Al inicio de los años treinta cuando el puerto de Acapulco aún era un lugar desconocido como atractivo turístico, cuando la zona dorada de Acapulco de la estaba desierta. Los nativos de los barrios cercanos a la quebrada, después de pescar, bucear y nadar en El canal (hoy canal de clavados con 4 metros de profundidad con marea alta), iniciaron como un reto y valentía desafiar el mar lanzándose del famoso peñasco de 35 metros de altura, al principio lo tomaban como pasatiempo en una competencia de hermandad exponiendo quien era el mejor, estas proezas llegaron a oídos de los pobladores del puerto y a los visitantes que ya nos honraban con su presencia fueron atraídos por la novedad y valor de dichos jóvenes.