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Nuestras Penumbrar por Jesús Espinosa Arellano
from Nudo Gordiano #14
por Jesús Espinosa Arellano.
Suspiros
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Sublime arena forjadora de cristal, del cual surge el llanto sediento; oasis venenoso de la vida.
Yaces en el regazo del invierno, sin vida en tu aliento, nada existe en el paraje de tus ojos.
La fría noche sofoca el dulce calor de muerte, entre la niebla y el rencor las dunas dolorosas dibujan el horizonte.
Saludos grises en el abrir del dolor, el viento fluye como marea lunar borrando tus pasos.
Caminante de las palabras
Caminantes de las palabras,
búsqueda incesante de imágenes,
letra perdida en la neblina,
llanto plasmado en el papel del tiempo.
Soledad entre los escritos,
perlas cultivadas en las escaleras de la oscuridad,
vuelo imaginario en el desvelo de la imagen,
mano herida por las hojas del otoño.
Manchas de sangre en las alas de los libros,
un arrullo de martillos entre la voz de los dedos,
un océano de tinta plasmada en la mañana,
a la vista de los senderos de las escrituras.
Casa de sueños
Bostezo en los ojos, vacío de las palabras,
mordidas de las hambrientas hojas del rosal,
desde la luna surcan las líneas del paraíso plateado,
música de las musas entre los rayos de las estrellas,
notas que rompen el silencio de los bosques
amanecer de oscuros corazones;
pesadillas en el nacimiento de la mente,
la sangre en las rocas del alma,
y la luz de la arena respiran la inevitable muerte
en la casa de los sueños;
se torna brillante la respiración en la soledad del mar,
las escrituras perdidas en el vaivén de las olas.
Niebla
Camino por los senderos,
sin saber que podré recibir la sangre del cielo,
sentiré las alas en mis manos,
espero el llanto de la niebla para respirar en el amanecer.
He besado el corazón,
sé lo que es sentir el veneno de la amapola,
la cercanía nos lleva alejarnos lentamente al paso del tiempo,
es el ocaso de los suspiros.
Me sigue los sueños como briznas de humo
y veo el reflejo de un moribundo,
me causa temor ver la luna en la niebla de tus ojos.
En el color de tu ser
Sombras en el último recuerdo de esa sonrisa moca,
un penetrante aroma de mujer en tu llanto azul;
un blanco lienzo es tu piel donde se pintan las rojizas
caricias y besos celestes.
En las olas de tu cadera se posan lo recuerdos
de la verde niebla de nuestra dormidera.
Me acompañan en las horas del ardiente anochecer;
negra, la mentira de tu saliva que rompen mis venas.
Promesas de carmesí atardecer,
caricias en nuestra gris voz,
música lenta en el peregrinar del viento;
son los colores de tormentosa pasión.
Un blanco final en nuestras palabras.
Lágrimas negras
Regresas con lágrimas negras entre los dedos
enfriando el latido de la esperanza;
líneas delgadas,
anzuelos de plata
que muerden las mentiras en el filo de las palabras;
he rogado por ellas al oscuro infinito.
Ojos que ocultan el odio de la falsedad;
son puertas en el otoño de tu piel,
libertad que cobija la frialdad de mi recuerdo,
las lágrimas negras nunca desaparecen,
regresan entre los dedos manchando mi fe.
Mi muerte en la pequeña mirada de tus manos
En esa pequeña mirada de odio
brotan flores púrpuras,
un bello jardín en la obscuridad de tus manos.
¿Podré encontrar el camino en las dunas de tus miradas?
Marcan las veredas de tus dedos
las quemantes espinas del tiempo,
en ellas pasan lentas las sombras del silencio.
No existen palabras en el prado de tus ojos,
me llenas de un resplandor de dulce muerte,
lentamente agoniza mi sombra;
es la pequeña mirada de tus manos.
Reina de las penumbras
Reina de las penumbras,
hija de los susurros del cosmos,
gótica madre del caos,
sonrisa de la tempestad,
las estrellas cierran los ojos del universo
al escuchar tu destino plasmado
en los hierros de tu aliento,
entre la noche las palabras susurran
mensajes en la leyenda de los sueños,
nocturna cena de los astros bajo
la mentira de los comentas,
lluvia de luces en el llanto de la luna,
marea de odio levantan los pasos
del caballero negro en el infinito espacio de tu ser.