El edificio se dispone en dos volúmenes ortogonales. El primero, más pequeño, alberga el vestíbulo de acceso, la sala de proyecciones y la cafetería. Desde ésta se obtiene unas vistas privilegiadas del monte San Cristóbal y de la Rochapea. Además, su ubicación en planta baja permite su funcionamiento de forma independiente, debido a los distintos horarios de apertura respecto al uso principal.
Sobre este volumen aparece el principal, que parece flotar tanto sobre el gran desnivel que separa al Baluarte de la Rochapea como sobre los fosos en el otro extremo. Su altura es de 5'2 metros sobre el nivel del suelo, cota a la que se encontraba el Baluarte de Gonzaga antes de los movimientos de terreno. De este modo se pueden recrear las vistas que recibían los defensores en el Medievo. Esto no hace sino enfatizar el carácter didáctico del edificio en sí, a la par que respeta el entorno pues aparece como un volumen volante, apoyado sobre pilotis.