Ciencia y Metáfora en el debate de la enseñanza superior del arte.
Aurelio A. Horta Mesa1 I La enseñanza universitaria del arte, escala de autorrealización individual y acreditación social, constituye dentro de las variantes más complejas de la Educación Superior, <una prospectiva de tensión en el conflictivo régimen de la jerarquía del saber y el poder actual del marketing educacional>, categoría esta que resume, primero, lo paradójicamente inflexible que generalmente asume su estructura académica, y segundo, lo difícil de su excelencia y competitividad en atención a la cada vez más creciente admisión de su convocatoria, entre las de más asedio y también privilegio en las desafiantes coordenadas de la cultura global.
El mayor reto al que se enfrenta hoy un proyecto académico de suficiencia en el arte, se halla en una comprensión de su ilimitada práctica profesional, asunto este que incide en una constante (re)funcionalización de sus marcos de representación, si bien además en una fertilización de las culturas artísticas nacionales como nunca antes, en su imprevisto desborde de internacionalización. Sin embargo, para la academia se trata de una urgencia de superación de aquellos desfases existentes en su conceptualización y metodologías de enseñanza, en contraste con los amplios y entreverados campos de sus disciplinas artísticas en un mundo real de euforia de las subjetividades, y por ende, de gustos y consumos. O sea, me refiero a que ortodoxos estancos departamentales de saber y práctica académica del arte no alcanzan correspondencia con sus actuales praxis institucionales, así como tampoco con las asimetrías culturales que por razones étnicas, tecnológicas, financieras, o de otro tipo, incentivan a ese sustantivo presunto profesional del arte para vivir de su ingenio.
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Conferencia en el I Simposio Internacional de Pedagogía Universitaria. Universidad de Costa Rica. Ciudad de la Investigación. 17 al 20 abril del 2001.
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