EL PRÍNCIPE DON CARLOS COMO PERSONAJE LITERARIO
Ricardo García Cárcel Universidad Autónoma de Barcelona
La muerte del príncipe Don Carlos en 1568 generó una retórica funeraria que pobló de epitafios elegíacos los templos donde se hicieron honras fúnebres a su muerte. Elegías con tono tibiamente laudatorio y muy poco personales. Entre ese poso literario que dejó la muerte del príncipe brillan algunos poemas como los de Francisco de Aldana, Francisco de Figueroa, Jerónimo de Lomas Cantoral y los más conocidos de Damasio de Frías, fray Luis de León o Diego Hurtado de Mendoza. La estética renacentista imitadora de Garcilaso se mezcla con el lamento funerario y la cuestión sucesoria. Detrás de tanta lamentación retórica siempre nos queda la sombra de la invocación al Emperador, Carlos V, el abuelo del príncipe, y un cierto vacío de referencias al padre. Bajo la literatura pueden hacerse lecturas con connotaciones políticas como presuntas críticas a Felipe II de estos textos elegíacos.1 Pero no es nuestro objeto analizar aquí la retórica funeraria que produjo la muerte del príncipe Don Carlos, sino hacernos eco de su salto cualitativo de personaje histórico a protagonista literario. La ausencia de fuentes directas sobre la prisión y muerte de Don Carlos (probablemente porque el rey eliminó todo papel presuntamente comprometedor) estimuló el imaginario y el viaje de Don Carlos hacia la literatura. Antes, incluso, de la muerte de Felipe II, ya se publicaba en Francia la famosa historia del pastelero del Madrigal que replanteaba el relato sobre el presunto impostor Gabriel de Espinosa que en su versión original había suplantado al rey Don Sebastián de Portugal. Los franceses publicaron un anónimo Le patissier de Madrigal en 1596 que jugaba con la personalidad de Espinosa, convirtiéndolo en un impostor no de Don Sebastián, sino de Don Carlos, que no habría muerto en 1568 y que habría sobrevivido de manera encubierta.2 1
M. Rubio, “Felipe II y el príncipe Carlos. Elejías al sucesor del Imperio”, Edad de Oro, XVIII, 1999, pp. 193205. 2 F. Lieder, “The Don Carlos Theme”, The Journal of English And Germanic Philology, vol. 9, 4 (october 1910), pp. 483-498. Espinosa murió ajusticiado en 1595. El rey, Sebastián de Portugal, murió en 1578. La trama originaria del sebastianismo la urdieron el agustino fray Miguel de los Santos y Mariana de Austria, hija natural de Juan de Austria. El pastelero del madrigal serviría como tema literario para otras muchas obras en España: en el siglo XVIII la de Jerónimo Cuéllar y en el XIX las de Zorrilla, Patricio de la Escosura y Manuel Fernández y González.
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