Unidad Unidad 23
23 al 29-09-2012
años 33 aa 88 años
REFERENCIA BÍBLICA: CIA BÍBLICA Daniel 6:1-28
OBJETIVO DE LA LECCIÓN: Enseñarle a los niños a perseverar en oración, pues solamente así alcanzarán la victoria. .
VERSÍCULO A MEMORIZAR:
“Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17)
INTRODUCCIÓN ¿Qué harían ustedes si estuvieran delante de leones feroces? ¿Pediría ayuda, huiría, se escondería? (Espere un poquito hasta que ellos respondan). En la historia que vamos a contar, hay leones, hombres malos y un rey ... ¿Están con curiosidad? Entonces vamos a la historia.
Dios libra a Daniel del cueva de los leones Después de cierto tiempo, el rey de Babilonia comenzó a ser un hombre llamado Darío. ¿Qué nombre más curioso no es verdad? Pero era el nombre del nuevo rey, él escogió a Daniel y dos hombres más para ser gobernadores en su reino. Pero, como Daniel hacía todo muy bien, el rey decidió colocarlo como jefe de todos los demás, los LA DERROTA MADIANITAS otros quedaron DE conLOS envídia y comenzaron a buscar una falla en él para perjudicarlo. ¡Qué cosa más fea verdad! Nunca, hagan eso niños, pues eso desagrada a Dios. Ellos sabían que él era fiel a su Dios y oraba tres veces al día. ¿Saben qué hicieron? Ellos le pidieron al rey que creará una ley que durante treinta días, estaba prohibido hacer peticiones a cualquier dios u hombre que no fuera el rey. El rey, sin saber las intenciones de ellos, pensó que era una buena idea y mandó a divulgar esta ley, quién desobedeciera, sería echado en el la cueva de los leones. Aun sabiendo de la ley, Daniel continúo orando y dando gracias a Dios tres veces al día con las ventanas de su habitación abiertas. Cuando los envidiosos lo vieron orando, corrieron a contárselo al rey e insistieron a que cumpliera la ley, echado a Daniel en el cueva de los leones hambrientos. ¡Ah, niños! Sólo hasta ese momento fue que el rey se dio cuenta de la maldad de aquellos hombres, él se puso triste, pues quería mucho a Daniel, pero no podía hacer nada, pues una orden del rey no podía ser desecha. ¡Bum! Los hombres echaron a Daniel a la cueva de los leones y el rey con el corazón triste sólo logró decirle: ¡El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, Él te libre! Al otro día bien tempranito el rey fue corriendo a la cueva de los leones y llamó a Daniel y espantado lo vio allí sentadito con los leones, que estaban tranquilos, parecían gatitos.