Como más al sur, más altos son los edificios a lo largo de la línea de costa. Un crecimiento desmesurado la ha convertido en un gran paseo marítimo con inmensos bloques de apartamentos, como este de Cullera (en la comarca de la Ribera Baixa, en el País Valencià), donde viven contados vecinos durante todo el año.
A
lo largo de kilómetros de costa, el vacío se apodera de calles, de parques acuáticos, de apartamentos, de complejos hoteleros y de hasta verdaderas ciudades. Décadas de desarrollo urbanístico desenfrenado en nombre de la industria del turismo han cambiado dramáticamente los parajes y paisajes de los Països Catalans hasta convertirlos en un continuo de asfalto, piscinas y palmeras premeditadas. En verano, paseos marítimos, bares, terrazas, hoteles y apartamentos llenos de un ir y venir de bañadores y toallas, coches y bicicletas, paellas y cervezas. El resto del año, la mayor parte del año. Nada. Vacío. Persianas bajadas. Cerrado por (no)vacaciones. Temporada Baja.
Texto & Fotografía: Oriol Clavera
TEMPORADA BAIXA 20 zazpika
HIBERNACIÓ zazpika 21