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A mi Cabo de Andas del paso del Berrugo. Enrique Quiñonero Cervantes V Concurso de fotografía “Antonio Cerdá”.
from LOS COLORAOS 2022
Enrique Quiñonero Cervantes
Catedrático de Derecho Civul y Magistrado del T.S.J. de Murcia
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A mi Cabo de Andas del paso del Berrugo.
Antonio, te escribo para la Revista de Los Coloraos. Algo tan nuestro. Tan entrañable. Como fuiste tú, entrañable. Escondido, tras tu carácter, yacía una grande bondad. Y fuimos muchos los que la disfrutamos. La huella de tu vida es imborrable, porque nunca se olvida lo inolvidable. Tú nunca fuiste amigo de huecas palabras, ni de fervorosos cantos. Renuncio al halago póstumo que a ti no te hace falta. Lo que fuiste lo fuiste, lleno de vida y anhelo. Un hombre, eso, simplemente un hombre lleno de humanidad. Ese fue el Antonio que yo percibí. Ahora, perdida tu vida, me vienen los recuerdos. Los recuerdos, Antonio, que son las huellas que la vida imprime en el alma. Y en ese espacio que la muerte no puede franquear, está tú, mientras yo viva. Cosas importantes, como la mañana maravillosa en que me diste mi túnica de colorao para cargar en el Berrugo. Inolvidable por que el ser nazareno es auténtico sentimiento. Tú me diste esa bendición. Y, luego, tantas cosas, tantas horas llenas de vida… Así estarás siempre, lleno de vida. Tan entregado a todo… Mucho se va contigo, es verdad. Pero es más lo que permanece. Lo digo sin metáfora, porque tú, tan huertano, tan apegado a la tierra murciana, no te adecuabas a la retórica de la metáfora, sino a la belleza de la realidad. Fuerte en el carácter, tierno en el corazón. No es la siempre inoportuna alabanza lo que persigo, sino la espontaneidad de lo que siento ante la inmensa tristeza de haberte perdido. Más si la muerte es inexorable, la vida se le impone, porque es más humano aferrarse a la vida, que claudicar ante la muerte. Tu vida, como yo la viví, fue gran lección de esto que te digo. Tan duro ante la adversidad, tan generoso con los cercanos, tan desinteresado en la amistad… Siempre quedará una deuda que pagarte y un recuerdo que atribuirte. Levantaré mi copa agradecido por ti. Y nunca te morirás del todo, porque, ya lo he dicho, nunca se olvida lo inolvidable. Vivirás, Antonio, Cabo de Andas del Berrugo, al son de los sones de la Burla. Y burlarás la muerte que te es tan ajena, porque habitas en el corazón de tantos… Al fin, ¿Qué nos queda?. El día del reencuentro, la gratitud que la amistad imprime,
el inventario de la vida, cerrar los ojos y ser conscientes de que fuimos felices, de que vivimos lo concedido. No sé, Antonio, no quisiera ser excesivo, pero hay ocasiones en las que es lícito dejar sueltas las emociones. Y aquí te dejo, amigo del alma, la emoción de un nazareno de Miércoles Santo murciano, como si estuvieras de Cabo de andas marcando. con el golpe de tu estante en la tarima, los impulsos del corazón. Gracia y Gracias, Antonio Sánchez Carrillo.
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