‘Zama’, el hermoso regreso de Lucrecia Martel, fascina fuera de concurso elpais.com /cultura/2017/08/31/actualidad/1504202425_689873.html Tommaso Koch Twitter
31/08/2017
Algunos sueñan con navegar por el espacio. Hay quien desearía ser Indiana Jones o ganar millones jugando al fútbol. Lucrecia Martel (Salta, 1966) lo tiene igual de claro, pero más sencillo. Le bastaría con una oficina, una mesa y conversación. Mucha conversación. “Que la gente entre y charlemos. Sería mi trabajo ideal”, asegura. A la espera de que alguien la pague por ello, se ha buscado lo más parecido en el mercado: el séptimo arte. “Me encanta el proceso para llegar a una película. A todo el que disfrute el hacer cine en realidad le gusta charlar. Yo lo hago por eso”, afirma la directora argentina. Pero, además, se le da especialmente bien: su cuarto filme, Zama, dejó boquiabierto ayer al público del festival de Venecia por su inteligencia y hermosura. Tanto que muchos se preguntan por qué se presentó solo fuera de concurso, más en un año donde ningún filme latinoamericano compite por el León de Oro. Sus tres trabajos anteriores (La ciénaga, La niña santa y La mujer sin cabeza) ya habían sido aplaudidos y premiados, de Sundance a Cannes. Pero, una vez subida al trampolín hacia la consolidación, Martel dio un paso atrás. Una zancada, más bien, ya que llevaba casi una década sin estrenos. Estuvo a punto de adaptar al cine el mítico cómic El eternauta, pero el proyecto naufragó. Por lo demás, silencio. ¿Por qué? “Tras cada película pienso que va a ser la última. ¿Tanto tiempo? Falta ecología en el cine, eso es una presión de la industria. Hay que tomárselo con más calma, hay directores que ruedan estupideces para sacar un filme al año”. Por la misma razón, Martel no soporta el llamado pitch, aquel resumen con el que se vende un proyecto a los potenciales inversores. “¿Qué necesidad hay de tanta rapidez? ¿Si a Shakespeare le hacen pitchear Romeo y Julieta, quién le iba a dar plata?”. 1/2