Revista espacios de enero 2008

Page 1

ENERO 2008 • AÑO 10 • Nº 87 COLEGIO SAN JUDAS TADEO • COLEGIO SAN JUDAS TADEO • COLEGIO SAN JUDAS TADEO HISPANO DOMINICANO

Civismo es el celo por las instituciones e intereses de la patria y se manifiesta con el comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia pública. El concepto de Patria, tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos, debe ser conocida por todos los ciudadanos, pues cuando no se conoce no se tiene la capacidad de celar por ella, porque lo que no se conoce no se puede amar, y cuando más conocemos una cosa, persona, institución más la amamos y más la respetamos. El ciudadano debe conocer su patria, para poderla amar, para respetarla y engrandecerla. La Carta Magna, o Constitución de la República, nos señala instituciones, los poderes, los derechos y deberes de cada ciudadano. El ciudadano que acata, cumple y respeta las reglas establecidas para vivir en sociedad, decimos que es un buen ciudadano, cuando las irrespeta decimos que es un antisocial. El comportamiento cívico: este presenta dos planos: el ideal y el real. El comportamiento ideal señala cómo debe ser, es decir, es teórico; el real por el contrario es cómo es, práctico. El ideal nos enseña los deberes de los ciudadanos a saber: conocer la comunidad política y sus instituciones y el funcionamiento de las mismas. El comportamiento cívico real nos lleva a la participación en el ejercicio del derecho, así como en la práctica del deber. Los deberes cívicos se ven claramente cuando al ciudadano se le ofrece el ocupar un cargo público, pues no sólo se le exige el deber de cumplirlo, sino también debe poseer el conocimiento y las cualidades necesarias para cumplir a cabalidad con ese cargo que se le ha asignado. Debe mostrar su honestidad, tanto en el

HISPANO DOMINICANO

aspecto económico como en el intelectual, sobre el puesto y la función que desempeña, evitando de esta manera el fraude y el engaño a un pueblo o a una comunidad determinada; debe poseer una responsabilidad fuera de toda duda para responder de su gestión a las autoridades correspondientes y no traspasar los límites de su autoridad, aplastando y humillando a las personas que con él llevan a cabo una función. Los deberes cívicos corresponde también cumplirlos a los diferentes grupos sociales, que pueden tener la fuerza e influencia necesaria para obtener ventajas particulares. Tanto en el aspecto individual como en el aspecto colectivo, el ideal no se consigue, ya que con mucha frecuencia dejamos al descubierto nuestro egoísmo, que traducido a un lenguaje popular equivale a engaño, abuso de confianza, enriquecimiento ilícito, chantaje abierto y deliberado, y manifestación pública del poco amor que sienten por la patria, es más, convierten a esta en festín para sus tropelías. El civismo pues es una adhesión incondicionada al bien común, por eso cuando este bien común se hace particular es un deber ciudadano denunciarlo y llevarlo a las últimas consecuencias. El ciudadano cuando vive el civismo lo hace practicando la justicia, siendo solidario, liberal y magnánimo y es capaz de sacrificarse en el interés individual, para alcanzar el bien común. El ciudadano que tiene conciencia del civismo pospone su propio yo y todas sus fuerzas las emplea en el logro del bien común, como forma del desarrollo nacional, para un mejor vivir de todos los ciudadanos, sin distinción de ninguna clase. ¡Cuánto nos falta! ¡Cuánto debemos practicar el civismo real si deseamos ser libres! ¡Alcemos la bandera del sacrificio en beneficio de todo un pueblo que bien lo merece!


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Issuu converts static files into: digital portfolios, online yearbooks, online catalogs, digital photo albums and more. Sign up and create your flipbook.