Estado que no fue parte integrante
gran número de personas que habiendo sufrido
de ese régimen: la judicatura. La amplitud y
las detenciones, no fueron calificados como
profundidad de esta práctica queda en evidencia
tales por no cumplir con los criterios fijados en
cuando se conoce que en el país hubo más de
el mandato que establecía la ley. Asimismo, un
mil recintos de detención en los que se practicó
gran número de personas estando detenidas
sistemáticamente la tortura a los detenidos. La
fueron ejecutadas o hechas desaparecer, como lo
tortura estuvo incluida en el régimen normal de
consigna el Informe de la Comisión Nacional de
tratamiento del prisionero político.
Verdad y Reconciliación. La privación de libertad por motivos políticos La represión política operó, con distintos grados
en Chile se fundamentó y ejecutó por parte de
de intensidad y bajo diferentes contextos
diferentes instancias: hubo mayoritariamente
institucionales, desde el 11 de septiembre de 1973
disposiciones de organismos político-
hasta el 11 de marzo de 1990. Como sostiene
administrativos, como el Ministerio del Interior,
el Informe Valech la prisión política y la tortura
las jefaturas de Estado de Sitio u otros. Hubo
constituyeron una política de Estado del régimen
detenciones ordenadas por fiscales militares en
1 El texto que sigue sintetiza y cita algunos de los aspectos principales del Informe de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y
Tortura.
FONDO LUIS NAVARRO
ausencia de proceso judicial; hubo detenciones
centros de eventos, edificios públicos, escuelas,
practicadas por organismos de seguridad
hospitales, buques de la Armada (el Buque
dependientes del Gobierno como la Dirección
Escuela Esmeralda, entre otros); barcos mercantes
de Inteligencia Nacional, DINA, y la Central
de empresas privadas, contenedores, fundos
Nacional de Informaciones, CNI, y otros grupos
(Colonia Dignidad, el más relevante); retenes y
represivos como el Comando Conjunto, el
comisarias, recintos de las fuerzas armadas y de
Comando Vengadores de Mártires o la Dicomcar;
investigaciones (la Academia de Guerra, la Escuela
hubo detenciones amparadas en acusaciones
Militar, Tejas Verdes); ex centros de veraneo para
que no constituyen conductas punibles bajo un
trabajadores como Melinka-Puchuncaví y Ritoque;
Estado de Derecho, tales como pertenencia
sitios históricos abandonados (Chacabuco);
a partidos políticos, ingreso al país o ejercicio
antiguos centros de detención en desuso
de derechos como los de reunión y expresión;
(Pisagua); lugares habilitados especialmente para
hubo detenciones ejecutadas por Carabineros o
practicar la tortura (Londres 38 , Villa Grimaldi,
miembros de las distintas ramas de las fuerzas
Simón Bolívar, Santa Lucía, José Domingo Cañas,
armadas e Investigaciones, sin orden judicial
Borgoño) y remotas islas desiertas a lo largo del
alguna ni expresión de causa.
país (Dawson, Quiriquina).
La capacidad de los recintos de detención
De acuerdo a la primera calificación de la
normales fue rápidamente desbordada.
Comisión Valech el 87,5% de los prisioneros
Ya el 12 de septiembre de 1973 las nuevas
políticos fueron hombres y el 12,5% mujeres. El
autoridades empiezan a habilitar como centros de
44% tenía menos de 30 años de edad y más del
reclusión nuevos lugares capaces de mantener
45% eran trabajadores calificados o profesionales
masivamente personas privadas de libertad,
y técnicos. La mayoría (45%) eran militantes
tales como centros deportivos (el Estadio
de base o adherentes de los partidos socialista
Nacional, el Estadio Regional de Concepción,
y comunista, La edad de estas víctimas de la
el Gimnasio Iansa, el Estado Chile, el Gimnasio
prisión política y la tortura permite inferir el
del Banco del Estado en Osorno, por ejemplo);
impacto de largo plazo sobre la vida de estas
BANDO N°13, COYHAIQUE 13 SEPTIEMBRE 1973. FONDO NINÓN NEIRA.
personas que se encontraban en plena fase de
de los cuales se presentaron voluntariamente
formación de sus familias y de afirmación de su
al llamado de las autoridades militares. No se
identidad social y laboral.
podía saber a ciencia cierta si el detenido estaba en tal o cual recinto, si había sido liberado o
El trato dado a los prisioneros variaba de un
condenado, si se encontraba vivo o muerto. Esta
recinto a otro, dependiendo muchas veces
situación excedía con mucho la legalidad de un
del organismo a cargo de la custodia o del
régimen de incomunicación, aún en Estado o
carácter del jefe del campo. Pero en general,
Tiempo de Guerra.
la alimentación era inadecuada, el abrigo insuficiente, las amenazas constantes, los golpes
Muchos de estos miles de prisioneros jamás
reiterados y el hacinamiento impedía conciliar el
fueron puestos a disposición de un tribunal ni
sueño. Los detenidos estaban bajo un régimen
acusados formalmente de delito alguno. Muchos
de incomunicación colectiva, esto es, sin visitas
recuperaron su libertad después de meses de
de familiares y sin comunicación con abogados.
encierro sin explicación mediante. Prácticamente
A los familiares no se les entregaba información
todos, sin embargo, fueron sometidos a torturas
sobre el paradero de los detenidos, muchos
y tratos crueles y degradantes en interrogatorios
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LISTADO DE DETENIDOS DESAPARECIDOS VISTOS POR PRESOS POLÍTICOS EN PUCHUNCAVÍ. AGOSTO 1975. FONDO FUNDACIÓN DE DOCUMENTACIÓN Y ARCHIVO DE LA VICARÍA DE LA SOLIDARIDAD.
absurdos ejecutados por personal de las distintas
participación en actividades opositoras a la
ramas de la fuerzas armadas y Carabineros, en
dictadura, fueron objeto de una violencia
donde se les preguntaba si pertenecían a los
particular, de connotación sexual, que incluía
partidos de la Unidad Popular, como si aquello
violaciones y vejámenes a su dignidad. La
fuera un delito que debiera confesarse.
violencia sexual, sin embargo, también se ejerció contra hombres a través de violaciones y
Los métodos de tortura durante los
humillaciones de diverso tipo.
interrogatorios variaban, pero los más utilizados, aparte del confinamiento en condiciones
Los menores de edad también sufrieron las
infrahumanas, eran los golpes reiterados con
consecuencias de esta política. Mil ochenta casos
objetos contundentes o flexibles; la provocación
se consignan de personas menores detenidas
de lesiones corporales a través de quemaduras,
por su participación en organizaciones sociales
la extracción de partes menores del cuerpo
o políticas, o bien detenidos junto a sus padres.
como uñas y dientes, la ejecución de cortes
Once casos de niños nacidos en prisión señala el
con instrumentos punzantes y la provocación de
Informe Valech.
lesiones auditivas; la aplicación de electricidad en partes sensibles del cuerpo, la obligación
El impacto de las detenciones, ejecutadas con
de mantener posiciones forzadas, la asfixia, los
violencia innecesaria y robos de especies, y
simulacros de fusilamiento. También se sometía
de la mantención por largos períodos en las
a los prisioneros a vejámenes y humillaciones
condiciones carcelarias descritas se vería agravado
a través de insultos y obligándoles a ingerir
por las particulares condiciones de indefensión
desechos orgánicos y líquidos pestilentes,
y desamparo en que quedaban los detenidos,
forzándoles a renegar de sus ideas y convicciones,
especialmente por encontrarse en manos de
manteniéndolos desnudos durante los
agentes del Estado de los cuales, por tradición
interrogatorios y sometiéndolos a agresiones
histórica, los prisioneros esperaban un trato
y violencias sexuales. Se sometió a muchos
conforme con sus derechos y garantías.
prisioneros a la obligación de presenciar el fusilamiento de otros detenidos y a observar las
El encarcelamiento y la tortura dejaron secuelas y
torturas infringidas sobre otras personas, muchas
discapacidades en las personas que lo sufrieron.
veces, sobre familiares o seres cercanos.
Las más frecuentes fueron por traumas oculares o acústicos, pero también daños musculares,
Las mujeres, aunque no fueron detenidas por
renales, neurológicos y cicatrices de diverso
su condición de tales sino por su adhesión
tipo. Las consecuencias psicológicas se
a los partidos políticos de izquierda o por su
manifestaron como sentimientos de inseguridad
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y temor, depresión, angustia y desesperanza.
afectadas a un empobrecimiento creciente
La mayoría de las víctimas sufrió trastornos
de sus relaciones sociales y afectivas. A otros
del sueño e insomnios crónicos, así como
los condujo a reafirmar sus convicciones y
inhibiciones conductuales, fobias y temores.
decisiones políticas, incluso algunos disociando
Muchos se sentirían avergonzados y humillados,
su dolor personal y actuando como si éste no
especialmente los que fueron sometidos a
hubiese existido.
violencia sexual. El uso de la sexualidad como recurso de denigración, control y sometimiento estuvo presente en muchos recintos de detención.
Sabemos quiénes fueron las víctimas de esta
La ejecución del abuso sexual bajo diferentes
política y qué secuelas dejó en las vidas de los
formas y la violación hetero y homosexual era
sobrevivientes. Sabemos de la profundidad de
simultáneamente una humillación a la prisionera o
las cicatrices que una experiencia como esta
al prisionero y a su entorno social y familiar, y una
dejó en Chile, así como de la dificultad para
suerte de recompensa adicional para el agente
superarlas. Sabemos que no podemos olvidar,
del Estado.
que la sociedad tiene un deber de memoria para que aprendamos de esta experiencia y no pueda
La experiencia de ser agredido y lesionado de
volver a repetirse.
manera deliberada por agentes del Estado y personas a su servicio afectó profundamente
En la prisión política el ser humano es llevado
la confianza en las instituciones y en otros
rápidamente de un mundo de certezas a otro
seres humanos. La sombra de la desconfianza
inverosímil; muchas veces no tiene forma de
trascendió a otras formas de intercambios
encontrar la energía para afrontar esa violencia
sociales, mermando incluso la posibilidad de
desatada en su contra y se abandona. Destruida la
establecer nuevas relaciones de amistad y de
confianza en las instituciones e incrédulos ante el
pareja, o de retomar las antiguas, previas al
odio y la capacidad destructiva de sus verdugos,
momento de detención. El retraimiento defensivo
el hombre y la mujer prisioneros recurren a su
y el aislamiento llevaron a muchas personas
instinto vital para sobrevivir, luego, con el pasar
de los días se afirman en la precaria comunidad
Interfaz, devela como la prisión política forzó a
de prisioneros políticos con quienes comparte la
miles de familias chilenas a cambiar su lenguaje
suerte y dan rienda suelta a los sentimientos de
y modificar sus conductas habituales, y de qué
amor por sus seres queridos, lo que les permite
manera, el deseo de estar juntos se convirtió en
recuperar la necesidad de comunicarse con el
el más preciado objeto. Cómo la esperanza de
afuera. También, no pocos lograron ponerse de pie
volver a abrazar a los que están afuera volvió a dar
y convertir los campos de detención en centros
sentido a la vida.
de denuncia y resistencia, como lo hicieron los presos del Campamento Melinka - Puchuncaví
En un montaje que quiere ser intimista, que
que atestiguaron públicamente haber estado con
pone en el centro los mensajes emanados desde
33 detenidos que fueron hechos desaparecer o
prisión, que busca repasar los sentimientos y
asesinados en la Operación Colombo.
esperanzas de los prisioneros así como el vínculo con el afuera, el Museo de la Memoria y los
Los prisioneros sobrevivientes en su mayoría
Derechos Humanos busca dar una nueva mirada
mostraron una enorme capacidad de resiliencia,
a la privación de libertad y expandir el capítulo
es decir de resistir y sobreponerse, y aún
referido a la prisión política de su exposición
de fortalecerse en la adversidad. A través de
permanente, al modo de una instalación que
innumerables cartas y mensajes que salieron
utiliza objetos, cartas y recursos audiovisuales y
desde prisión, así como de la artesanía
escenográficos de su colección.
desarrollada en cautiverio, nos asomamos a esta vivencia remarcable. Muchos de quienes escribieron esperanzados mensajes de vida y optimismo en medio de la condición carcelaria buscando alentar a sus familiares, vieron, sin embargo, prontamente la muerte o la desaparición.
JORGE MONTEALEGRE ITURRA1
LA MEMORIA ECLIPSADA 2
RESILIENCIA COMUNITARIA EN LA PRISIÓN POLÍTICA
La resiliencia es una metáfora, una figura retórica que permite una comparación –en una imagen– entre la reacción de un metal y la de una persona ante una situación de fuerza. Metáfora originada en la figura del metal que a pesar de los golpes y aplastamientos, tiene la capacidad de reponerse, volver a su estado original. La resiliencia -como concepto e imagen, analogía y metáfora- ha sido tomada en préstamo a la física, para ser incorporada, primero a la sicología y la siquiatría y luego, crecientemente, a las ciencias sociales. La definición más compartida, desde la cual han surgido variaciones, afirma: “resiliencia es la capacidad humana para enfrentar, sobreponerse y ser fortalecido o transformado por experiencias de adversidad”3. Las metáforas metálicas, como la resiliencia y la templanza, han acompañado a nuestros prisioneros y prisioneras políticas que, al despedir a quienes salían libres, les cantaban: “piensa que la alambrada solo es / un trozo de metal, / algo que nunca puede detener / sus ansias de volar”. Era el primer mensaje, paradójico, de felicidad por el alejamiento y tristeza por la separación. Eran parte de una misma comunidad de ideales. Al interior de cada recinto de detención la comunidad de prisioneros o prisioneras se desarrolla, más que en un lugar, en una cultura; es decir a la comunidad la sostiene principalmente el acervo sociocultural compartido que incluye valores y sueños y amigos comunes. La comunidad, con sus traslados intempestivos, no puede garantizar estabilidad de lugar ni la duración de la experiencia comunitaria, 1 Poeta, investigador Usach, ex Secretario Ejecutivo del Consejo Nacional del Libro y la Lectura. Fue prisionero político en el Estadio
Nacional y Chacabuco.
2 Síntesis de la Conferencia en Encuentro Internacional de Tesistas. Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, 16 de marzo
de 2011.
3 Sobre esto véanse: Michel Manciaux (compilador) (2003): La resiliencia: resistir y rehacerse. Barcelona, España: Editorial Gedisa.
Aldo Melillo y Elbio Néstor Suárez Ojeda (compiladores) (2002): Resiliencia. Descubriendo las propias fortalezas. Buenos Aires, Argentina: Paidós.
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variables de espacio y tiempo controladas por la autoridad. Sin embargo, una “comunidad de espíritu” puede rehacerse o mantener y transmitir sus virtudes en lugares distintos al original. Es frecuente que las personas privadas de libertad sean cambiadas de recintos; también, que no tengan una condena claramente establecida. La itinerancia por distintas cárceles no es solamente por los recintos sino también por las experiencias y las personas. Por ello una lanigrafía de Ritoque evoca Isla Dawson y en el telar de Melinka está la experiencia organizativa de Chacabuco; Cambian los materiales, cambia la naturaleza, cambian circunstancialmente los regímenes disciplinarios de cada recinto; pero la comunidad, de ideales y de personas, es básicamente la misma. Las distinciones entre los recintos y la discriminación de género afectan las posibilidades de creación, de organización y de realización de acciones culturales con mayor o menor producción, sofisticación o precariedad; pero centralmente la comunidad prisionera, incluida aquella que sufre más restricciones, desarrolla acciones de autocuidado en los ámbitos emocional, de salud mental y física; la comunicación entre las personas cautivas y otras víctimas laterales; y en las vivencias compartidas de expresiones artísticas, lúdicas y humorísticas. Esto supone el acompañamiento mutuo, el ánimo comunitario. La influencia social positiva necesaria para el desarrollo de los procesos de resiliencia es un efecto que se regenera en el colectivo de la prisión política. En este caso, el hecho que el origen de la prisión sea político establece una diferencia sustancial con procesos de resiliencia individuales en otras condiciones. Es decir, en la prisión política la persona privada de libertad se siente parte del grupo, acogida por sus pares y, en general, no busca salir del círculo virtuoso que defiende su identidad. En el caso de la prisión política, la adversidad está encarnada en el sistema represivo que somete a los prisioneros y prisioneras a torturas y tratos degradantes; ese es el medio insano generador del miedo y la incertidumbre; la influencia negativa, a diferencia de otros casos, no está en las personas del entorno inmediato que en este caso es generalmente solidario. Las personas privadas de libertad por razones políticas, entonces, enfrentan en conjunto la situación adversa compartida, en contexto de duelo (es decir, de dolor y enfrentamiento), construyendo comunidad y practicando virtudes cotidianas. Estas características de resistencia en la convivencia, nos permiten señalar que la resiliencia que se desarrolla en dicho contexto es de tipo comunitaria. En la comunicación de la víctima con el entorno social se inicia el proceso de resiliencia orientado a impedir, disminuir o superar los efectos nocivos de la tortura, el trato degradante y la privación de libertad. La víctima construye las oportunidades para interactuar con el entorno y el medio social, recurriendo a primitivas formas de comunicación, creando espacios imaginarios y haciendo artefactos culturales con intención de comunicación en diferido (creación de dibujos y poemas). Las personas privadas de libertad
construyen intencionadamente una cotidianidad y un espacio de pertenencia desde donde protegerse, resistir y superar la adversidad comunitariamente, con la promoción de un comportamiento ético coherente y la optimización de los recursos propios. En el reparto de roles –débiles y fuertes, sabios e inexpertos- la trama comunitaria se construye creando calladamente la interdependencia, aunque la resiliencia personal anide en un solitario y sea a partir de esa soledad desde donde esa persona contribuya a la causa común. En la comunidad las personas se necesitan mutuamente, en un proceso en que crece la equidad en el grupo y con ella las posibilidades de resiliencia; es decir, como ese resorte interior y esa templanza individual que actúa con los valores y emociones que la identidad del grupo refuerza en su reivindicación identitaria. En síntesis, a mi juicio los pilares de resiliencia comunitaria son tres: por un lado, el reconocimiento del acervo sociocultural compartido que contribuye a la generación de confianzas y clima de cooperación y solidaridad; por otro, el desarrollo de expresiones lúdicas y humorísticas en contexto de duelo. El despliegue del sentido del humor y la disposición positiva hacia el juego social contribuyen a la tolerancia al interior del colectivo, a la creación de un clima social saludable; y finalmente la valoración y manifestación de la creatividad que es fundamental en la construcción cotidiana de las estrategias de enfrentamiento a la adversidad. Estas tres condiciones tienen en el centro a la persona vinculada con otras personas, contribuyen a la resiliencia comunitaria con acciones muchas veces sencillas y sin connotación de heroísmo o martirologio: el solo hecho de liberar el pensamiento y no echarse a morir, finalmente, son acciones de enfrentamiento y superación de la adversidad. Volviendo a la metáfora del metal resiliente y a su analogía con las víctimas, digamos que la persona se levanta del aplastamiento; sí, pero enfatizando que se trata de una persona y no de un pedazo de metal; en otras palabras, esa humanidad no recupera su forma como el metal ni vuelve íntegramente a su estado original porque la experiencia cambia a la persona: no vuelve a ser la misma; y tampoco la persona se reviste de una fría y aislante armadura o coraza. El hombre de acero es solamente un cómic. Llevar las duras metáforas metálicas (templanza, resorte, resiliencia) a sus últimas consecuencias, nos arriesga a olvidar que las metáforas y analogías son figuras retóricas y que el ceñirse a su significado literal atenta contra su propia poeticidad que le da el poder de actuar en diversos imaginarios. Por último, nunca será inútil recordar que por sobre toda otra consideración, las víctimas son personas. Seres humanos que sumergidos o aplastados -literal o simbólicamente- logran emerger, levantarse, intentando una recuperación, una continuidad vital, que se retoma incorporando ese cambio inevitable que provoca la experiencia.
PUCHUNCAVI / MELINKA / FONDO RODRIGO DEL VILLAR
NCAVI / MELINKA
PUCHUNCAVI / MELINKA / FONDO AYRESS MORENO
PUCHUNCAVI / MELINKA /
1.
3.
2.
1. FONDO ALICIA OLIVARES / 2. FONDO FAMILIA AYRESS MORENO / 3. FONDO ALICIA OLIVARES
PUCHUNCAVI / MELINKA / FONDO LA NACIÓN
PUCHUNCAVI / MELINKA / FONDO RODRIGO DEL VILLAR
TRES ÁLAMOS / FONDO LA NACIÓN
TRES ALAMOS
TRES ALAMOS /
1.
2.
3.
1. FONDO FAMILIA AYRESS MORENO / 2. FONDO GRUPO EX PRISIONERAS / 3. FONDO MARCIA SCANTELBURY
TRES ALAMOS /
FONDO FAMILIA AYRESS MORENO
TRES ALAMOS / FONDO LA NACIÓN
TRES ALAMOS /
1.
2.
1. FONDO LAUTARO PEREDO / 2. FONDO GRUPO EX PRISIONERAS DE VILLA GRIMALDI
TRES ALAMOS /
FONDO HÉCTOR WISTUBA
TRES ALAMOS / FONDO LILI RIVAS
ISLA DAWSON / FONDO FOTOGRAFÍA REVISTA VEA N°1785, 28.10.1973
ISLA DAWSON
ISLA DAWSON /
1.
1. / 2. FONDO RAQUEL MORALES
2.
ISLA DAWSON /
1.
1. FONDO LIBIO PÉREZ
ISLA DAWSON / 2.
3.
4.
2. FONDO MIGUEL LAWNER / 3. FONDO ANTONIO GONZÁLEZ YAKSIC / 4. FONDO SERGIO BITAR
ISLA DAWSON /
FONDO HÉCTOR AVILÉS
ISLA DAWSON /
FONDO SERGIO BITAR
VILLA GRIMALDI / FONDO LA NACIÓN
VILLA GRIMALDI
VILLA GRIMALDI / FONDO LA NACIÓN
VILLA GRIMALDI / FONDO LA NACIÓN
VILLA GRIMALDI / FONDO LA NACIÓN
PENITENCIARIA / FONDO MARIO LEIVA CASTRO, MILITANTES EN MIR CALLE 5, ENERO 1978
PENITENCIARIA
PENITENCIARIA / FONDO RICARDO CRUZ PECARIC
1.
PENITENCIARIA /
2.
1. FONDO RICARDO CRUZ PECARIC / 2. FONDO FONDO RAÚL REYES
3.
PENITENCIARIA / FONDO RICARDO CRUZ PECARIC
PENITENCIARIA / FONDO RICARDO CRUZ PECARIC
LONDRES 38 / FONDO LA NACIÓN
LONDRES 38
CÁRCEL PÚBLICA / FONDO RAÚL VERGARA
CÁRCEL PÚBLICA
CÁRCEL PÚBLICA / FONDO FAMILIA BACHELET JERIA
CÁRCEL PÚBLICA / FONDO FAMILIA BACHELET JERIA
CÁRCEL PÚBLICA /
1.
2.
1. FONDO RAÚL VERGARA / 2. FONDO MÓNICA POBLETE / 3. FONDO LUCIA ARAVENA MARDONES
3.
CÁRCEL PÚBLICA / 4.
5.
4. FONDO CINPRODH / 5. FONDO PAZ ROJAS
RITOQUE / FONDO ADAM POLICZER
RITOQUE
1.
RITOQUE /
2.
3.
1. FONDO FUNDACIÓN SOLIDARIDAD / 2. FONDO MIGUEL LAWNER / 3. FONDO MIGUEL LAWNER
3.
RITOQUE / /FONDO ADAM POLICZER RITOQUE FONDO XXXXXXXXXXX
ESTADIO CHILE / FONDO MUSEO DE LA MEMORIA
ESTADIO CHILE
ESTADIO CHILE / FONDO ADAM POLICZER
ESTADIO CHILE / FONDO ADAM POLICZER
ESTADIO NACIONAL / FONDO DOMINGO POLITI
TADIO NACIONAL
ESTADIO NACIONAL / FONDO LA NACIÓN
ESTADIO NACIONAL / FONDO LA NACIÓN
ESTADIO NACIONAL /
1.
1. FONDO MARIANELA VEGA SOTO / 2. FONDO FAMILIA PARRA VALENTINI
ESTADIO NACIONAL /
2.
1.
2.
1. FONDO CAMILO GAETE / 2. FONDO CINPRODH / 3. FONDO CINPRODH
CÁRCEL DE TEMUCO 3.
4.
5.
4. FONDO CINPRODH / 5. FONDO CINPRODH
VARIOS RECINTOS
VARIOS RECINTOS /
1.
2.
3.
4.
1. FONDO FUNDACIÓN SOLIDARIDAD / 2. FONDO GRUPO EX PRISIONERAS DE VILLA GRIMALDI / 3. FONDO LIDIA BALTRA
VARIOS RECINTOS /
5.
6.
4. FONDO ALEJANDRA HOLZAPHEL / 5. FONDO CRISTINA SAAVEDRA / 6. FONDO GENEVIEVE JACQUES
POLITICAL PRISON AND TORTURE Ricardo Brodsky Director of the Museo de la Memoria y los Derechos Humanos The National Commission on Political Imprisonment and Torture, classified victims for two periods, and determined that thirty-eight thousand two hundred fifty-four (38.254) Chileans were surviving victims of political imprisonment and torture during the dictatorship of General Pinochet. To this, we should add the large number of people that suffered arrests, but were not classified as since they did not meet the criteria in the mandate established by law. Moreover, a considerable number of people, having been arrested, were executed or made to disappear, as provided by the Report of the National Commission on Truth and Reconciliation. The political repression operated at varying degrees of intensity and under different institutional contexts from September 11, 1973 until March 11, 1990. As the Valech Report argues, political imprisonment and torture constituted a state policy of the military regime, defined and promoted by the political authorities of the time, which for its design and implementation mobilized staff and resources of several public agencies, and issued decree laws, which subsequently became laws that sheltered such repressive behavior. And attending to that, it counted with the support sometimes explicit and almost always implicit, of the only branch of the State that was not part of that regime: the judiciary. The breadth and depth of this practice is evident when it is known that the country had more than one thousand detention centers where torture was practiced systematically on the detainees. Torture was a regular practice on the political prisoner treatment system. The deprivation of liberty for political reasons in Chile was based and performed by different entities: provisions were largely made by political and administrative bodies such as the Ministry of Internal Affairs, the State of Siege headquarters and/or others. Arrests were ordered by military prosecutors in the absence of judicial processes, arrests were conducted by Government security agencies such as the Directorate of National Intelligence (DINA), and the National Information Center (CNI) and other repressive groups such as the Joint Command (Comando Conjunto), the Martyrs Avengers Command (Comando Vengadores de Mártires) or the Dicomcar; arrests were disguised under charges that are not punishable offenses under a Constitutional State, such as membership in political parties, entering the country or exercising the right of assembly and expression; arrests were executed by the Police Force (Carabineros) or members of different branches of the armed forces and Investigations, without any warrant or grounds. The capacity of regular detention facilities was instantly surpassed. As early as September 12, 1973, the new authorities already begin to enable new prisons as facilities capable of sustaining massive number of people deprived of liberty, such as sports centers (the Estadio Nacional, Concepcion’s Regional Stadium, Iansa Gymnasium, the Estadio de Chile, Osorno’s Banco del Estado’s Gym, for example); convention centers, public buildings, schools, hospitals, army ships- (training ship Buque Escuela Esmeralda, among others, etc.); private companies’ merchant ships, containers, estates (Colonia Dignidad, the most relevant); checkpoints and police stations, military and intelligence campuses (the War Academy, the Military School, Tejas Verdes); former summer resorts for workers such as Melinka-Puchuncaví and Ritoque; abandoned historic sites (Chacabuco), former detention centers in disuse (Pisagua); places provided especially for the practice of torture (Londres 38, Villa Grimaldi, Simon Bolivar, Santa Lucia, José Domingo Cañas, Borgoño) and remote deserted islands throughout the country (Dawson, Quiriquina). According to the first classification of the Valech Report, 87.5% of the political prisoners were men and 12.5% women. 44% were under 30 years of age, and over 45% were qualified workers or professionals and technicians. Most of them (45%) were rank and file activists or adherents of the Socialist and Communist Parties. The age of those victims of political imprisonment and torture allows us to infer the long-term impact on the lives of these people who were in full swing of family formation and affirmation of their social identity and work. The treatment given to prisoners varied from one compound to another, often depending on the agency in charge of custody or the character of the head of the detention center. But overall, food was inadequate, shelter was insufficient, threats were constant, the constant beatings and overcrowding would not allow any sleep. The detainees were collectively held incommunicado, that is, no family visits and no access to legal assistance. Family members were not offered information on the whereabouts of the detainees, many of which voluntarily presented themselves on the call of the military authorities. There was no way of knowing for sure whether the detainee was in this or that site, if he or she had been released or convicted, if he or she was alive or dead. This exceeded by far the legality of a solitary confinement, even in times or state of war. Many of the thousands of prisoners were never placed at the disposal of a court nor were charged with any crime. Many were released after months of confinement without any sort of explanation. However, virtually all, were subject to torture and cruel and degrading absurd interrogations performed by trained members of the various branches of the armed and the police forces, in which they were asked whether they belonged to the Unidad Popular parties, as if that
was a crime to confess. The methods of torture during interrogation varied, but the most common, other than confinement in inhumane conditions, were the repeated beatings with blunt or flexible objects, bodily injuries by burns, extraction of minor parts of the body such as nails and teeth, the implementation of cuts with sharp instruments and hearing damage; application of electricity to sensitive parts of the body, the obligation to maintain awkward positions, suffocation, and execution simulations. Prisoners were also subject to vexations and humiliation through insults and forcing them to eat organic waste and pestilent liquids, forcing them to recant their ideas and convictions, keeping them naked during interrogation, and subjecting them to aggressions and sexual violence. Many prisoners were forced to witness the execution of other detainees and to observe the torture inflicted on others, many times, family members or close ones. Women, although were not detained for their gender, but for their adherence to the leftist political parties or their participation in the opposition to dictatorship, were particularly subject to violence with sexual connotation, including rape and abuses to their dignity. Sexual violence, however, was also used against men through rape and various kinds of humiliations. Minors also suffered from this policy. One thousand eighty cases are recorded of under aged arrested for their participation in social or political organizations or detained with their parents. The Valech Report informs of eleven cases of children born in prison. The impact of the arrests, executed with unnecessary violence and theft of property, and the maintenance for long periods in the prison conditions above described, would be magnified by the particular conditions of helplessness and hopelessness in the remaining detainees, especially for being in the hands of State agents which, by historical tradition, prisoners expected to be treated in accordance with their rights and guarantees. Imprisonment and torture left sequels and disabilities in those who suffered it. The most frequent were ocular or acoustic trauma, but also muscle, kidney, neurological damages, and scars of various types. The psychological consequences are expressed as feelings of insecurity and fear, depression, anxiety and hopelessness. Most of the victims suffered sleep disorders and chronic insomnia and behavioral inhibitions, phobias, and fears. Many would be ashamed and humiliated, especially those who were subjected to sexual violence. The use of sexuality as a resource of denigration, control and subjugation was present in many detention centers. The implementation of sexual abuse in different forms and rape, both hetero and homosexual were at the same time a humiliation to the prisoner he or she, and their social and domestic environment, and a sort of additional reward for the state agent. The experience of being attacked and injured deliberately by agents and persons in their service had a profound impact on the trust in institutions and in other human beings. The shadow of mistrust transcended to other means of social interaction, undermining even the possibility of establishing new friendships and family, or returning to the old time ones pre-detention. The defensive withdrawal and isolation led many of the affected people, to an increased impoverishment of their social and emotional relations. Others were led to affirm their convictions and political decisions, even some dissociated their personal agony and acting as if it had not existed. Interfaz We know who the victims of this policy were, and what consequences it left in the lives of the survivors. We know the depth of the scars that an experience like this left in Chile, as well as the inability to overcome them. We know we cannot forget that society has the duty to remember so we learn from this experience and it does not ever happen again. In political prison the person is taken from one world of certainty to another one completely implausible, and often has no way of finding the energy to confront the violence leashed against him and abandons. Once the trust in institutions is destroyed and he stands in disbelief before the hatred and destructiveness of his executioners, the prisoners man and woman, rely on their instinct for life to survive, then as days go by, the precarious state of the political prisoners’ community who share the same fate, set free the feelings of love for their loved ones, which allows them to retrieve the need to communicate with the outer world. Also, not a few managed to stand up on their grounds and convert the detention camps into reporting and resistance centers, as did the prisoners at Camp Melinka-Puchuncavà who testified publicly to have been with 33 disappeared detainees murdered in Operación Colombo. Most of the surviving prisoners showed an enormous resilience capacity, that is, resisting and overcoming, and even being strengthened in adversity. Through countless letters and messages that emerged from prison, as well as from arts and crafts developed in captivity, we can catch a glimpse of this remarkable experience. Many of those who wrote messages of hope and optimism in their life in prison were seeking to encourage their families, but shortly found, however, death or disappearance. Interfaz unveils how political imprisonment forced thousands of Chilean families to change their language and modify their customary behaviors, and how the desire of being together became the most precious object. How the hope to re-embrace the ones who were outside gave life a meaning again.
THE ECLIPSED MEMORY COMMUNITY RESILIENCE AMID POLITICAL PRISION Jorge Montealegre Iturra Resilience is a metaphor, a figure of speech that allows comparison, as an image- between the reaction of a metal and a person facing a major forceful event. A metaphor formed like a metal, which despite of the blows and the crushing, has the ability to recover, returning to its original state. Resilience, as a concept and image, both analogy and metaphor, has been borrowed from physics to be incorporated, first onto psychology and psychiatry and then, increasingly, onto the social sciences. The most universal definition, from which variations have emerged, provides that: “resilience is the human capacity to face, overcome, and re-emerge strengthened or transformed by adverse experiences.” Metallic metaphors, such as resilience and temperance, have accompanied our prisoners and political prisoners who, when saying goodbye to those who were granted back their freedom, would sing: “think that the fence is only / a piece of metal / something that can never stop / its desire to fly”.This was the first message, paradoxically, of happiness for their departure and sadness for the estrangement. They were part of the same community of ideals. Within each detention facility the prisoners’ community develops, rather than in one setting, in a culture; this is, the community is sustained primarily by the shared socio-cultural heritage comprised by values and dreams and friends in common. The community, with its sudden shifts, cannot guarantee location stability or duration of the communal experience, which’s variables of space and time are controlled by the authority. However, a “community in spirit” can remake itself or maintain and transmit its virtues in places other than the original. It is common for detainees to be moved around different enclosures, also, not having a clearly established sentence. Roaming throughout different prisons is not only confined to roaming around different sites, but also around the experiences and people. Therefore a woolen hand embroidered painting with the image of Ritoque evokes Dawson Island and in Melinka’s woven landscape we see the organizational experience of Chacabuco; The materials change, nature changes, the disciplinary regimes of each site circumstantially change, but the community of ideals and people, basically remains the same. The distinctions between the precincts and the gender discrimination affect the possibilities of creation, organization, and realization of cultural activities yielding sometimes more or sometimes less production, sophistication or scarcity; but the inmate community centrally, including those that suffer more restrictions, develops self-care actions in the emotional, mental health, and physical areas, which are the communication between the captives and other collateral victims; and the artistic, ludic, and humorous shared experiences. This requires mutual support, the encouragement of the community. Positive social influence necessary for the development of processes of resilience is an effect that is regenerated collectively in political imprisonment. In this case, the fact that the origin of imprisonment is political, establishes a substantial difference with individual resilience processes under other conditions. That is, in political prison the individual deprived of liberty feels part of the group, well received by its peers and, in general, does not seek out of the virtuous circle that defends their identity. In the case of political imprisonment, adversity is embodied in the repressive system that subjects prisoners to torture and degrading abuses, which is the insane vehicle generator of fear and uncertainty, the negative influence, unlike in other cases, it is not on those in the immediate vicinity which in this case is generally supportive. People imprisoned on political grounds, then, together face the shared adversity, in a context of mourning (that is to say, of pain and confrontation), building a community and practicing ordinary virtues. These characteristics of resistance in cohabitation, allow us to say that the resilience developed in such context is of community type. The communication between the victim and the social environment starts the process of resilience oriented to prevent, reduce or overcome the harmful effects of torture, degrading treatment, and deprivation of liberty. The victim constructs opportunities to interact with the environment and social environment, using primitive forms of communication, creating imaginary spaces and cultural artifacts by intentionally delayed communication (creation of drawings and poems). The detainees intentionally build a daily membership and a space from which to protect themselves, resist and overcome adversity in community, to promote a consistent ethical behavior and optimize their own resources.
In the distribution of roles -weak and strong- wise and inexperienced- the communal plot is quietly constructed creating interdependence, even if the personal resilience nests in a loner, and such solitude is the place from which that particular individual contributes with to the common cause. In a community people need each other, in a process in which equity in the group increases and along with it, also the possibilities of resilience, that is, like an inner spring, and that particular temperance that acts with the values and emotions that the group identity reinforces in its claim for identity. In summary, I believe that the pillars of community resilience are three: for one, recognition of the shared cultural heritage that contributes to the generation of trust and spirit of cooperation and solidarity; also, the development of playful and humorous manifestations in the context of mourning. The display of sense of humor and positive disposition toward social games contribute to tolerance within the group, to create a healthy social climate; and finally the appraisement and manifestation of creativity which is fundamental in the daily construction of strategies to cope with adversity. These three conditions have in its core, the person connected with other persons; they contribute to community resilience with often simple actions and without connotations of heroism or martyrdom: the mere fact of free thinking and not succumbing to death, are finally, actions that face and overcome adversity. Taking another glance at the metaphor of the resilient metal and its analogy with the victims; let us say that the person arises from utter devastation; yes, but emphasizing that this is a real person and not a piece of metal, in other words, that the being does not recover its original form as metal does, nor fully returns to its original state because experiences change people: he will not again be the same, and neither does a person coat himself with a cold insulation armor or shield. Iron Man is just a comic. Taking the hard metaphors of metal (temperance, inner spring, resilience) to their ultimate consequences, may have us forget that the metaphors and analogies are rhetorical and that adhering to their literal meaning violates their own poeticity which empowers them to act in diverse imaginal realms. Finally, it will never be useless to remember that above all other considerations, the victims are people. Human beings that whether submerged or crushed -literally or symbolically- achieve to emerge, rise, and attempt to recover a vital continuity, which incorporates that inevitable change caused by experience.
DIRECTORIO FUNDACIÓN MUSEO DE LA MEMORIA Y LOS DERECHOS HUMANOS María Luisa Sepúlveda, Presidenta María Eugenia Rojas, Secretaria Arturo Fontaine, Tesorero Michelle Bachelet Gastón Gómez Milan Ivelic Cecilia Medina Fernando Montes Enrique Palet Carlos Peña Daniel Platovsky Margarita Romero Marcia Scantlebury Agustín Squella Carolina Tohá
DIRECTOR EJECUTIVO, MUSEO DE LA MEMORIA Y LOS DERECHOS HUMANOS Ricardo Brodsky
JEFES DE ÁREA María José Bunster, Coordinación General, Museografía y Exposiciones María Luisa Ortiz, Colecciones e Investigación Patricia Farías, Extensión y Comunicaciones Jo Siemon, Educación y Audiencias Claudio Canales, Tecnología e Informática Fanny Santander, Administración y Finanzas
EQUIPO EXPOSICIÓN Paz Moreno Israel, Directora de Arte Tatiana Wolff, Museógrafa Rodrigo Medel, Diseñador María Teresa Viera Gallo, Encargada Audiovisual José Manuel Rodriguez, Audiovisual Enmanuel Navarrete, Productor Técnico Verónica Sánchez, Conservadora Walter Robledo, Investigador, Archivista Daniela Fuentealba,Investigador, Archivista Soledad Aguirre,Investigador, Archivista Elias Fuentes, Diseñador Eric Valencia, Jefe de Mantención Héctor Arancibia, Mantención Andrés Barrera, Mantención Impresión Ograma Impreso en marzo 2012 La ejecución de este proyectoha sido posible gracias al financiamiento que le otorga el gobierno de Chile a través de la DIBAM