Amor remanente En nuestra sociedad las relaciones personales han ido evolucionando como la industria, la ciencia, el medio y el lenguaje, “de la mano” a la economía, desde 1776 con la obra “ La Riqueza de las Naciones” de Adam Smith en la que sentó las bases con el dogmatismo de que si se permitía al individuo perseguir de forma egoísta su máximo beneficio a través del acto de intercambio en el libre mercado la sociedad lograría de forma automática el equilibrio y la armonía. Esta ideología llevada al contexto de la relaciones ha hecho que las emociones sean un bien de consumo y que los sujetos sean maquinas de desear, cuando más se liberaliza el mercado de lo afectivo, más sujetos aparecen a los que desear, más difícil se hace el compromiso. “ Tener para gastar y según tengas eres”, para poder ser un sujeto deseable que obtiene sus deseos , sus deseos caros de consumo de amor ,sin el deseo de generarlo. Como explica Eva Illouz en muchos de sus libros el cambio del amor romántico en la sociedad neo liberal nos ha hecho sujetos que consumen
“la utopía romántica neo liberal” remarcando en su tesis que el amor romántico y la cultura del capitalismo presenta afinidades electivas, creando un complejo simbólico con capacidad performativa, influyente en lo que los sujetos consideran amor romántico y en sus experiencias amorosas. Sin embargo, no se trata de que el amor romántico sirva a los intereses del capitalismo y haya nacido exclusivamente como su consecuencia. Más bien, su significado bebe del sistema capitalista al mismo tiempo que de otros elementos culturales y de un determinado sistema de género. Otro aspecto importante es el cinismo de los individuos en la sociedad post-industrial que no se encuentra uniformemente repartido, sino más bien es característico de los sujetos con un capital elevado. Illouz habla de una clase social del amor, que influye en nuestra manera de valorar los obsequios amorosos, o la propia experiencia romántica. Según la autora, existe una dominación de clase que se manifiesta también en el amor: la cultura romántica de la clase media se convierte en el ideal romántico universal, ante el que los sujetos de clases obreras ven frustradas sus expectativas.