Louis Vuitton Foundation: Paris´new gem

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TENDENCIAS | LATERCERA | Sábado 4 de julio de 2015

El nuevo brillante de París La lujosa sede de la Fundación Louis Vuitton, una gran estructura de vidrio del famoso arquitecto Frank Gehry, está consagrada al arte contemporáneo y es la última atracción de la ya casi insuperable oferta cultural de la capital francesa. POR: Daniela Ruz FOTO: Iwan Baan

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RR El enorme edificio de la Fundación Louis Vuitton alberga la colección de arte que ha ido juntando Bernard Arnault, el dueño del grupo LVMH.

n el año 1990 el francés Bernard Arnault, propietario del grupo LVMH, el principal holding en la industria del lujo a nivel mundial y que agrupa a las marcas Louis Vuitton, Kenzo, Givenchy, TAG Heurer y Moët & Chandon, entre otras decidió que quería crear una fundación de arte contemporáneo bajo el alero de su grupo empresarial. Empezó adquiriendo obras, montando exhibiciones y editando libros, pero en 2001, tras una visita al museo Guggenheim de Bil-

bao, el millonario le pidió al arquitecto canado-estadounidense Frank Gehry que le diera forma a su sueño. Arnault quería que su fundación tuviera como sede un gran museo en París, la ciudad que lo identifica y que es hogar de sus empresas. Gehry, autor de algunos de los museos y edificios más vistosos de los últimos años, viajó a París para conocer el terreno, justo al lado del Jardín de Aclimatación en el Bois de Boulogne, al oeste de la capital francesa, sitio que entre 1877 y 1912 fue la triste sede de un zoológico an-

tropológico, en el que se exhibía a personas de diversas etnias del mundo, incluyendo selk´nam y kawésqar. Actualmente el lugar acoge diversas instalaciones para niños. Ahí la alcaldía les ofreció en comodato por 55 años el terreno del antiguo bowling, que tuvo que ser demolido ante la presencia de asbesto, y donde se instaló en la época de Napoleón un acuario y un invernadero gigante, cuya influencia es fácil de encontrar en el nuevo edificio. Gehry quiso guiarse por las memorias de Proust y


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Gehry, el arquitecto estrella Tras la construcción del museo Guggenheim de Bilbao y la revitalización que éste trajo a la ciudad, la fama de Frank Gehry ha ido en aumento y se le han encomendado edificios icónicos en diferentes ciudades. El 2014, además de la Fundación Louis Viutton, inauguró el edificio del Biomuseo en Ciudad de Panamá, y en 2015 el

edificio Dr Chau Chak Wing en la Technology University en Sidney, un ejemplo de la complejidad que pueden alcanzar sus obras. En carpeta tiene además la nueva sede central de Facebook en Menlo Park, California, el Guggheim de Abu Dhabi, el memorial del presidente Eisenhower en Washington DC y la renovación del Museo de Arte de

Philadelphia. Ganador en 1989 del premio Pritzker de arquitectura, la máxima distinción en esa disciplina, Ghery tiene un estilo muy claro, escultural y curvilíneo, con edificios que parecen tener movimiento, y que se convierten automáticamente en símbolos de las ciudades donde se construyen.

tomó como inspiración la transparencia del vidrio en la arquitectura de los jardines de finales del siglo XIX. Fue en el mismo avión que lo llevó de regreso a su casa en California tras esa visita, que hizo el primer boceto. Imaginó un edificio que cambia con el paso de las horas y la luz: una cobertura de cristal que abre el cuerpo del museo, un ensamblaje de bloques llamado “el iceberg”, que le da su volumen y movimiento. Para poder darles a los vidrios la curvatura deseada tuvieron que construir un horno especial y fue necesario buscar tantas soluciones para llevar el proyecto a cabo, que del proceso de construcción surgieron 30 patentes, lo que no sólo lo convierte en un llamativo edificio, sino que en un aporte a la tecnología de la construcción. El resultado fue presentado al público el 27 de octubre de 2014, en un evento que logró revolucionar a la difícil de impresionar ciudad luz. La gran mole de cristal, cuyo brillo se ve desde los puentes en el corazón de París, tiene 11 mil metros cuadrados, 11 galerías, y un auditorio con 350 asientos. Además, sus terrazas ofrecen una vista privilegiada sobre la ciudad, La Défense, la torre Eiffel y sus alrededores. La Fundación estima que unas 700 mil personas visitarán el museo por año, ya sea para ver sus exposiciones o asistir a con-

ciertos en su auditorio. El museo tiene una colección permanente con obras del mismo Gehry, Gerhard Richter, Pierre Hyughe, Adrián Villar Rojas y otros artistas contemporáneos bajo la dirección de la curadora Suzanne Page. La muestra está organizada alrededor de cuatro líneas temáticas: contemplativa, expresionista subjetiva, pop, y música/sonido. Actualmente se acaba de inaugurar una exposición temporal llamada L´Accrochage 3, con obras de artistas de diferentes orígenes, las que se crean dentro de las líneas pop y música/sonido, destacando Andy Warhol y Marina Abramovic. Además, cuenta con un centro de documentación en materias relacionadas con el arte moderno; actividades para acercar a los ni-

ños al arte y el restaurante Le Frank, en un claro guiño al arquitecto, a cargo del chef Jean-Louis Nomicos, que además de funcionar durante el día mientras el museo está abierto, también ofrece comidas temáticas en torno a un producto, un color, un país, los miércoles y jueves en la noche. En 2062 el edificio pasará a ser propiedad de París, como regalo de la empresa LVMH a su ciudad. La cifra exacta del valor de la donación no se conoce, porque aunque originalmente la construcción estaba proyectada en unos 100 millones de euros, los desafíos técnicos que presentó seguramente hicieron escalar el monto. Pero hasta ahora ha sido un proyecto con final feliz, algo que no todos pueden decir. Como, por ejemplo, François Pinault, el “rival” de Arnault, dueño de Kering, el holding de marcas como Gucci, Puma e Yves Saint Laurent, y coleccionista de arte moderno, quien intentó desarrollar su propio museo en la isla Seguin, en medio del río Sena. El proyecto contaría con un moderno edificio diseñado por el arquitecto Tadao Ando y alojaría la impresionante colección del magnate. Sin embargo, el 2005 abandonó la idea tras las demoras administrativas y las tensiones locales que enfrentó, y finalmente abrió un museo en el edificio de la aduana de Venecia.T

Para ir El museo cierra los martes, y tiene horarios variables según la época del año. Durante el verano europeo abrirá el lunes, miércoles y jueves, de mediodía a las 7 de la tarde; el viernes de las 12 hasta las 11 de la noche, y el fin de semana de 11 de la mañana a 8 de la noche. La entrada cuesta 14 euros por persona, con descuentos para los menores de 26 años, estudiantes, profesores y familias.

ALTO LAS CONDES


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