Tan humana como tú

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TAN HUMANA COMO TÚ Esther Santiago



Tan humana como tú

A mi bisabuelo papá Luis, que me enseñó que una buena persona te puede marcar para siempre. A mi tía que me enseñó el valor del conocimiento. A mi abuela que me habló de la libertad. A mi madre, sus historias y su música. A mi padre que me enseñó el don de la paciencia. A Claudia, por ser una alma vieja. A Lore, por acompañarme para toda la vida. A mi bisabuela y sus historias interminables. A mi hermano, por cambiar el rumbo de mi vida. A mi hermana, por enseñarme las vueltas que da la vida. A mi piña, porque me enseñaron que sin sangre también hay unión y la libertad es el bien más preciado del mundo. A mi tío, por hacer sentir que tenía sentido. A Vio, María, Antía y Laura por estar lejos de mí y serlo todo. A Meri, por aparecer en el mejor momento. A las personas que me enseñaron a querer bien, ellas saben quiénes son. A Gris y Carol, mi hogar a quinientos kilómetros. A Helena y Natuchi, por ser una conmigo. A María y Marina, por ser mis mejores escuchadoras. A Daniela Blume y a Borja Vilaseca, por iluminar mi camino. A Lari y Gabri por recibirme siempre entre sus brazos. A todos los que me han enseñado tantas cosas y nunca podré agradecérselo. A la música 3


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que tanto me entiende y los personajes que tanto me comprendieron. A la gente con la que crecí que sigue a mi lado y la que apareció y me hizo crecer. A los mejores profesores de mi vida, Antonio y David. A mis enemigos/as, que nunca lo fueron en realidad. A ti y tu propia historia que también merece ser contada. A mí, que quise aceptar y agradecer todo lo que me ha dado la vida. Al Universo, que me la regaló.

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PRÓLOGO

Todas las percepciones y opiniones de este libro son fruto de mis propias vivencias personales, lo más importante para poder tener un guía siempre es acudir a profesionales psicólogos/as donde podemos comenzar a comprender nuestro interior con mayor seguridad. Es un libro cargado de emociones, de vivencias y de sensaciones, todas ellas influenciadas por mi propia experiencia personal, pues no tengo la verdad absoluta (igual que tú, estoy aquí aprendiendo). En el mundo se dicen muchas cosas. También se sienten otras cientos de miles. Hay quien dice que antes de morir hay que escribir un libro, tener un hijo y plantar un árbol. Me gustaría esculpirlo a mi forma, yo no creo eso, yo creo que hay varias formas de sacarlo y de entenderlo. Muchas otras también de tratarse a una misma. Y por ello, he de decir que, para mí, las tres cosas serán lo mismo con este libro. Algo nace a partir de mí, algo crece dentro y sale a la luz en forma de hojas. Estoy pariendo extensiones de mi ser. De mis emociones. De lo que soy y de lo 5


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que no soy. Estoy dando forma a mis momentos de comprensión y a los de duda. Mis primeros cuentos con diez años eran de miedo; tengo una recopilación bárbara de todos mis fantasmas. Ahora con veinte, puedo hablar de lo que había detrás, puedo hablar de las mentiras que frenan y de que nadie está realmente solo. Ni aunque quisieras, puedes. Como un giro de 360º, vuelvo al mismo sitio, pero ya he dado algunas vueltas. Lo mismo pasa aquí. Lo mismo pasa en todos. Quiero que veas, que estar parado a veces es necesario. Porque eso también es avanzar. Y que, para caminar bien, solo se tiene que caminar como uno siente. Porque lo que una siente, lo que una acepta y las cosas con las que una decide crecer son parte de algo mucho más grande. Ni buenas ni malas. Ni correctas ni incorrectas. Porque lo que siente el alma jamás puede ser del todo explicado, pero hay muchas aproximaciones de ello. Olvídate de mi nombre, de mi cara y de mi cuerpo mientras leas esto. Ya sé que cuando alguien te cuenta cosas es inevitable no imaginarlo. No des nada por sentado, si hay algo que no compartes, está bien. Te dejo una canción al final de cada capítulo. Esa canción estuvo en esas palabras. 6


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Como te surja, así será la forma. Cuando termines, inhala y exhala tres veces. Y en ese espacio, verás que no nos diferencian muchas cosas. En ese espacio, verás que no estamos separadas. Eres. Soy. Somos.

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1 Mi única arma es sentir

«Nada crea más confianza que la vulnerabilidad compartida». Anónimo Cuando llegué por primera vez a mi piso en Santiago, el segundo año de universidad, en el espejo estaba escrita la frase anterior: «Nada crea más confianza que la vulnerabilidad compartida». Siempre he visto señales allá donde voy, como remedios para el alma. Una respuesta a la pregunta que me iba haciendo por la calle de una furgoneta que se para enfrente. Una canción que suena justo cuando estoy pensando en alguien. Un desconocido que va charlando por teléfono con un mensaje interesante. O un viaje en el autobús en el que alguien va contando una historia increíble. Siempre he encontrado caminos. Incluso dentro de la confusión. Cuando vi esta frase en el espejo, yo venía de un primer año de universidad bastante complicado. No por 9


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la distancia, sino por la verdadera separación que tuve conmigo misma. Y esa es la verdaderamente dolorosa. Sentí que se perdían cosas dentro de mí. Que algo tremendamente bonito se rompía de lo que yo era. Se caía poco a poco mi máscara, esa que todos tenemos y que en mi caso llevaba años conociendo. Pero jamás tan a fondo. Creo que si no entiendes el porqué de las cosas a veces puedes llegarte a creer que perderse es posible. Cuando no. Cuando en realidad, caminar en la oscuridad solo es el camino de vuelta a la propia luz. Explicaré más adelante esto. Quiero empezar esto hablando de la vulnerabilidad y de cómo se tratan los fracasos en la sociedad. Al fin y al cabo, las derrotas siguen asociándose a los perdedores. Pero en la vida real, nadie nace aprendido. A mí, lo que más me ha costado, es apreciar mi propio jardín interior. Mis propias caídas. Siempre fui de retornar todo. Pero creo que es hora de hacer las paces. Sobre la vulnerabilidad he de decir que para mí es apoyarse en quien sabe sostener. La amistad si es verdadera cura el alma. Tanto si es contigo misma como con tu círculo. Hay que sacarlo afuera. Mostrar tus heridas y tus logros a las personas que amas no debería ser motivo de sentirte raro. Todos y todas lloramos y creemos 10


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que será eterno el proceso. El proceso lo es, el dolor no. Hay muchas estaciones en las que disfrutar. Porque esto no es una competición. Si hace diez años me hubieran dicho esto me hubiera ahorrado muchos dolores de cabeza. Pero ¿si no hubiera experimentado el otro lado, podría apreciar el cambio hacia otro lugar? Creo que no. Cuando era pequeña iba campo a través a unas competiciones de atletismo en las que terminabas con medio pulmón desgarrado y ganas de vomitar. Me frustraba mucho porque quedaba cuarta. Veía delante mía año tras año que por solo unos segundos la persona de delante mía lo había hecho mejor. Nunca llegaba a quedar la tercera y cuantas más vueltas le daba, más me alejaba de conseguirlo. Año tras año me ocurrió lo mismo. Y la situación no cambió. Lo que yo no estaba viendo en ese momento es que mi puesto era suficiente y que lo importante de la carrera no era conseguir algo, sino más bien hacerlo lo mejor que podía. No morir en el intento. Tampoco voy a decir que para mí lo importante era participar, porque sería una mentirosa, yo siempre quería ganar. Ahora entiendo que el mero hecho de hacerlo lo mejor que sabía era la recompensa que no veía. Y así con todo. Según las leyes herméticas, como es afuera es adentro. Por eso, la única medalla que necesitaba era la de 11


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entender que ni un puesto, ni una chapa, ni todos los títulos del mundo te pueden dar el aplauso interior que solo te puedes dar tú mismo. Esto es un ejemplo muy básico, pero sirve muy bien para reflejarlo. Este libro no es para castigar ni flagelar, eso ya se ha hecho mucho en los últimos siglos. Es para compartir lo que siento tal y como lo hago. Me gusta pensar, pero también no pensar y sentir con el corazón. Me gustan muchas cosas para entenderme y también me siento vulnerable cuando me pierdo. Es genial y a la vez da miedo. La vulnerabilidad es una herramienta maravillosa para integrar la oscuridad. Nos hace resilientes. Y no hablo de campañas publicitarias que maquillan todo porque todo es maravilloso. Ni de abstraernos ni de retener nada. Escucha lo que tienes que decirte, y deja de ponerte a hacer cosas para no verlo. Cuando conectes con eso en ti, muchas cosas estarán cambiando. Quizás no las puedas explicar, pero sí sentir, y esa es la magia de todo este juego. Siempre va a haber cosas que solo puedas experimentar. La vulnerabilidad puede causar mucho temor cuando uno piensa que lo que siente va a ser usado en su contra. Para mí, la esencia está en confiar. Cuanto más confías, más recibes. En una de las conversaciones entre madre e hijo en Midnight Gospel se recoge la esencia de esto: 12


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Duncan: Abrir tu corazón repugna. Duele. Pero ¿siempre duele? Madre: No siempre duele, pero cuando se abre de verdad duele. Así es, pero incluso el dolor transforma. Si escudriñas dentro del dolor sabes que lo que estás experimentando es amor. Es la verdad. Y de este amor hablaremos en la siguiente página. Canción: Te entiendo – Pignoise.

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2 Empatía en el camino «No hay paz que valga si la punta de la lanza mata a mis hermanos y me da vida a mí». Mala Rodríguez La empatía es un lugar de encuentro contigo mismo y con otra persona en donde aparcas el juicio. Valorar a las personas por lo que son en su totalidad, su valor no tiene nada que ver con la emoción que están experimentando y mucho menos con lo que ha causado dolor en su pasado. Son valiosas por el mero hecho de existir, son suficientes y siempre será así, es un valor que viene adherido al ser humano desde que nace hasta el día en que pasa a otro lado. Recuerdo los tres peores años de mi vida en los que no me permitía estar triste. Yo he reprimido el dolor, y no supe hacerlo mejor. No quiero que este libro sea una exposición que remueva momentos dolorosos para mi familia. No voy a dar detalles. Siento que si has llegado a este libro has confiado en mí, y por eso, ya tengo que agradecértelo. Cuando tienes que lidiar con que alguien que quieres está sufriendo mucho puedes romperte tú. Cuando 15


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has crecido con alguien y sientes que le pierdes se crea un nudo en ti muy difícil de deshacer. Nadie te enseña a gestionarlo, nadie te dice que tienes todo el derecho del mundo a sentir rabia dentro de ti. Una enfermedad, sea del tipo que sea, es uno de los factores más duros para una familia si esta no sabe enfrentarse a ella. Pero también es un foco de aprendizaje descomunal. Es luchar contra estigmas, opiniones, dudas y conflictos dentro y fuera. Como sociedad estamos evolucionando. No me cabe duda. En el último año se han roto muchos esquemas. Y eso me gusta. Pero todavía queda mucho por trabajar de esta asignatura humana: la empatía. Después de dieciocho años formando parte del sistema educativo (y en el cual todavía estoy), puedo decir que los resultados académicos, tanto para aquellos que sacan altas o bajas calificaciones, son la peor forma de darle validación a una persona, junto con las relaciones de dependencia. Los niños sienten este juicio. Y los adultos que les juzgan siguen siendo niños que comieron del mismo plato. Ha habido épocas en mi vida en las que los resultados académicos parecían lo único interesante que yo tenía como persona de cara a los más adultos. Hiperfocalización, pura y dura. 16


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¿En serio un nueve en un examen me hace más merecedora de atención? ¿En serio desde que naces pasas a formar parte de algo que no has elegido? ¿Si te hago un problema de mates mal soy poco resolutiva, pero a nadie le importa que me esté cerrando a aprender porque siento que no valgo una mierda? Quién sabe con cuántas personas me he cruzado a lo largo de mi etapa estudiantil que tenían conflictos emocionales y ni siquiera tenían donde caerse muertas. Pero lo que importa es lo que siempre ha importado. Saca el sobresaliente, tú aguanta. Si alguien de esas personas estuvo a mi alrededor y yo no lo vi, aprovecho para disculparme. Al igual que pido disculpas a todas las personas que pude juzgar y tal vez no recuerde. Todos y todas la hemos cagado, aunque ni siquiera tengas constancia de haberlo hecho. Ya te digo yo que sí. Un comentario desafortunado, un juicio poco constructivo o simplemente una mirada que se entendió mal pueden ser razón de dolor para alguien que tenga un mal día. No estoy diciendo que haya que medir palabras. Estoy diciendo que es importante tener autocrítica, conciencia y respeto con el paso del tiempo, y por supuesto que el sistema educativo cambie. Ya se está en ello, y gracias a la vida que me he encontrado muchas profesoras y profesores poseen atisbos de esperanza. 17


Cuando era pequeña sentía que Tuve varios profesores que viajar ofrecieron su hombro al fuera de este planeta sería un día tan real ver que algo no iba bien fuera y un profesor de múcomo que ahora estoy escribiendo esto y sica nosleyendo. enseñó a todos a escuchar la verdadera que tú que lo estás Llevar el columpio hasta arriba, la vuelta y salir desmelodía de ladarvida. pedida. Esfumarme de aquí, volver allí. Si algo huele raro en el ambiente, mejor preguntar Qué vergüenza. ¿Qué diría la gente si una quédesapareciese ocurre y si de puedes hacer algo. niña repente porque se Evolucionar, implica hasaber ido al que espacio? Entre tus manos también hubo un tienes momento en que tú fuiste muchos segundos de mi vida, alejados de lo opuesto a ahora y ni siquiera te dabas cuenta. Toese momento, donde ya me he lanzado davía existen personas allí. Este es un viajemuchas por el centro de mi pe-que se sienten solas y cho donde encuentro verdadero prisma: desprovistas de elayuda. Muchísimas. Esto no significa el universo en mí y yo en él. Contenidos en ningún momento que yo acuse, entre sí. Amistad fiel y a veces dolorosa. Te castigue o culpe. Al preguntaré cosas, rompe la pared contrario, mi ¿dónde discurso alienta que cada vez sea más la entre lo que eres y lo que no eres?, ¿abraeducación emocional e información que se ofrezca en zas lo que más te confunde de ti?, ¿qué todoscuando los hogares. Incluso en donde no hay hogares. sientes estás perdida? Vamos a ello. Esta es mi habitación. Agradecer a la gente, escucharla y acompañarla son

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de dominó, tienen su efecto en la otra parte del mundo. En una de mis películas favoritas, Las vidas posibles de Mr. Nobody, cuenta cómo las gotas de evaporación de un huevo cocido en una punta del mundo supone un cambio en el microclima. Dos meses después, en la otra punta del planeta esto provocará fuertes lluvias, y a su vez una de las gotas caerá en una nota de papel borrando un número de teléfono. Este número suponía para el protagonista hablar con el amor de su vida. Y no pudo ser. ISBN 978-84-18789-59-5

gestos que,si fuésemos al igual loque fichas ¿Qué pasaría mismo?

mirahadas.com


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