Perdón, perdón, y perdón El 12 de octubre del año 2006, Charles Carl Roberts ingresó armado a una escuela de la comunidad de Pensilvania, EE.UU., y mató a seis estudiantes. El hombre no vivía allí, sino que era oriundo de Georgetown, y luego de este suceso se quitó la vida abandonando a sus hijas de siete y cinco años, a su bebé de dieciocho meses y a su esposa. Durante la investigación determinaron que las heridas que él recibió de pequeño, lo llevaron a cometer semejante acto. Sin embargo, sucedió algo que conmovió a todo EE.UU. Los familiares y la misma comunidad religiosa, víctimas de aquel atentado, perdonaron a Roberts, organizaron su funeral y consolaron a la familia del asesino. La entrevista de CNN fue todavía más impactante, cuando dijeron: “No hay ni uno de nosotros que no piense en otra cosa que en el perdón”. Jesús perdonó a quienes lo crucificaron e incluyó el perdón en la oración que les enseñó a Sus discípulos. El perdón es la mayor enseñanza del Señor, para que no pensemos en el odio o la venganza. Si no puede perdonar a otra persona, rechazando la verdad de que somos pecadores que fuimos perdonados por el Señor, es lo mismo que rechazar la fe cristiana. El perdon que Cristo nos mostró en la cruz es el punto culminante del amor de Dios. Por eso, el perdón es “poner en práctica el amor de Dios”, que el cristiano debe cumplir hasta el final. “La iglesia que sirve”, Song Young-seon Tomado del Tiempo con Dios
3 de Diciembre del 2017/Boletín Semanal. Año 45 No. 98