Málaga hoy LUNES 7-2-2005
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En Portada
SECTORES CON MAYORÍA DE ‘SIN PAPELES’
ESPERANZA ANTE EL PROCESO
Los trabajadores irregulares se concentran en la construcción y el servicio doméstico, donde los sueldos son más precarios
Los inmigrantes afrontan con optimismo el periodo de regularización, aunque no faltan las dudas ante su futuro incierto
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ESPERANZA. El nepalí Pritam, durante una asamblea informativa. EL REPORTAJE
Nacho Sánchez
FOTOGRAFÍAS: JORGE GUERRERO
La construcción y el servicio doméstico, los sectores estrella R. T. / N. S.
Los hombres se dedican a la construcción y las mujeres, al servicio doméstico. Así de claros se muestran los responsables sindicales de la provincia que trabajan diariamente con los inmigrantes que llegan a Málaga. “Son sectores en los que se requiere menos formación y donde lo tienen más fácil para encontrar su primer empleo y comenzar la integración en la ciudad”, explica Rosa Ortuño, responsable de Inmigración en Comisiones Obreras. Según las estimaciones de Comisiones Obreras y UGT, de los 43.180 extranjeros que realizan su actividad de forma reglada, unos 14.000 hombres se dedican a la construcción. “En este sector los trabajos son más duros y los sueldos más precarios. Los españoles no queremos ya estos empleos”, asegura Ortuño, “por lo que una gran parte de puestos son ocupados por inmigrantes”. Por su parte, unas 16.000 mujeres realizan labores domésticas en ■ MÁLAGA.
hogares de la provincia. La mayor parte de ellas proceden de países suramericanos (fundamentalmente de Argentina, Colombia y Ecuador) y del este de Europa. Además, suelen llegar con una gran formación. “Hay muchas que hablan varios idiomas, tienen licenciaturas universitarias y, a pesar de ello, acaban trabajando en el hogar”, explica Ortuño. Según
EMPLEADOS
En Málaga trabajan unos 14.000 inmigrantes en la construcción y 16.000 en tareas domésticas explica, las empleadas del hogar españolas alcanzan sueldos cercanos a los siete euros la hora, mientras las extranjeras lo hacen “por lo que se les ofrezca, ya que lo necesitan”, y muchas de ellas cobran unos tres euros por cada hora. Pero además de la construcción
y el servicio doméstico, otro de los sectores que emplea a un mayor número de inmigrantes legales es el de la hostelería. En total, son unas 11.000 personas, de las que 7.000 son hombres y 4.000 son mujeres, las que trabajan en el sector servicios en la provincia, sobre todo en los municipios de la Costa del Sol y proceden sobre todo de países de América del Sur como Argentina. Por último, la agricultura acoge a otros 2.500 trabajadores inmigrantes con papeles. La mayor parte realiza su labor en las localidades del interior de Málaga, donde esta actividad toma mayor importancia y proceden de países como Polonia, Ucrania o Marruecos. Los 43.000 extranjeros afiliados a la Seguridad Social en Málaga representan el 38 por ciento del total existente en Andalucía, donde suman 112.889, según datos del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. En la provincia trabajan personas procedentes de más de 100 países de los cinco continentes.
■ MÁLAGA. “Aún no sé si podré legalizar mi situación. Lo veo difícil, pero espero poder tener mis papeles pronto”. Esperanzado, Pritam Gurung, de 31 años y nacido en Nepal, acude a todas las asambleas informativas sobre el proceso de regularización que los diferentes agentes sociales realizan en Málaga en las últimas semanas. Pritang llegó hace seis meses a la capital de la Costa del Sol. Ha trabajado en la agricultura –cobrando cuatro euros la hora y durmiendo a la intemperie– y la hostelería, pero ahora lleva dos meses de brazos cruzados y no ve muy claro su futuro. “Ojalá pueda quedarme en esta ciudad”, afirma. En unas circunstancias parecidas se encuentra Ilias, un inmigrante procedente de Ghana. Lleva poco más de dos años viviendo en Málaga en un pequeño piso junto a otros doce subsaharianos. “Y antes teníamos que dormir en la calle, porque no teníamos dinero”. “Para nosotros es casi imposible encontrar un contrato de trabajo. ¿Cómo quieren que legalicemos nuestra situación?”, se pregunta Ilias. Uno de sus compañeros de piso, también de Ghana, tienen la respuesta. “La única solución es que nos ayuden. Queremos una oportunidad para trabajar”, pide. La conversación, en inglés, es escuchada por otro subsahariano. “Nosotros llegamos a Málaga hace unos meses en un avión que pagó el Gobierno español. Nos dejaron aquí sin dinero, sin vivienda. Ahora no nos quieren dar papeles. Deben tener claro que seguiremos trabajando de manera ilegal para poder sobrevivir”, explica. Ilias y sus compañeros afirman que “en ocasiones puntua-
JORGE GUERRERO
les” consiguen un trabajo de un día. “Nos pagan 25 euros por toda la jornada y hacemos cualquier cosa. Desde la limpieza a la construcción”, asegura el subsahariano, que dice estar “casi sin esperanzas” para poder tener sus papeles en regla. Con más ilusión afronta su futuro la paraguaya Ruth. Trabaja cuidando a personas mayores y cree cumplir todos los requisitos para poder alcanzar la legalización. Pero tiene un problema. “En Paraguay tardan dos meses en expedir un certificado de antecedentes penales y no sólo eso, si no que hay que pagar a los funcionarios la afeitada (soborno) porque de otra manera no hay posibilidad”, asegura Ruth. Una amiga suya vive con la duda de si podrá legalizar su situación. “Ella llegó el día seis, pero el día siete –límite impuesto por el
Ilias, de Ghana, lleva dos años viviendo en un pequeño piso junto a otros doce compañeros, todos sin trabajo Gobierno para el empadronamiento– era sábado y no pudo ir al Ayuntamiento hasta el lunes”. María, argentina, lleva en Málaga cinco meses. “Trabajo en lugares en los que no me piden papeles y sin contrato. Tengo esperanza en poder regularizar mis papeles, pero será difícil”. A sus 49 años, lo tiene más complicado para encontrar un empleo. Como ellos, otros miles de inmigrantes en Málaga tienen puestas sus esperanzas en un proceso que puede cambiar sus vidas. “Aunque de todas formas seguiremos trabajando para vivir aunque seamos ilegales. Queremos quedarnos”, concluye Ilias.