Los mayores losmayoresprimero@novaire.es
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Y los españoles se fueron VÍCTOR M. ROMERO
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os fuimos por la miseria, los dos solos, con una maleta de cartón y sin saber el idioma». Josefa Ortega, de años, recuerda de este modo el día en el que ella y su marido, Octavio Sigüenza, decidieron dejar España en para buscar una vida mejor en Francia. «La única idea que teníamos era ganar dinero para enviarlo a España, viviendo en unas condiciones extremas y pasando calamida-
des». Casi medio siglo después y estando en desempleo en Málaga, Antonio Rando ( años), con dos licenciaturas, un doctorado y hablando alemán, dejó España en febrero de rumbo a Colonia con un contrato de trabajo como cocinero con la idea de mejorar su situación y desarrollar un plan de vida imposible para él en España hoy en día. Estos dos últimos flujos de emigración que ha vivido España –décadas de los - y la actual– tienen puntos en común. El principal, la motivación por mejorar el nivel de vida y prosperar. Pero la situación del momento, tanto desde un punto de vista social como po-
lítico y económico, también ha aportado algunas diferencias entre una emigración y otra, facilitando (o no) el bienestar de los emigrantes en estos países. Según explica Sonia Martín Pérez en su libro La representación social de la emigración española a Europa (-) «el norte y centro de Europa vivía en esa época un crecimiento económico tal que los países eran incapaces de autoabastecerse en mano de obra, ante una oferta laboral prácticamente ilimitada. Al no poder cubrir todos los puestos de trabajo, la población activa autóctona ocupaba los más cualificados, por ello se
Españoles, jóvenes y emigrantes. Desde el año 2008, la situación económica ha provocado que miles de españoles se instalen en otros países en busca de un trabajo y una estabilidad muy difícil de encontrar en España. Un fenómeno, el de la emigración, que España ya vivió en la década de los 60 y 70 con unas condiciones sociales, políticas y económicas muy diferentes a las de ahora. Emigrantes españoles de estas dos generaciones ofrecen su visión con 50 años de diferencia. precisaba mano de obra para los puestos menos cualificados y peor retribuidos, –a pesar de resultar muy atractivos para los emigrantes, ya que los salarios representaban tres o cuatro veces lo que ganaban en España–. Los españoles resultaron “idóneos” para cubrir ese hueco». De esta situación se benefició Mari Carmen Llorca Miras (), quien emigró a Munich (Alemania) con años en con la finalidad de vivir experiencias y conocer mundo. Ella se fue con una formación básica y sin saber el idioma pero consiguió un contrato en PASA A LA PÁGINA SIGUIENTE