Carmen de la Torre
Mr. Popito ¡Tu profe emocional!
Un día cualquiera Iván… ¡¿Cuántas veces te he dicho que no dejes
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así el cuarto antes de salir de casa?! —dijo su madre. Ya era la tercera vez, en menos de una semana, que la madre de Iván se enfadaba con él porque era un desordenado. Él, sin embargo, era feliz dentro de su desorden, como le decía a su madre: «Mamá, para mí el desorden es orden». Por desgracia para Iván, no era un buen argumento para poder dejar el cuarto así. Ya tenía 8 años, y su madre consideraba que ya era mayorcito como para saber cómo tener el cuarto ordenado. Pocas eran las veces que recogía su habitación antes de salir al colegio, siempre se iba de casa con el
Mr. Popito, ¡tu profe emocional!
tiempo justo, o eso le decía a su madre. En general, se pasaba mucho tiempo en el cuarto pensando en sus cosas o dibujando, y cuando se quería dar cuenta… «¡Ostras, que llego tarde!», se solía decir. Esa mañana Iván estaba más distraído de lo normal, pensaba en un problema que tuvo el día anterior con un amigo suyo. Juan, que así se llamaba, se enfadó con Iván porque le contestó mal. Ya habían hecho las paces, pero a Iván no le gustaba que ningún amigo se enfadara con él. —Iván, no te lo voy a repetir, como no recojas el cuarto antes de ir a clase, vamos a tener un problema tú y yo —volvió a decir su madre desde la cocina, pero ahora algo más agitada. En ese momento Iván, agobiado por toda la situación, cogió su mochila con las cosas de clase y cerró la puerta de la entrada de su casa dando un portazo. Sabía que si su madre ya estaba enfadada por el tema de su cuarto, ahora lo estaría más, después de oír semejante golpe contra la puerta, pero no estaba para pensar en más cosas. Sin mirar atrás, puso rumbo al colegio. Para ir al colegio Iván recorría todos los días el mismo camino: «salía de su casa, pasaba por la tienda de alimentación y se compraba su bollicao, a pesar de 6
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que su padre, todas las mañanas, le dejara preparado una pieza de fruta para el camino (que casi siempre acababa comiéndose el padre por la noche). Los dependientes ya le conocían, e incluso alguna vez le habían llegado a invitar al desayuno cuando a Iván se le olvidaba el dinero. Al salir de la tienda, pasaba por un pequeño parque y ya llegaba al colegio. En total, solo quince minutos de trayecto. Ese día, como otro día cualquiera, Iván haría exactamente ese recorrido con su bollicao en mano y con mucho sueño.
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No es un día cualquiera Iván es un chico de 8 años que tiene problemas para gestionar las emociones cuando se encuentra en situaciones conflictivas para él. Como consecuencia actúa sin pensar, de tal modo
Un día Iván realizó el mismo camino de todos los que luego se arrepiente. Con la llegada de
Mr. Popito a su vida, esto se intentará solucionar.
días, pero esa mañana iba a ser diferente. Cuando aprenderena vez regular sus estaba¿Conseguirá a la altura Iván del parque, de rodearlo Averígualo, su en historia. comoemociones? todos los días, decidió conoce pasar por medio del parque e ir por un camino distinto. Fue entonces cuando vio algo que brillaba mucho, situado entre la fuente y el seto. «¿Qué podrá ser ese objeto tan brillante?, pensó. Desprendía tonos dorados y eso le llamaba mucho la atención. «¿Será dinero?», pensó emocionado. Solo tenía que acercarse para averi9 788496 870604 ISBN 978-84-96870-60-4