COMUNICADO DEL FORO LATINOAMERICANO Y CARIBEÑO DE JUVENTUDES (FLACJ) ANTE LA SITUACIÓN DE REPRESIÓN AL MOVIMIENTO POPULAR EN CHILE Como Foro Latinoamericano y Caribeño de Juventudes (FLACJ), desde nuestro compromiso con la paz, equidad y justicia, condenamos con la mayor fuerza los actos violentos cometidos por la policía chilena, amparada por el gobierno y con la complicidad de medios de comunicación. Denunciamos la vulneración a los derechos humanos, con especial preocupación hacia los derechos de la niñez, adolescencia y juventud, mediante procedimientos arbitrarios y violentos en contra de todo protocolo. El valeroso y aguerrido pueblo chileno ha dado de nuevo una muestra de su compromiso histórico ante las injusticias e inequidades que violentan a los pueblos en la región, en donde pequeñas élites enriquecidas han saqueado a nuestros países y sometido a los pueblos a condiciones de empobrecimiento y desigualdades. Celebramos la movilización popular que se está gestando, lo que comenzó como un llamado pacífico por parte de estudiantes secundarios y universitarios a la evasión del pago del transporte público como muestra del rechazo a la medida de aumento al pasaje, se volvió la más grande noche de activismo popular desde el fin de la dictadura. La administración de Gobierno de Chile, que se ha visto desbordada e incapaz de conducir políticamente las demandas ciudadanas, ha respondido con fuerza desmedida por parte de carabineros de Chile y decretando Estado Excepción, restringiendo derechos constitucionales y sacando a los militares a las calles, siendo Piñera, el primer presidente en invocar dicho estado después del dictador Pinochet. Llamamos a adoptar mecanismos de diálogo social y político con el movimiento popular, que garanticen su integridad y que den respuestas a sus demandas legítimas por las alzas de transporte, servicios básicos, salud y jubilación. Es imprescindible retirar de inmediato a los militares de las calles y restablecer el orden constitucional con un respeto irrestricto al marco multilateral de derechos humanos, sin este nivel de compromiso no habrán condiciones reales para un diálogo intencional y efectivo. Apoyamos al pueblo y sus demandas, condenamos la violencia del estado y repudiamos a militares que apuntan contra las juventudes. Basta de criminalizar la protesta social y atentar contra las libertades personales y colectivas contra los movimientos populares en la región, casos como el de Ecuador, Haití y Chile lo demuestran, es inaceptable. Afirmamos nuestro compromiso con acompañar a los pueblos en sus anhelos y luchas, Latinoamérica y el Caribe es una zona de paz, un compromiso que debe honrarse con la voluntad ética y política necesaria para procurar el bien común de nuestros pueblos, tanto de las presentes como futuras generaciones.
Latinoamérica y el Caribe, octubre 20 de 2019