La problemática de la (in)seguridad se ha interpretado a través de múltiples enfoques, pero tradicionalmente se ha centrado en la seguridad estatal y sus agentes, es decir, en la seguridad para la defensa de instituciones en un territorio determinado, a la par han surgido apuestas interpretativas focalizadas en la eliminación de amenazas a la integridad física de las personas y otras que conciben la seguridad desde las personas valoradas en su integralidad. Estos últimos enfoques trascienden lo biológico y lo individual y entienden que los hombres y mujeres nacemos en un contexto específico, con necesidades cambiantes en el orden material, espiritual, emocional, social y cultural, en esta complejidad y multiplicidad de dimensiones es donde los seres humanos interactuamos produciendo diversas demandas de satisfacción que difieren en tipo e intensidad según las particularidades del grupo social y el contexto que se trate. En ese sentido, desde el Observatorio de Seguridad Humana