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Apuntes de Ciudad Real
Ciudad Real fue la segunda ciudad fundada en Chiapas después de la Conquista. La primera fue Chiapa de los Indios, aunque ya existía, no en el lugar actual según un documento publicado por Carlos Navarrete; al igual que ya existía Zinacantán, Chamula y muchas ciudades que sería largo mencionar; pero Ciudad Real fue creada especialmente por los españoles.
“A los treinta y un días del mes de marzo, de este año de mil y quinientos y veinte y ocho: estando en un campo llano e grande (dice el secretario de Cabildo) que los indios llaman Gueizacatlán, que es de dos leguas e media, poco más o menos, del pueblo de Cinacantlán… a donde el presente está, e tiene asentado real con la gente de su Ejército, el muy noble señor Diego de Mazariegos, capitán General, e teniente de gobernador de las provincias de Chiapas en los llanos…” Me parece de interés subrayar, como nos dice don Hermilo López Sánchez, que la Villa Real de Chiapa se fundó en terrenos correspondientes a la encomienda del pueblo de Chamula, asignada a Bernal Díaz del Castillo por Luis Marín.
San Cristóbal de Las Casas ha tenido muchos nombres a lo largo del tiempo. Si mis registros no me fallan, el primer nombre fue Villa Real de Chiapa en 1528; Luego en 1529, Villa Viciosa; en 1531, San Cristóbal de los Llanos de Chiapa. Cuando recibió el rango de ciudad en 1536, se llamó Ciudad Real; en 1829 recibió la denominación de San Cristóbal y en 1848 se le agregó Las Casas en homenaje a Fray Bartolomé de Las Casas. En 1934 fue bautizada como Ciudad Las Casas. Y en 1943 volvió a su antiguo nombre San Cristóbal de Las Casas, hasta el día de hoy.
Me gustaría recordar que los cimientos de la cultura de esta Ciudad Real fueron creados por los jesuitas que estuvieron de 1681 a 1767. El Colegio de la Compañía de Jesús fue de suma importancia para la enseñanza en Chiapas y estaba donde está la Facultad de Leyes actualmente. Según los registros, los propios alumnos de los dominicos que estaban en el Seminario Tridentino de Nuestra Señora de la Concepción, iban al colegio de la compañía de Jesús porque no tenían fondos suficientes para pagar maestros. Fue después de la expulsión de los jesuitas de América Latina, que los dominicos se quedaron con el capital y todos los bienes de la Compañía de Jesús. Este tema quedó tratado ampliamente en un artículo que publiqué bajo el nombre de La Importancia de los Jesuitas en Chiapas.
San Cristóbal tiene una característica que llama mi atención: es un lugar donde confluye una diversidad de razas que hacen una ciudad verdaderamente cosmopolita. Esta diversidad de razas le ha dado a la ciudad un sello particular que no encontramos en ningún lugar de Chiapas. También esta diversidad ha influenciado en muchos aspectos de la cultura y el arte. Por ejemplo, en el arte durante la colonia la influencia de pintores, escultores que llegaban de Guatemala fue primordial para aprender este oficio. Sabemos que los retablos más importantes de San Cristóbal son de influencia guatemalteca, como son los retablos laterales de La Catedral de origen jesuita; el retablo de la capilla de Santo Domingo, uno de los más bellos y digo de la capilla, porque al parecer el retablo central de la iglesia se quemó en un incendio, pero debió de ser majestuosamente bello. Sin embargo, el retablo
Roberto Chanona

de la iglesia de La Caridad, es un retablo construido por artistas nativos después de la rebelión de Cancuc, según consta en el presupuesto para la construcción de dicha obra de 1721. Durante el siglo XVIII, fueron artistas de otras localidades que vinieron como fue el caso de Andrés Mazariegos, originario de San Bartolomé de los Llanos (hoy Venustiano Carranza), que llegó a pintar a Ciudad Real. Estos cuadros estaban en la iglesia del Carmen, y supuestamente se quemaron durante el incendio. Agradablemente contamos con fotos de las obras tituladas La Pasión de Cristo. El siglo XIX es marcado por un artista nativo llamado Anselmo Rodas y fue el educador de los pinceles del siglo XIX en Chiapas. Por su mano pasó el más grande pintor de esa época, José Inés Tovilla, nativo también de esta ciudad. En el siglo XX llegaron muchos artistas extranjeros y nacionales a vivir a esta localidad; aquí solamente haré mención de algunos que recuerdo como los grabadores Marcelino Jiménez y Sandra Díaz; el pintor belga Marcos Aertssen, alumno de Kokoschka, un artista muy valioso y amigo personal; Akio, pintor japonés que apenas nos acaba de abandonar. Y actualmente, Masafumi Hosumi, un escultor de origen japonés.
Y así como personas dejaron una huella en el campo del arte, los encontramos en todas las disciplinas; seré breve en nombrar algunos como Frans Blom y Gertrude Duby en el campo de la antropología; Francisco Álvarez, Miguel Ángel Godínez y Ambar Past en las letras; Jean de Vos en la investigación histórica; nuestros amigos Angélica Inda Buendía y el historiador Andrés Aubry, hicieron un trabajo importantísimo en el archivo diocesano. Fotógrafos como Raúl Ortega, Antonio Turok, José Ángel Rodríguez y Fabián Ontiveros. Walter S. Morris Jr. en el campo de los textiles. Y la lista sería verdaderamente larga, porque en todas las disciplinas encontramos gente que llegó de otros lados a vivir a San Cristóbal y que aportaron mucho para crear esta visión cosmopolita de la ciudad.
Pero volviendo a nuestro tema, quiero aprovechar y hacer un pequeño homenaje a uno de sus hombres que dejó un legado que siempre hay que tener en cuenta para conocer más esta tierra. Se trata de Don Hermilo López Sánchez, quien escribió dos tomos titulados: apuntes históricos de San Cristóbal de Las Casas. Y donde personalmente me he apoyado siempre para conocer más de esta ciudad que llevo en el alma. Don Hermilo, tuvo a oportunidad de pasar un año en el Archivo de In- dias, y rescatar algunos documentos muy valiosos para nuestro acervo cultural. Sería bueno que en el futuro nuestras autoridades fueran pensando reeditar su obra.
En 1998 cuando me encontraba realizando el libro Pintura y Escultura en Chiapas 1525-2000, supe gracias a Don Hermilo, que en el Palacio Municipal existía un cuadro de un pintor sumamente importante, Anselmo Rodas. Este artista, como ya lo dije antes, es el educador de los pinceles durante el siglo XIX. Un día haciendo antesala para ver al Ing. Mariano Díaz Ochoa, me percate que en la sala había un cuadro de gran formato. Así que mientras esperaba, me acerqué al cuadro y ¡sorpresa! Estaba ante Don Miguel Hidalgo y Costilla proclamando la Independencia del pintor Anselmo Rodas y que Don Hermilo había registrado en sus libros. Pero la sorpresa fue más grande porque había otro cuadro, me acerqué y era una obra de José Santiago (alumno de Rodas). Hace unos días le pregunté al Ing. Mariano Díaz Ochoa si todavía están estas obras en H. Ayuntamiento. Y me contestó que cuando tomó el cargo esta vez en las nuevas instalaciones, ya no los vio, pero que iba a checar en la oficina de resguardos, si estaban dichas obras. Sería bueno tomarse la molestia de buscarlas porque son obras muy valiosas e importantes para nuestro acervo en materia de arte, y sobre todo, porque sería lamentable que algún vival se quedara con ellas.
Para terminar este apunte, me gustaría comentar que el primer barrio que se fundó en Ciudad Real fue el de mexicanos, y se le llamaba popularmente hablando “El Barrio”. Fue una gestión de Don Francisco Ortés y Don Andrés de la Tovilla el traer de México unas 200 familias para poblar la ciudad, que por retribución a su apoyo deberían ser mexicanos y tlaxcaltecas. Gracias a los restos de su iglesia, destruida hace relativamente poco tiempo, la localización original es fácil de ubicar. Con el tiempo, la ciudad se extendió hacia allá y a su vez El Barrio llegó a fundirse con Ciudad Real. El segundo fue el barrio del Cerrillo, al oriente del convento de Santo Domingo, habitándose también por familias indígenas que serían liberadas para vivir bajo el patrocinio de los dominicos. Fue así como la mezcla entre indígenas y españoles se fue dando y luego, con gentes de otros países que llegaron, hasta conformar esta ciudad cosmopolita llamada: San Cristóbal de Las Casas.