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LY5. Hábitat Indígena. Expresión de Habitar desde el Mundo Vida y Sentido del Lugar

LY5

Primer Puesto Hábitat Indígena. Expresión de Habitar desde el Mundo Vida y Sentido del Lugar

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Estudiante: Angie Vanesa Gómez López. Directora de proyecto: Arq. Laura Teresa Sanabria Pardo. Universidad de La Salle

Esta investigación nace del pensamiento de que la arquitectura concebida como un arte, es la expresión física del habitar. El hombre ha habitado la tierra llenándola de significados y expresiones, supliendo sus necesidades básicas para la supervivencia, ha actuado transformando su hábitat.

Generalmente, la arquitectura que se proyecta a partir de las relaciones y rasgos culturales, transforma el espacio permitiendo al habitante fortalecer su identidad con el lugar y habitar la arquitectura de manera armónica. Por eso la arquitectura es mediadora entre la necesidad de habitar y el deseo de albergarse; permite arraigo y contribuye a la construcción de un sentido de pertenencia. La cosmovisión heredada, la cultura y el hombre, son a su vez las relaciones base que han permitido crear al indígena su territorio.

Por esto fue necesario abrir un camino en la investigación que apuntara a la comprensión del territorio indígena, sus modos de vida y la manera de construir desde una relación hombre/naturaleza. Se plantearon las siguientes preguntas con el fin de comprender la relación entre arquitectura y hábitat en territorios indígenas: ¿Cómo se dan los modos de vida en el territorio indígena y como es su relación con el espacio?, ¿Qué elementos y relaciones deben considerarse antes de proyectar la arquitectura en un territorio indígena?, ¿De qué manera inciden las intervenciones físico-espaciales en las relaciones indígena-territorio?, ¿La arquitectura es un dispositivo que puede distorsionar el sentido del lugar en un territorio indígena ?, ¿Qué parámetros desde la arquitectura deben considerarse al intervenir un territorio indígena?.

Esta indagación se contextualizó en el resguardo indígena La Pascua ORIPA, en el municipio La Primavera del departamento del Vichada. Este territorio está habitado por indígenas Guahibo (sikuani-cuiba) y un grupo de Sálivas (piapoco), que han depositado significados en el lugar como los lugares sagrados, huellas de una memoria ancestral y de un pasado que aun cobra sentido en la cosmovisión indígena.

El territorio sufre las presiones externas de la colonización y de la creación de nuevas fronteras productivas en los Llanos. Algunos proyectos productivos se ubican en lugares sagrados que son parte de la cosmovisión, orden indígena y cosmogonía. Estas acciones han obligado al indígena a resguardarse y cambiar su movilidad en el territorio pasando de nómada a sedentario, así mismo su manera de organizarse en el espacio modificando sus patrones de asentamiento.

La investigación se desarrolló en tres capítulos a partir de un acercamiento a la realidad y una aproximación teórica. El primer concepto abordado fue el de territorio ancestral, al cual se aproximó a través de dos perspectivas: una teórica Bonzo (2012) quien explica el territorio inmerso en las acciones del hombre como lo valoriza, explota y como este territorio no puede ser sin la acción del hombre y otra por parte la perspectiva del poblador indígena quien entiende el territorio como el espacio natural donde cada manifestación de la vida tiene una esencia sagrada y una experiencia colectiva. El segundo concepto fue el de modos de vida y sentido del lugar, para lo cual se abordó desde la perspectiva socio antropológica en 3 dimensiones analíticas (espacial, temporal, visual). Desde la perspectiva de la geografía humana el sentido del lugar se entendió como concepto que ‘’considera el lugar como una construcción social o una subjetivación y permite analizar la forma como el espacio, entendido como algo abstracto y genérico, se convierte en un lugar gracias a la experiencia y a la acción de los individuos, que, viviéndolo cotidianamente, lo humanizan y lo llenan de contenidos y significados’’. Massey (2012).

El modo intemporal de construir de Alexander (1870) nos permitió descifrar el lenguaje de patrones que contiene el hábitat indígena e identificar la manera actual de construir de los indígenas y hallar las relaciones tangibles e intangibles (simbólicas, culturales) que se daban en la comunidad.

Si el papel de la arquitectura es intervenir y ser mediadora entre el sentido del lugar del indígena y su hábitat, el objetivo principal de toda la reflexión es la formulación de los criterios de intervención en territorios indígenas que correspondan al sentido del lugar, al modo ancestral y actual de habitar. Así, toda intervención que se haga debe contemplar que las comunidades indígenas tienen una memoria ancestral que suele ser intangible y a la que podemos acceder de manera externa comprendiendo primeramente su territorio como el contenedor de experiencias, de historias de vida, de significaciones y símbolos otorgados desde sus antepasados.

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