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La Selección Sub 25 de Cabildo que tocó el cielo y que ni los dirigentes apoyaban En 1995, el equipo dirigido por Hugo Bruna se coronó campeón nacional en Viña del Mar, en base a esfuerzo y garra, consiguiéndose balones para entrenar, viajando en micro y comiendo sólo pollo asado
Que el fútbol amateur es masivo, nadie lo duda. Aunque las competencias profesionales se llevan toda la atención, los recursos y las grandes figuras, es en las canchas de tierra o donde el escaso pasto hace que las virtudes deban extremarse para dominar un balón, que la verdadera pasión por el fútbol, esa que a veces se transa por el dinero, tiene su máxima expresión. Bien lo saben en Cabildo, donde hace 16 años se vivió una de las máximas gestas deportivas que recuerda el balompié local. Fue en el verano de 1995 cuando la selección de Cabildo Sub 25 se coronó campeona nacional amateur, llenando de gloria por primera vez a los fanáticos cabildanos, proeza que aún hoy se recuerda con emoción.
NADIE DABA UN PESO POR ELLOS Ese año el fútbol chileno celebraba 100 años, por eso ANFA decidió que el trofeo en disputa en ese Campeonato Nacional se llamara “Centenario”. Ese título fue fruto del esfuerzo y el trabajo en equipo. Pocos tenían fe en que la selección de Cabildo pudiera hacer historia en ese torneo que se disputó en la Quinta Región y que contó con dos sub sedes, San Antonio y justamente la ciudad de Cabildo. Esa designación abrió en algo la esperanza, ya que jugar en casa siempre es importante en el fútbol. Los problemas comenzaron antes de iniciarse el torneo, ya que Los 17 históricos el director técnico del Víctor Aguilera Huerta equipo, Jorge “Mosco” Germán Anabalón Vidal Venegas, no alcanzó a Alex Avendaño Marchant debutar. Renunció anRodrigo Bórquez Albanez tes, porque pretendía Claudio Cortés Barrera conformar el seleccioOmar Estay Vega nado con jugadores de Jorge Estay Valenzuela la Tercera División, algo César Farías Gabler que estaba prohibido Víctor Gallardo Díaz por las bases. Víctor González Silva El puesto quedó vaElián Leiva Araya cante y lo asumió Hugo Rodrigo Marín Tapia Bruna Delgado, ayuMauricio Olivares Ortiz dante técnico del “MosJosé Oyanedel Flores co” Venegas. “Todos Félix Riquelme Orellana los problemas previos Francisco Rosel Aguilera terminaron dando un Daniel Soto Soto cierto espíritu al equipo que tomé, porque nadie confiaba mucho”, recuerda el entonces entrenador cabildano. El plantel campeón debió sortear muchos inconvenientes, especialmente en lo que respecta
Ricardo Maturana Otey
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celestes tenían claro que el triunfo podía ser para cualquiera y nadie les iba a quitar el sueño de quedarse con la corona de campeón. Los 30 minutos pasaron sin que ningún equipo se hiciera daño, por lo que llegó la tanda de penales.
Los esforzados 17 jugadores y Cuerpo Técnico de la Selección Sub 25 de Cabildo, que se tituló campeón nacional en 1995.
a las condiciones mínimas para prepararse para cada compromiso. Bruna recuerda que el equipo se hizo a pulso y que lo peor era la falta de implementación para poder entrenar, ya que a veces no tenían ni balones para los trabajos. De hecho, cuenta que se hizo amigo del entrenador de Puerto Montt, quien previo a la final en Viña del Mar, le prestó pelotas para poder practicar. El interés de la hinchada local demoró en prender, principalmente porque en esa misma época había un seleccionado local Sub 19 que tenía toda la atención puesta en él, no sólo de los hinchas, sino también de los dirigentes locales. A medida que el equipo adulto comenzó a ganar en su reducto, el apoyo de los fanáticos comenzó a surgir. En la fase grupal, disputada justamente en la ciudad de Cabildo, todo comenzó con dudas. En el debut enfrentaron a Coyhaique, que viajó por tierra dos días y con quien los de Bruna sólo empataron sin goles. Luego vencieron a Tierra Amarilla y a Puerto Montt, perdieron con Punta Arenas, que venía dirigido por el recordado ex jugador colocolino Mario Galindo y lograron clasificar goleando 4 a 1 al representativo de “José María Caro”. Bruna fue inteligente y conformó el plantel con diferentes tipos de jugadores. Algunos que ponían más corazón que fútbol y otros que aportaban con el talento. “Nuestro equipo no era muy lujoso, pero funcionaba como máquina y esa era la gracia. Nunca nos pillaban mal parados”, rememora el ex entrenador sobre la forma de jugar de su escuadra. APARECIERON EN LA FINAL Casi sin proponérselo, Cabildo llegó a la etapa definitoria del torneo, que se desarrolló en el
Fundador y Presidente del Directorio: Roberto Silva Bijit
estadio Sausalito. Antes de la final, el seleccionado regional debió superar a uno de los favoritos del torneo, Peñaflor de la Región Metropolitana. Los jugadores de Cabildo hicieron un partido perfecto y golearon 6 a 0. Luego enfrentaron a los antofagastinos y también ganaron, esta vez por 2 a 0, en un partido extenuante, de mucho esfuerzo, pero que les dio el pasaje a la gran final. Allí debieron enfrentar a Puerto Montt, que llegó con dos días más de descanso que Cabildo y con el cartel de favorito para quedarse con el título. La tarde del sábado 5 de febrero de 1995, los hinchas cabildanos llegaron en caravana hasta la Ciudad Jardín. Ocho buses repletos, autos particulares y hasta camiones sirvieron para acompañar a Bruna y sus 17 guerreros en el estadio Sausalito. Después que nadie daba un peso por ellos, cientos de fanáticos celestes llegaron a alentar al equipo cabildano. Para poner la guinda de la torta, el compromiso fue transmitido a todo Chile por televisión, hecho que sirve para adornar aún más la hazaña. Como era de esperar, desde el primer minuto Puerto Montt comenzó a dominar las acciones y el tempranero gol de los sureños parecía acabar con el sueño de Cabildo. Los puertomontinos impusieron su fútbol hasta bien entrado el segundo tiempo. Sin embargo, si algo caracterizó al seleccionado de Bruna, fue su espíritu de lucha y así lograron el empate. En uno de los tantos ataques, sobre el final del cotejo se produjo un penal, que Alex Avendaño concretó en gol, para alegría de los parciales cabildanos, que explotaron de júbilo. Ya en el alargue, los jugadores Director: Roberto Silva Binvignat
LOS PENALES Y LA GLORIA Bruna había hecho practicar desde los doce pasos a sus jugadores, por lo que había confianza y también estaban definidos los ejecutantes. Comenzó Elián Leiva, lo siguió Víctor Aguilera, el tercer ejecutante fue Alex Avendaño, Mauricio Olivares anotó el cuarto y Víctor Gallardo, tuvo la responsabilidad de marcar el último penal. El nerviosismo cundía. Había que esperar a que Puerto Montt lanzara su último tiro. Bruna confiesa hoy: “Más que preocuparme por tener buenos tiradores, siempre he creído que lo esencial es contar con un buen arquero en una definición”. Puerto Montt iba por la paridad, pero las manos del arquero oriundo de Llay Llay, Víctor González, que logró desviar el tiro, le dieron el título de campeón nacional al grupo de seleccionados de Cabildo que alcanzaron la gloria aquella tarde. Los abrazos, las lágrimas y la emoción, fluyeron a raudales en el campo de juego. El equipo humilde, ese que comenzó con dudas, casi sin apoyo, sin que nadie o muy pocos creyeran en él, se alzaba como el mejor de todos a nivel nacional. Vinieron los festejos, las felicitaciones, los abrazos, las promesas, todo eso que sucede cuando se consigue un logro tan importante. Con el transcurso del tiempo, este título ha ido adquiriendo mayor valor, pero ninguno de los involucrados en ese campeonato olvida que nunca hubo fe ni apoyo para esta selección Sub 25. Bruna no tiene pelos en la lengua y manifiesta que recuerda “con cariño y orgullo lo que hicimos, pero soy sincero, me alegré en ese momento y me alegro hoy por el plantel, no por el pueblo, porque nunca nos habían apoyado hasta antes de la final. Ni autoridades ni los dirigentes ni los hinchas creyeron en nosotros, todo lo concentraron en la otra selección. Si hasta una cena les hicieron para despedirlos y se fueron eliminados en primera fase”, comenta, pese al paso de los años, el dolido entrenador. Y agrega “fíjese que recién
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cuando pasaron diez años, nos hicieron un reconocimiento”. LA MICRO Y EL POLLO ASADO El entonces director técnico desclasifica hoy algunas de las privaciones que pasaron en aquel torneo. “Cuando clasificamos a la etapa final y viajamos a Viña del Mar, nadie nos fue a despedir. Más encima nos mandaron en una micro que trasladaba mineros. Entenderá cómo era de incómoda. Mientras las otras selecciones llegaban en buses, nosotros llegábamos en nuestra humilde micro. Además, no teníamos cena. Cada noche comprábamos unos pollos asados y yo los trozaba y repartía las presas a cada uno”, comenta el estratega cabildano. Sobre sus pupilos, Bruna destaca que siempre fueron correctos y muy disciplinados, algo que sin duda ayudó a conseguir el campeonato. “Con el paso de los años a veces me he encontrado con algunos de ellos en los torneos de verano, como Víctor Gallardo y otros. Supe que Jorge Estay se fue a España, por ejemplo”. Sergio García, actual presidente de la Asociación de Fútbol Amateur de Cabildo, vivió de cerca ese título, ya que fue el jefe de delegación de esa selección, pero de manera fortuita, ya que ante la falta de un dirigente, el entrenador Hugo Bruna lo propuso. García recuerda que “yo era el encargado de las colaciones. Ese verano estaba de vacaciones y quise ayudarlos. En ese momento yo oficiaba como delegado de Juvenil Colo Colo. Ante la falta de un directivo que acompañara a la selección, me lo ofrecieron y dije que sí”. Bruna también recuerda ese hecho. “Nadie nos apoyaba. Cuando de Arfa me preguntaron quién era el dirigente a cargo, yo le dije que no había. Entonces, le propuse a Sergio García, que se preocupaba de los jugos y los sandwichs, que él fuera. Medio en broma siempre le digo que gracias a mí se convirtió en dirigente”, bromea el director técnico. Así, casi como de milagro, los cabildanos consiguieron su más grande logro a nivel de selecciones adultas en la historia del fútbol amateur. Casi como el cuento de la Cenicienta, sin tener nada, ni el apoyo local, tocaron el cielo. A 16 años de lograrlo, aún lo recuerdan.
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Los Diablos Rojos: el “sueño americano” de dos primos fanáticos de la ovalada La compra de un balón y largas conversaciones nocturnas forjaron el primer equipo de fútbol americano de La Calera. “Leo” y Eduardo seguían la NFL a través del cable y sin querer, fundaron este deporte en Chile Ricardo Maturana Otey
El alto costo para poder uniformarse
El dejar la competencia en la Liga Chilena de Football Americano este año no fue una decisión fácil, pero sí necesaria. Los Diablos Rojos necesitan tener equipamiento propio y evitar así dar ventajas. Sin embargo, su costo no es menor. Un solo casco cuesta cerca de 80 mil pesos. Hay opciones más baratas, como conseguir equipo dado de baja en Estados Unidos, con un costo que –de todas formas- no es menor a los 50 mil pesos por unidad de casco y hombreras. A ello hay que sumar el uniforme, ya que la tela, los cortes, las calzas y camisetas no están disponibles en Chile. En total, para uniformarse como corresponde, los caleranos necesitan al menos un millón de pesos.
La mayoría hemos visto en televisión -no una, sino innumerables veces- taquilleras películas donde reconocidos actores protagonizan y dan vida a guiones, donde el fútbol americano es la excusa para contar historias de superación o ejemplos de vida. El cine de Hollywood aprovecha de ganar millones contando las hazañas de los mejores exponentes de este rudo deporte, uno de los más populares en Estados Unidos. Por lo general, esas películas hablan de esfuerzo y trabajo en equipo, aspectos que, sin duda, el fútbol americano desarrolla e imprime como sello propio en quienes lo practican. Sin embargo, siendo sinceros, en Chile nuestro popular fútbol -el “soccer” para los estadounidenses- sigue siendo el deporte rey, aunque no son pocos los que esperan con ansias el Super Bowl o los partidos de la National Football League, NFL, que se dan en la televisión gringa. A esas personas pertenece un grupo de caleranos, a quienes se les ocurrió la “loca idea” de no sólo seguir este deporte, sino formar hace ya algunos años el primer equipo de fútbol americano en la ciudad del cemento. Es más, hoy es uno de los equipos que integra la primera Liga Chilena de Football Americano, que suma ya su segunda temporada de competencia. TODO POR UN BALÓN El ideólogo de todo esto se llama Leonardo “Leo” Opazo, calerano que comparte su trabajo en la empresa Sopraval con su pasión por los touchdown, los tackles y los goles de campo. Opazo siempre veía los partidos de la NFL en la televisión. Como él mismo reconoce, le llamaban la atención los tackles, porque no entendía bien la táctica ni el juego en sí. Para lograr comprenderlo, su primo Eduardo Castillo, que vivía en Viña del Mar, resultó fundamental. “Fueron varias noches que mi primo me explicaba de qué se trataban esas reglas que rodeaban esos tackles, pases y corridas que me dejaban pegado al televisor durante las transmisiones por cable, hasta que las comprendí y las asimilé”, recuerda quien ahora es el coach de Los Diablos Rojos. Un hecho casi fortuito comenzó a dar el impulso definitivo a este deporte en la Región de Valparaíso. A mediados del 2002, el primo de Opazo compró un balón Spalding Infusion en Santiago. “Cuando llegó a la casa y me mostró el balón fue
Plantel de Los Diablos Rojos, que jugó el primer partido como local en la Liga Chilena 2010, encuentro desarrollado en el Estadio “Nicolás Chahuán Nazar”.
un antes y un después. Nunca había tenido un balón de fútbol americano en mis manos”, comenta el calerano. No lo dudaron y comenzaron a intentar imitar los lanzamientos que veían por televisión. Días después, en una de esas interminables noches de conversaciones y viendo como siempre el canal de deportes ESPN, surgió una duda: “¿Cómo en todo Viña del Mar no va a haber 22 personas para jugar aunque sea un partido?”. Esa interrogante llevó a los primos a buscar a través de Internet a gente en la ciudad que tuviera el gusto por este deporte. Pegaron afiches invitando a los interesados a ir a la playa Los Marineros en la Ciudad Jardín y muchas veces sólo estuvieron los dos solos, jugando con el balón, cosechando sólo curiosas miradas. Tiempo después, Opazo y su primo consiguieron un contacto con el representante de la Liga Uruguaya de Fútbol Americano, quien brindó su apoyo al par de “locos”. El charrúa les consiguió, de paso, un contacto con Eduardo Varela, comentarista de ESPN, a quien Leo y su primo escuchaban y veían cada fin de semana. “Una noche, en una transmisión, durante un partido de los Green Bay Packers, lo escuchamos decir ‘Para los amigos de Chile les queremos contar que
los uruguayos de la liga, realizarán una exhibición en la playa Los Marineros en Viña del Mar’. Al escuchar eso, los dos nos quedamos sin palabras un par de minutos viendo la tele y al unísono comenzamos a saltar y nos abrazamos muy emocionados. Era la primera vez que el nombre de nuestro país era siquiera nombrado en una transmisión de la NFL”, recuerda Leonardo Opazo. Ese domingo, en la playa, ya no estaban solos. Llegó gente a ver la mentada exhibición de los uruguayos. Ambos sabían que no eran los únicos y en las semanas siguientes, se reunieron con otros interesados en formar un equipo. Al poco tiempo en la playa ya no eran dos, sino hasta cuarenta deportistas aficionados corriendo con un balón ovalado en las manos. En 2004 se realizó el primer campeonato de fútbol americano en la playa con cuatro equipos, conformados por siete jugadores cada uno y sin ningún tipo de equipamiento. Después fue bautizado el primer equipo de nuestro país, Los Cañoneros de Viña del Mar, nombre que surge por los cañones que se ubican frente a la playa donde todo comenzó. Un año después, en Santiago nació otra agrupación llamada Avalancha, con quienes los viñamarinos jugarían sus primeros partidos amistosos en la capital y en la
Leo Opazo y su primo Eduardo Castillo, en los primeros partidos que jugaban en la playa Las Salinas de Viña del Mar y que fueron los comienzos del fútbol americano en Chile.
Ciudad Jardín. EL REGRESO A LA CALERA En el año 2007 y con el fin de ampliar la competencia, Leo Opazo volvió a La Calera para intentar formar otro equipo. Es así como con amigos y amigos de sus amigos, logró reunir un grupo de aproximadamente 15 personas, todos con el mismo entusiasmo, quizá contagiados con las ganas del coordinador. Durante casi dos meses, los caleranos entrenaron, jugaron, aprendieron las técnicas y reglas del fútbol americano en la cancha Amthor, a la salida de la ciudad. Allí comenzaron a dar vida al equipo que jugaría el primer encuentro de fútbol americano sin equipamiento en La Calera, el que se disputó ese
año en la cancha del Minas. Este nuevo equipo tomaría el color rojo, que por tradición caracteriza a la ciudad en el deporte. Además, al practicar en paralelo a la Palmilla -lugar donde se dice folclóricamente que caminó el diablo- nacieron Los Diablos Rojos de La Calera. Sin embargo, así como nacieron, rápidamente se apagaron, como lo manifiesta Opazo. “No fue fácil al principio, ya que debido al poco apoyo municipal y privado, Los Diablos Rojos fácilmente desaparecen luego de ese evento, debido a que en lo personal yo estaba viviendo y trabajando en Viña del Mar y no me era fácil viajar, organizar y dirigir Sigue en página 4
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Saluda afectuosamente a “El Observador” al cumplir 41 años de exitosa e ininterrumpida labor periodística en nuestra zona, aportando al desarrollo de nuestras comunas e informando de manera veraz y oportuna los acontecimientos que ocurren en ellas.
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saluda a “El Observador” en sus 41 años.
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en ese entonces”, detalla. El deportista calerano volvió a Viña del Mar, para seguir siendo parte de Los Cañoneros, debiendo dejar atrás al novel equipo de su ciudad. Durante todo este tiempo siempre hubo contactos con agrupaciones a lo largo de todo Chile, entre ellas, de Coquimbo, Santiago, La Serena, Concepción e incluso Punta Arenas y todos siempre chocaban con el mismo problema: el apoyo y la dificultad para adquirir el equipamiento. Lejos de olvidarse de La Calera y de Los Diablos Rojos, Leo Opazo regresó nuevamente a su ciudad, ahora para no moverse. “En el año 2010, junto con el embarazo de mi mujer, me radiqué definitivamente en La Calera. Al comienzo viajaba todos los domingos a entrenar a Viña del Mar, pero con muchas agrupaciones y equipos ya formados a lo largo del país, decidí rearmar el equipo acá. Fue así como, en conjunto con Aníbal Muñoz, comenzamos a realizar las gestiones para reclutar gente y formar de nuevo el equipo que ya tenía nombre y color”. Fue así como en febrero del año pasado, los encargados comenzaron a citar gente de toda la provincia a ser parte de esta aventura, lo que resultó bastante positivo. Se logró reunir a veinte
El alto costo de la implementación hizo que, por un año, el club decidiera no participar en la Liga Nacional, donde esperan estar de vuelta en la próxima temporada.
jugadores, quienes comenzaron a practicar en las canchas que estaban abandonadas cerca del puente que une La Calera con Artificio. Opazo y los más avezados debieron comenzar desde cero a enseñarles a los jóvenes que se unían a esta pasión. Desde entonces todo es más conocido. El año pasado dieron vida, junto a otros equipos del país, al primer Campeonato Oficial de la Liga Chilena de Football Americano, donde si bien los resultados no acompañaron mucho, le sirvió a Los Diablos Rojos para darse cuenta que hace falta mejorar en muchos sentidos. Participaron con un equipo de novatos y sin equipamiento propio,
lo que se repitió al inicio de esta segunda temporada, situación que finalmente los obligó a dejar la competencia. La idea es adquirir el equipamiento necesario, es decir, cascos, hombreras, uniformes como corresponde y regresar con todo a competir en la liga el próximo año. Leo Opazo hizo realidad su sueño, pero quiere más y así lo explica. “En lo personal es un orgullo haber sido parte importante de esta historia y creo que no voy a descansar hasta ver esto completo, hasta que en todo Chile se juegue fútbol americano y hasta que algún chileno que salga de nuestra liga, llegue a ponerse una camiseta de la NFL”, sentenció.
Logros deportivos 2011
97 AÑOS DE PRESENCIA MARISTA EN QUILLOTA � ����� ����� ��� ������������� �������� �������� ���� ����� ����������������������������������������������������������� ������� ���� ��������� ������������ ��������� ������� �� ����� ��������������������������������������������������������������������������������������������������������������������� ��������������������������������������������������������� ��������������������������������������������������������� ��� ���������� ��� ��������� �� ������ ���� �������� ���� ������
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Gimnasia Rítmica
Expresión Artística
Juegos Nacionales Femeninos Maristas
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Laboratorio de Ciencias
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RESULTADOS ACADÉMICOS RECIENTES IRA
Resultados académicos Ministerio de Educación
SIMCE últimos 3 años
4º Básico
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Educación Media
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PSU últimos 3 años 654
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La emocionante tarde en que se jugó el mejor partido de La Bombonera Derrotando a La
El domingo 14 de diciembre de 1969 fue diferente en Limache. La tarde de ese día podría regisLigua, la Selección trarse el momento más importante de toda la historia del fútbol amade Limache teur local, jornada en que -para muchos- se jugó el mejor partido consiguió los escenificado en el reducto que se ubica en el sector Estación. pasajes al Torneo En el entonces denominado Estadio “Ubaldo Fernández”, la Nacional de Fútbol Selección Adulta limachina jugaba su opción de clasificar por primera de Antofagasta vez a un Torneo Nacional de Fútbol Amateur. Pero la fiesta en Limache había comenzado mucho antes. de 1970, en una La gran campaña del equipo a cargo del ex futbolista profesional jornada inolvidable Mario Álvarez, había remecido a la comuna y cada domingo gran para cerca de 4 mil cantidad de hinchas se daban cita hinchas que llegaron en el recinto deportivo emplazado junto a la vía férrea. El equipo calipso fue sumando al recinto hinchas a medida que fue avanzando etapas, en una competencia que se caracterizó por la gran caliJuan Carlos Reyes Morales dad de los elencos participantes. La eliminación que había sufrido la Adulta de Limache dos años antes, al caer frente a Valparaíso en el Estadio Fiscal, con cerca de tres mil hinchas testigos sobre camiones y ramplas junto a la cancha, ahora podría tener su esperada revancha. Antes de llegar a la final, los calipsos debieron jugar un triangular frente a Olmué y Quintero. Fue la antesala de lo que sería posteriormente la principal epopeya del fútbol amateur limachino. Este triangular, junto con significar el paso a la fase El plantel del ´69 siguiente, permitió que el plantel local pudiera sumar Germán Cueto tres importantes refuerzos. Orlando “Pate’lana” Cisternas Los limachinos primero Carlos “Máquina” Hernández vencieron a Quintero por Jorge “Choche” Araya 1 a 0 y luego, al domingo Pedro “Chico” Valdivia siguiente, dejaron en el caAdán Otaíza mino a Olmué, dirigido por Oscar “Chico” Ortiz Manuel “Chifá” Pizarro, por Hugo “Mota” Olguín un categórico 3 a 1. Humberto “Chueco” Arratia Mauricio Escobar Raúl “Potro” Quiroz Antonio “Catete” Ibacache Jorge “Chochín” Osorio Víctor Acencio Jaime Zúñiga Juan Casanga Juan Galaz
TODO ERA UNA FIESTA De esa manera, Limache llegó al triangular que definiría al mejor del fútbol amateur de la Región de Valparaíso. Las grandes asistencias de público hicieron que los dirigentes regionales nuevamente eligieran a la entonces “Ciudad de los Tomates” como la sede de este mini torneo. Los limachinos tendrían la posibilidad de conseguir en casa lo que nunca antes habían logrado y que dos años atrás se les había escapado de las manos. En tres días, de viernes a domingo, el seleccionado local se jugaría el paso al Torneo Nacional Adulto.
El plantel de la Selección de Limache que viajó al Torneo Nacional de Antofagasta.
En los días previos no se habló de otra cosa que no fuera de fútbol. En cada esquina de las calles limachinas se formaban grupos para ir a apoyar al seleccionado, que estaba muy cerca de escribir la página más importante del fútbol amateur local. Sin embargo, en el inicio del triangular el día viernes, los limachinos no pudieron asegurar la victoria y solamente sumaron un empate a un gol frente a Santa Inés. La decepción fue total. Nuevamente el fantasma de la no clasificación jugando como local se apoderó de parte de la hinchada. Pero el sábado volvió a renacer la ilusión. La Ligua eliminó a los viñamarinos al vencer por 2 a 1, por lo que nuevamente las opciones estaban al alcance de la mano. Un triunfo en la última fecha ante los liguanos le daba a Limache el paso al Torneo Nacional de Antofagasta. Un empate clasificaba al cuadro rival. UN DÍA DE NERVIOS La mañana de ese domingo 14 de diciembre nuevamente por las calles de San Francisco y Limache Viejo se respiraba gran optimismo. El plantel a cargo de Mario Álvarez se reunió desde temprano en los salones del club que tenían los empleados de la Compañía de Cervecerías Unidas y que estaba ubicado en la esquina de la entonces calle Merced -hoy Palmira Romano Norte- con Serrano. Muy temprano y como lo hacía siempre, el utilero Eduardo Yánez llevó la indumentaria para colocarla sobre las bancas de los vestuarios, que estaban debajo de las tribunas del estadio que dan hacia la estación. Previo al almuerzo y como se hizo costumbre en la parte final de
este proceso, el cuerpo técnico se reunió con Eduardo “Punto” Silva, Raúl Chávez y Adolfo Rodríguez. En ese momento se ideó la fórmula y el planteamiento que se utilizaría más tarde, para intentar conseguir el objetivo de colocar a Limache en lo más alto a nivel nacional. Las horas previas fueron de mucha ansiedad, como lo recuerda el arquero de esa selección, Germán Cueto. El meta recuerda que “sentíamos que podríamos ganar, pero existía el nerviosismo propio de jugar un partido muy importante, tal como había ocurrido hacía dos años. Teníamos un muy buen equipo, por lo que la confianza estaba, pero había que jugar los 90 minutos y demostrar la superioridad en la cancha”. Luego del almuerzo, los jugadores se trasladaron al estadio. Ya en la Estación de Ferrocarriles, se percataron que contarían con un gran respaldo. “Era impresionante como la gente llegaba para apoyarnos. El ingreso al estadio estaba por la estación y había largas filas de hinchas tratando de comprar su entrada, para estar presentes en el partido que se jugaba en dos horas más”, rememora el utilero Eduardo
“Lalo” Yáñez. Los hinchas no solamente coparon las graderías que estaban en ambos sectores de la cancha. También cientos de limachinos, resguardados solamente por una soga, se ubicaron de pie tras los arcos, en el sector de la multicancha o el que daba hacia el cuartel de Carabineros. Pero también el techo del Banco del Estado y los balcones de las casas y edificios aledaños fueron lugares perfectos para presenciar el emotivo e importante encuentro. Cerca de cuatro mil limachinos repletaron esa tarde el recinto de la calle Prat. UNA TARDE INOLVIDABLE El ingreso del plantel a la cancha fue una fiesta. Papel picado, serpentinas y los acordes del Orfeón de la CCU recibieron al equipo calipso. Antes que comenzara a rodar el balón, los asistentes también le brindaron un gran homenaje al destacado piloto Alfredo Rebolar. El deportista limachino, pocos días antes, había conseguido el segundo lugar en una gran prueba automovilística entre Santiago y Puerto Montt.
Con el director técnico Mario Álvarez a la cabeza, los jugadores desfilan antes de su debut en la Segunda Región.
El piloto ingresó a la cancha y fue un ingrediente más para hacer crecer el entusiasmo de los hinchas. En su auto “El Tomatín” realizó un ronceo y trompo cerca de uno de los arcos, lo que hizo estremecer el estadio. El pitazo del buen árbitro Hugo López Brito dio inicio al encuentro y pareció que todo estaba a pedir de boca cuando el delantero Mauricio Escobar, que posteriormente brillara en Everton de Viña del Mar, anotó la apertura de la cuenta. Era premio a la vocación ofensiva de los locales, que salieron con tres delanteros a buscar el triunfo que les llevara a la zona norte. Pero el nerviosismo nuevamente se apoderó de los hinchas, como también de los jugadores locales, al llegar el empate de los liguanos. Esta igualdad dejaba a Limache fuera de carrera, mientras los visitantes se instalaban en el Campeonato Nacional de Antofagasta. El descanso al final de la primera etapa sirvió para que el técnico reordenara las piezas. Los calipsos salieron con todo en busca de su objetivo. Otra vez el público explotó con el segundo gol anotado por Humberto “Chueco” Arratia. El veloz delantero por fin pudo romper la resistencia del gran arquero liguano Waldo Córdova. Los pasajes al norte estaban cerca y el público lo hacía sentir. La fiesta se desató con el tercer gol anotado por Antonio “Catete” Ibacache. El 3 a 1 aseguraba la clasificación, mientras los hinchas gritaban “nos vamos a Antofagasta, nos vamos a Antofagasta…” UN CARNAVAL POR LAS CALLES El pitazo final desató la fiesta total. Los jugadores fueron paseados en andas por los hinchas, mientras cientos de limachinos desataban la euforia total. La mayoría de los jugadores no alcanzó a vestirse, ya que rápidamente se dio inicio a un verdadero carnaval, que se trasladó a todas las calles de la ciudad. La avenida Urmeneta se llenó de hinchas que comenzaron a celebrar, para luego trasladarse hasta el Club Radical, ubicado en calle Condell, donde se realizó la celebración oficial. La mejor selección de todos los tiempos de Limache había logrado su objetivo y luego, en enero de 1970, participó en el Torneo Nacional de Antofagasta, donde alcanzó el cuarto lugar. Con ello cerraba una campaña espectacular e inolvidable, donde estuvo incluido el mejor partido jugado en el querido -y ahora a punto de desaparecer- Estadio La Bombonera.
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Club de Automovilismo Deportivo de Quilpué crece a 100 kilómetros por hora De la pista de tierra de antaño a las espectaculares carreras sobre el asfalto de la Villa Olímpica, que hoy reúnen a pilotos de todo el país, en varias categorías Italo Salazar Passadore
Corría el 20 de abril de 1957, cuando el Club de Volantes de Quilpué, era fundado y presentado a la comunidad quilpueína, bajo la presidencia de Luis Alberto Silva Torres. La Municipalidad de Quilpué donó los terrenos de la Villa Olímpica, que las familias Knop y Valencia habían cedido con la finalidad de que se destinaran a fines automovilísticos y deportivos. Durante los primeros años de existencia se registraron distintas competencias, pero no fue hasta mediados de los años setenta que se comenzaron a realizar carreras con mayor regularidad, para ya conformar lo que sería el Club de Automovilismo Deportivo de Quilpué. En su campeonato, las categorías Fomento 46 y Turismo 51 reunían a modelos de vehículos fabricados en esos años, transformándose así en un punto de encuentro para mucha gente que acudía a disfrutar del espectáculo, cuando la Villa Olímpica y los sectores aledaños eran solo un predio rural. CRECIMIENTO Y ORGANIZACIÓN Con el tiempo, el Club de Automovilismo Deportivo, CAD de Quilpué, fue creciendo en popularidad y consolidándose como una institución deportiva y social de gran significancia en la comunidad local. De hecho, a principios de los años ochenta- se le reconoce como una organización importante dentro del ámbito deportivo nacional, atrayendo hasta sus competencias a pilotos de todas partes del país. Destacaban esos años los modelos Fiat 600, Citroen, Mini y Fiat 125, tal como lo hacen hasta estos días. Pilotos de gran nivel, como Leonel Kovacs de Santiago, Gerardo Fuentes de nuestra región de Valparaíso e Iván González de Punta Arenas, se lucen en cada fecha organizada hoy por el CAD Quilpué, con una participación promedio cercana a los cien pilotos. El valor de estos eventos puede encontrarse en el impulso integrador que genera el hecho de tener participantes de todo el país y como manifiesta su actual presidente, Hermann Rauter, “no es una organización centralizada y cada vez se invita a un mayor número de pilotos de otras regiones”. El reconocimiento a la labor desarrollada le valió al Club de Automovilismo Deportivo de Quilpué la posibilidad de obtener el comodato de los terrenos de la Villa Olímpica, cuando el entonces alcalde de la ciudad, Iván Manríquez Cuevas, aseguró la permanencia del automovilismo en la Villa Olímpica por un período de cincuenta
Por años la Villa Olímpica ha sido el escenario por excelencia del deporte tuerca en la región, aunque antiguamente en una complicada pista de tierra.
años, a partir del 23 de enero de 1996. Con ello quedaba a firme la proyección y el desarrollo del deporte motorizado a nivel nacional. Para el presidente del CAD Quilpué, “este año fue determinante en cuanto a la consolidación del club, por la importante adjudicación del comodato, que da a los participantes la seguridad de que las actividades seguirán llevándose a cabo por mucho más tiempo”. EL CAMPEONATO Las distintas categorías que compiten cada jornada de actividad en el CAD, ofrecen al fanático una variedad de competencias que son atractivas al gusto de quienes disfrutan de este deporte, ya que presentan una mayor gama de competitividad y modelos. La serie Citroen Potenciado es la con menor cantidad de cilindros y curiosamente Chile es uno de los pocos países del mundo que la mantiene como segmento de competencia vigente. La Monomarca 600 reúne a los vehículos Fiat 600 y ha significado para el club un apoyo constante al detalle mecánico y técnico del automovilismo nacional, ya que de ahí han salido los mejores preparadores. Hoy en día la categoría está a cargo de Alfredo Merino y para el presidente del club es una de las más valiosas, ya que ”es una categoría por la cual todo piloto debe pasar cuando se está formando”. Por su parte, Monomarca Lada Samara es una las categorías nuevas que el CAD tiene. Revolucionó el automovilismo deportivo de vehículos tradicionales, ofreciendo una serie de velocidad y que representa una escuela para los conductores. También está Monomarca 125, que se comenzó a disputar en los años setenta, pero tras una interrupción de cerca de veinte años, volvió a mediados de los noventa, para repotenciar los motores y ser una plaza de renovación para el parque de pilotos de la región. GT 1600 es una categoría estándar, es decir, una multimar-
ca, donde vehículos de cualquier fabricante pueden competir, lo que entrega una diversidad en cuanto a competencia, generando una mayor entretención para el público. Son cerca de 18 autos los que participan cada fecha y se continúan sumando. Otra serie que se disputa en la Villa Olímpica es la TRC, que tiene un valor agregado a su calidad competitiva. Esta multimarca tiene la característica de que acoge a pi-
lotos de otra organización, el Club de Automovilismo Deportivo de Viña del Mar, quienes han decidido formar parte de la organización quilpueína. Son cerca de veinte los pilotos que compiten con autos aspirados, es decir, con carburador y de distintas capacidad. Una de las categorías que más llama la atención es la Daytona, segmento que ha ido evolucionando desde los años en que se le llamaba Turismo 51 y Turismo 4.2.
Hoy en día, esta categoría se presenta como similar a lo que es el Turismo Carretera de Argentina, con motores de seis cilindros en línea y carburadores delicados, como cuenta el presidente de la organización, Herman Reuter. El dirigente resalta el hecho de que en esta categoría se alcancen velocidades de hasta 200 kilómetros por hora en las rectas del autódromo. Además, esta Sigue en página 8
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Club de Automovilismo Deportivo de... sección se hace más llamativa al público, ya que son autos de gran tamaño, por ejemplo, de las marcas Ford, Chevrolet y Dodge. Por último, la Stock Car es
una categoría independiente que -en parte- se lleva a cabo en el autódromo de la Villa Olímpica de Quilpué. La séptima y octava fecha de dicha competencia se realiza
en Quilpué, pero el resto de su programación corresponde a distintos recintos deportivos del país. Es muy similar a la Daytona, pero con motores de 5700 centímetros
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cúbicos, como los de modelos Camaro y Mustang. INSERTOS EN LA COMUNIDAD Esta institución deportiva, además de preocuparse por el deporte automotor, ha generado vínculos y proporcionado un espacio para el desarrollo de la actividad ciclística y atlética en la ciudad, junto al Club de Ciclistas de Quilpué. Incluso el CAD coopera con la gestión de cursos y capacitaciones automovilísticas para la Policía de Investigaciones y Carabineros de Chile. Para Herman Reuter, ésta “es una satisfacción muy grande para el club, poder aportar de manera concreta al desarrollo y cuidado de la ciudad y su gente”. De esta manera, el actual directorio plantea como principal fortaleza la rectitud y transparencia institucional, así como el ordenamiento del sistema deportivo competitivo, además de priorizar los adelantos, arreglos y mantención del espacio físico que la Municipalidad de Quilpué les entregó para el desarrollo de esta actividad. Por ejemplo, se han preocupado de la habilitación del ingreso por el sector sur para pilotos, el acceso directo desde la pista hasta el podio y la implementación de una caseta construida especialmente para los locutores que animan cada jorna-
Una vez al mes, durante todo el año, los motores vuelven a rugir, con cada fecha que el Club de Automovilismo de Quilpué organiza, en 8 categorías.
da del CAD Quilpué. Herman Reuter confirmó que, para este año, la directiva pretende implementar el uso de instrumentos que faciliten la revisión técnica de los vehículos, dentro del mismo autódromo. Además, agregó que para el próximo año debiera ejecutarse la pavimentación de las cuatro curvas más importantes del circuito y además, el alargue de la pista -que hoy es de 1400 metros, casi una milla- a un circuito de 2000 metros.
El dirigente explicó que la reelección de la actual directiva tiene mucho que ver con el reforzamiento de las medidas de seguridad, la mantención de todos los permisos municipales y provinciales al día, que incluyen los seguros de cada piloto y la afiliación definitiva a la Federación de Automovilismo de Chile, Fadech. Esta institución es dirigida actualmente por Mauricio Melo Avaria, quien precisamente participa como piloto activo del CAD Quilpué.
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José “Licho” Ruz: el gran goleador de las canchas senior de La Cruz No existe una estadística exacta, pero debe haber convertido más de dos mil conquistas con diferentes camisetas amateur y de Tercera División. También integró el mítico San Luis del “Pato”, “Pindinga” y “Pititore” Juan Carlos Reyes Morales
José Ruz alzando uno de los tantos trofeos que ha conseguido en su carrera futbolística.
En la imagen, el delantero -tercero de pie de izquierda a derecha- junto al club de sus amores, Los Amistosos.
Con un físico privilegiado para su medio siglo de vida, José “Licho” Ruz Ramírez es reconocido por su gran olfato goleador. No en vano por muchos años se ha convertido en el máximo artillero de las diversas competencias en que participa, con varios clubes que le buscan para que aporte con lo que sabe hacer muy bien: goles y más goles. Los comienzos del delantero fueron en el club deportivo Los Amistosos. Recién con cerca de 13 años este espigado jugador se integró a las filas del elenco quillotano, ya que, cuando era más pequeño, el fútbol no le gustaba mucho. “Jugaba solamente pichangas, pero ya estando más grande, algunos amigos me invitaron para integrarme a Los Amistosos. Era el año 73 y me integré para jugar en los infantiles”, recuerda. Fueron los comienzos de un goleador que -desde sus primeros partidos- dejó en evidencia su gran calidad. Con apenas 15 años, los goles y su fineza para jugar le llevaron a que los encargados del club lo integraran rápidamente a la Tercera División Adulta, pese a que todavía era infantil. Su calidad no tenía techo. Siendo muy joven jugó por el club “Ernesto Bertelsen”, en uno de los tradicionales Campeonatos de Semana Santa. Su gran actuación en dicha competencia le permitió que, al regresar a Los Amistosos, fuera integrado a la Primera División que participaba en la competencia del fútbol rural quillotano. En el club que lo vio nacer y estando en la Serie de Honor, comenzó una carrera llena de éxitos, con goles que se sumaban cada domingo para alegría de los hinchas. Pero como era de esperar, nuevamente fue tentado para integrarse a un club de la Anfa quillotana. Lo fueron a buscar de Unión Royal, jugando varias temporadas con la camiseta roja y donde también sus goles fueron la mejor car-
ta de presentación. SU FUGAZ PASO POR SAN LUIS Como era de esperar, en los tiempos que San Luis buscaba en toda la zona a sus jugadores, con Eduardo “Punto” Silva como gerente, el “Licho” también tuvo una oportunidad para vestir la camiseta amarilla. “Fue en el año 78 cuando me fueron a buscar y me integré al plantel. Tuve la oportunidad de compartir con grandes jugadores, como el ‘Pato’ Yáñez, ‘Pititore’ Cabrera y ‘Pindinga’ Muñoz, pero lamentablemente no pude seguir”, se lamenta el delantero, quien explicó los motivos de su alejamiento del club canario. “Me faltó alguien que me apoyara, pero también mi fútbol parece que era demasiado fino para poder seguir. Los meses que estuve, creo que dejé una buena impresión. También el no poder estar siempre en los entrenamientos, ya que trabajaba con mi padre en la agricultura, al final me pasó la cuenta”, asegura Ruz. El delantero recuerda una situación clave, que le hizo terminar su permanencia en el club canario. “No le hice caso al ‘Punto’ Silva. Fue cuando me dijo que no me llevaría a participar en la Semana Cabildana, para que pudiera descansar, ya que jugaba demasiado y no entrenaba en la semana. Pero me vinieron a buscar de otro club, que también participaría en esa misma competencia y fui pensando que nadie de San Luis me vería. Pero estaba en la cancha jugando el primer partido, cuando aparecieron todos los jugadores de San Luis y don Eduardo, ya que jugaban de fondo. Desde la galería, ‘Pititore’ me gritó de inmediato: ‘Ruz, ¿que estás haciendo acá, si te dejamos en Quillota?’. Ese fue el momento que el ‘Punto’ dijo ‘este muchacho sólo sirve para jugar pichangas’ y luego me dejó a un lado”, recuerda el delantero.
TAMBIÉN HIZO GOLES EN TERCERA DIVISIÓN Pero pese a la oportunidad perdida, José Ruz no se vino abajo en lo anímico. Sus ganas por jugar al fútbol nunca le hicieron perder el entusiasmo y nuevamente sus goles llenaron de alegrías las diferentes canchas del fútbol agrícola. “El Licho” seguían haciéndose conocidos por sus conquistas y por ello apareció en su horizonte deportivo el histórico club Concón National. “Me vino a buscar Wilson Castillo, para jugar en la competencia de Tercera División, ya que me conocía desde que estuve en San Luis. Jugué solamente una temporada, pero hubo una lesión que me complicó. Pese a ello, anoté varios goles y junto a mis compañeros logramos salvar al equipo, que estaba muy abajo en la tabla”. Pero como siempre, nuevamente regresó a su casa, el club Los Amistosos. Con esta camiseta tuvo la oportunidad de jugar varios torneos regionales y también competencias nacionales, donde sus goles siempre quedaron en la memoria de los hinchas. En forma paralela, también seguía inflando las redes con la camiseta roja de Unión Royal. Con esta institución llegó a una final regional, donde debían enfrentar al club Asentamiento El Melón. En la final, los nogalinos vencieron al club quillotano por 2 a 1, en lo que fue la primera final de “El Licho” Ruz en el fútbol Anfa. No hay estadísticas, pero fueron cientos de goles los que marcó el delantero en su carrera como jugador de Primera División. Sin embargo, su gran destape vendría cuando se integró a los equipos de la categoría senior. Con 35 años de edad y como era de esperar, varios fueron los interesados en contar con sus goles, que de esta manera siguió aumentando, hasta alcanzar una cifra -a estas alturas- difícil de calcular exactamente.
EL MEJOR GOL ENTRE MILES QUE HA MARCADO Durante cinco años, el delantero anotó en un cuaderno los goles que marcó. “Un amigo me preguntó cuantos goles había marcado en el fútbol amateur y al no tener una cifra exacta, por cinco años me dediqué a anotar los goles que hice. El año que menos goles marqué fueron 133 y en la temporada que más hice, fueron 164. En total logré marcar más de 600 goles en los cinco años en que llevé la estadística”. Por ello si se saca una proyección, el delantero quillotano debe haber marcado -hasta la actualidadcerca de dos mil goles. Pero ¿cuál ha sido su mejor gol? “El Licho” no duda en recordarlo. “Fue uno que anoté en un Torneo de Semana Santa. En el arco rival estaba Isidro Ponce, un gran arquero. Vistiendo la camiseta de Los Amistosos, luego de eludir a tres rivales, entre al área llegando con el balón a la línea de fondo. La mitad de la pelota quedó fuera de la cancha y la otra mitad adentro. No tenía ángulo, miré el arco y saqué un remate de derecha que se clavó en el primer palo, donde justo estaba Isidro. El balón se fue rozando todo el travesaño y cayó adentro del arco, en el otro ángulo. Todavía no entiendo como entró esa pelota”, recuerda con nostalgia, José Ruz. También está en la memoria del delantero su mejor partido. Nuevamente fue jugando por Los Amistosos, en un Campeonato Nacional Anfur que se realizó en Arica. “Fue en el paso a la final y con el estadio lleno. Me salió todo en ese encuentro y para cerrar una gran actuación, anoté el gol del triunfo, que fue celebrado por todo el estadio”.
“El Licho” Ruz junto al ex seleccionado nacional Patricio Yánez. Ambos compartieron camarín en el San Luis de los ochenta, donde el delantero también dejó marcada su faceta de gran goleador.
José Ruz, se mantiene en perfectas condiciones físicas y hasta hace muy poco, tenía la posibilidad de jugar tres partidos cada fin de semana. “Ahora solamente juego en dos clubes. Ya no estoy en edad para jugar tanto. Juego por Unión Aldea en la competencia Viejos Tercios de Quillota y por Parcelas Unidas en el torneo de los Senior de La Cruz, donde llegué gracias a mi compadre ‘Care’ Cueca’ Rodríguez. Desde hace cerca de cinco años que juego allí y en cuatro oportunidades he sido el máximo goleador del torneo”. En ambos clubes los goles siguen teniendo su marca registrada. Cada fin de semana aumenta su cuota personal, lo que le ha permitido en los últimos años recibir el premio por ser el máximo goleador en ambas competencias. Su despedida aún no tiene fecha determinada. Dice que va a jugar hasta que Dios le dé salud para estar en una cancha. Mantiene las ganas de ir cada domingo al fútbol y su motivación por vivir la emoción que se siente después de marcar un gol sigue intacta. Reconoce que su larga carrera y el mantenerse en buenas condiciones físicas se deben, en gran parte, a que no ha sufrido lesiones de consideración. “Un esquince que sufrí cuando estaba en Concón fue la única lesión grave que he tenido. Además, siento que todos me respetan, dentro y fuera de la cancha. No soy burlesco y no peleo con nadie, por ello casi nunca recibo golpes. Tampoco soy comilón, por lo que cuando me quieren pegar, ya no tengo la pelota”, explica. Sin embargo, para poder cumplir esta gran carrera, su familia también juega un rol muy importante. José “Licho” Ruz dice que en su casa a todos les gusta el fútbol y que su esposa lo conoció “en una cancha. Siempre junto a mi hija están guardando fotos y recortes de los diarios. Ahora está mi hijo, que con 10 años ya muestra algunas condiciones, que seguramente le van a llevar a destacarse. Por eso espero que haya ‘Licho’ Ruz por mucho tiempo más”. Los goles siguen estando en su mente, como también la forma en que le gustaría despedirse de las canchas. “Sería bonito tener una jornada en que pudiera decir adiós. Son pocos los jugadores amateur que tienen una despedida y espero que se pueda dar. Podrían estar los clubes en que he jugado, pero dejando claro que todavía hay ‘Licho’ Ruz para rato”, aclara el gran goleador de las canchas del fútbol amateur crucino y de toda la zona.
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Pamela Casanova: la olmueína que lleva en su sangre la pasión por el rodeo Con sólo 16 años es una de las primeras mujeres de la zona que participa en los rodeos oficiales y sueña con llegar al Champion de Chile en Rancagua Juan Carlos Reyes Morales
A Pamela Andrea Casanova Ugalde la subieron por primera vez a un caballo cuando apenas tenía tres años. No fue una muy buena experiencia, ya que por ser tan pequeña y debido a su inexperiencia, en algún momento de esa primera caminata en los lomos del caballo familiar, se cayó. Pero su pasión, la misma que tiene su padre y toda su familia, estaba en la sangre. Por ello, pese a esa caída, no le tuvo miedo a seguir insistiendo y nuevamente montó a los pocos días, algo que para su papá era el indicio que su hija podría seguir llevando la pasión por el rodeo de la familia olmueína Casanova-Ugalde y que a él también le había traspasado su progenitor. Eran los comienzos de lo que con el tiempo se transformaría en la gran pasión para esta joven olmueína. Su padre Hernán Casanova, un gran corralero de la zona, quería que su única hija pudiera también tener la posibilidad de vivir la linda experiencia y la emoción de estar en una medialuna. Por ello, luego de aprender a andar a caballo, Pamela comenzó a conocer todos los secretos del rodeo, que su padre pacientemente le fue traspasando. “Desde hace aproximadamente dos años que comencé a correr y a tener la intención de competir en los diversos rodeos que se realizan en la zona”, cuenta la joven. La idea de poder participar
Ahora montando al potro “Cambalache II”, la joven Pamela Casanova Ugalde quiere llegar al Rodeo Nacional de Rancagua.
siempre estuvo en la mente de la joven, que hoy integra el Club de Rodeo de Viña del Mar. “Siempre quise, pero como antes las mujeres no podían participar a nivel profesional, no me ilusionaba tanto. Y cuando se abrió la posibilidad de estar en competencia, me inscribí de inmediato y estaba muy feliz”, recuerda Pamela. SUS PRIMEROS “PUNTOS BUENOS” El recuerdo de la primera vez que salió a la medialuna en busca de los “puntos buenos”, se mantie-
ne intacto en esta alumna de tercero medio del Colegio Pasionista de Limache. “Mi primera participación junto a los varones fue en el rodeo
de Olmué que se realiza en enero, como parte de las actividades por el Festival del Huaso. En esa oportunidad hice collera con mi papá, en un caballo que nos facilitó un amigo de la familia. La verdad, fue una experiencia única. Voy a estar siempre agradecida de mi padre, que me pudo traspasar todas estas experiencias, de esto que es tan lindo como el rodeo”. Para Pamela, en ese entonces con 14 años y montando a “Topón”, la posibilidad de poder estar compitiendo dejó atrás cualquier dificultad que pudiera tener la práctica de este deporte, siempre destinado solamente a los hombres. Pero su emoción también se traspasó a su padre, ya que, según recuerda la joven, “a los dos se nos caían las lágrimas en el apiñadero”. Pese a que no le fue muy bien en ese primer rodeo, realizado en la medialuna de la Villa Olímpica, la posibilidad de estar cumpliendo un verdadero sueño sobrepasaba cualquier situación adversa. En los meses previos al rodeo
festivalero, Pamela rememora que se preparó de la mejor manera. Fueron seis meses antes que, contando con el apoyo de su familia, la joven jinete practicó en forma incansable para lo que sería su debut en la medialuna. La ansiedad, los nervios y la emoción, por ser su primera participación competitiva, fueron quedando de lado en el mismo momento en que el novillo entró a la medialuna y Pamela junto a su padre comenzaron a buscar las mejores atajadas. “Correr con mi papá fue algo maravilloso. No me fue muy bien, pero para ser primera vez, todos decían que lo había hecho excelente. No fue tan difícil esta primera participación, ya que me sabía algunas técnicas que me enseñaron mi papá y mi familia, ya que todos en mi casa son corraleros. Lo más complicado fueron las atajadas, pero todo se fue mejorando con el paso del tiempo”, recuerda Sigue en página 12
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Pamela Casanova: la olmueína... la joven jinete. La segunda experiencia competitiva la vivió en la medialuna de Río Bueno, ahora en la XIV Región y montando nuevamente a “Topón”, donde tuvo la ocasión de mostrar sus progresos. “Fue realmente muy emotivo, ya que en ese rodeo estaban los mejores jinetes y se notó el mejor nivel, pero nos fue muy bien, nuevamente con la posibilidad de correr con mi padre. Corrimos dos toros y fue emocionante tener
la posibilidad de estar junto a los campeones de Chile. En ese rodeo había más mujeres, pero eran de menor calidad y yo era la única jinete de la Quinta Región que tuvo la oportunidad de estar compitiendo en ese rodeo”, recuerda Pamela con emoción. En esta nueva participación se notaron los avances. Pamela y su padre pasaron de los puntos malos a los puntos buenos y “la verdad que todos los que estaban viendo, me daban ánimo para seguir en
El amor por los animales ha llevado a la joven olmueína a tener la intención de estudiar medicina veterinaria.
este deporte”, recordó. UNA PASIÓN PARA TODA LA VIDA Pero esas primeras participaciones fueron las que ratificaron a fuego su idea de seguir en este deporte. Pese a que por una enfermedad y debido a la prescripción médica, su padre no podrá estar en el futuro como su collera, Pamela ha seguido compitiendo, tal como ocurrió en el rodeo realizado durante las Fiestas Patrias. Montando al potro de su papá, “Cambalache II”, nuevamente tuvo la oportunidad de competir en la medialuna del sector Lo Narváez de Olmué. Esa actuación tenía un ingrediente especial para la joven corralera. “Corrí en homenaje a mi abuelita María Luisa, quien falleció hace cerca de un mes y quien también siempre me apoyó a que pudiera participar en el rodeo”, cuenta con emoción. Fue una nueva experiencia para Pamela, hoy convertida en una de las pocas mujeres que participa en los rodeos oficiales y donde nuevamente recibió el apoyo de los varones. En esta ocasión, también el permanente respaldo de su padre, primero en los minutos pre-
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vios a competir y luego desde un costado de la medialuna, mientras su hija nuevamente mostraba sus grandes condiciones para la actividad corralera. Su pasión por el rodeo se mantiene. Por ello, Pamela le dedica ahora dos horas todos los días a los entrenamientos, teniendo en cuenta que se viene la temporada corralera en la zona. Las insta-
laciones y el terreno que posee su familia en el sector del paradero 12 de avenida Eastman, le permiten que en su propio hogar estén todas las condiciones para poder practicar y buscando siempre poder mejorar cada uno de los movimientos en la medialuna. EL SUEÑO DE RANCAGUA Pero no hay duda que al igual
Quiere estar siempre cerca de los animales Pero su acercamiento con los animales, más allá del rodeo, también ha llevado a que Pamela Casanova, luego de finalizar la Educación Media, tenga la intención de estudiar la carrera de Medicina Veterinaria, en la Universidad Católica de Valparaíso. “Me gustaría, desde esta profesión, poder seguir ligada al deporte corralero, incluso buscando cómo poder darle una mejor calidad de vida a los caballos, para que sigan compitiendo”, aseguró. Para la corralera olmueína, su papel de mujer no le juega en contra para la práctica de este deporte. Si bien ella manifiesta que se necesita tener fuerza, “se puede contar con un caballo maestro, que sabe todo lo que tiene que hacer para poder realizar la atajada”.
que todos los corraleros, el gran sueño de Pamela Casanova, es poder llegar a la Final del Rodeo Nacional en Rancagua. “Me gustaría estar en esa medialuna, donde en alguna ocasión estuvo mi padre. Quiero saber qué se siente, cómo se vive desde dentro. Hasta ahora solamente he tenido la oportunidad de estar viendo la competencia en las tribunas, pero quiero estar adentro”, dice con gran convicción la juvenil corralera olmueína. Para conseguir ese objetivo, la deportista cree contar con todas las opciones y está muy motivada. Solamente manifiesta que le falta tener una mayor continuidad, reunir los puntos necesarios para poder llegar a los clasificatorios que se realizan en Curicó y luego luchar por estar en la medialuna rancagüina. “Todos los años viajamos al rodeo nacional. Ver a mi padre correr en esa medialuna fue maravi-
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lloso y siempre dije ‘alguna vez voy a estar ahí’. Ahora me da mucha pena no poder volver a correr con él, pero me está preparando y sé que me va a traspasar todas sus experiencias, para que yo pueda estar compitiendo en esa importante medialuna”, manifiesta con emoción la joven olmueína. Pamela Casanova Ugalde finalmente no esconde su admiración por su padre y le agradece todo lo que le ha enseñado. “Es un honor ser su hija, porque me ha traspasado algo tan lindo, como es la pasión por el rodeo”, manifiesta esta joven, que lleva el orgullo corralero en su sangre.
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Pamela siente pena por no tener la posibilidad de seguir participando junto a su padre, quien le ha traspasado todas sus experiencias para que llegue a ser una de las grandes del rodeo federado.
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El quinterano que le ganó a la discapacidad para sumar medallas Claudio Hernández Mardones es un joven de 21 años con síndrome de Down, pero su enfermedad no ha sido impedimento para convertirse en una de las estrellas en las Olimpiadas Especiales Katherine Escalona Mancilla
La misma energía que contagia a todos, le ha permitido a Claudio Hernández Mardones sumar varias medallas. El síndrome de Down que padece nunca ha sido un impedimento para que este joven de 21 años, nacido y criado en Quintero, se destaque entre sus familiares, compañeros y amigos, por gozar de una energía extraordinaria y ser una de las estrellas en las Olimpiadas Especiales. La primera participación de Claudio fue cuando tenía 8 años. Fue al estadio a compartir con los demás compañeros, pero fue tanto su entusiasmo, que desde entonces -cada dos años- participa en la competencia regional destinada a alumnos con discapacidad. Su madre Magdalena Mardones manifiesta que “Claudio, desde muy pequeño, ha participado en las olimpiadas. Hasta ahora en la casa tiene 6 ó 7 medallas de oro, bronce y plata, que están repartidas por todos lados. Desde que comenzó su participación en la actividad deportiva, ha intervenido en más de diez competencias, donde ha tirado la pelotita y ha practicado salto, ganando tres medallas de oro”. Una de las grandes motivadoras de la participación de Claudio Hernández en las Olimpiadas Especiales fue su profesora Ximena Morales Loyola, quien ahora es la directora del Colegio “Ann Sullivan”. Contenta y recordando cada momento de gloria que le ha dado Claudio al establecimiento, recuerda que “todos los años lo llevamos a los campeonatos regionales de Escuelas Especiales en Playa Ancha. Si no participa, igual está ahí siempre firme, apoyando a sus compañeros”. Las olimpiadas entregan un cupo limitado por establecimiento, por lo que el colegio “Ann Sullivan” debe hacer rotar a sus estudiantes para que todos participen. “Tenemos 20 cupos por colegio y acá hay 45 niños, entonces lo hacemos rotativo para que todos puedan participar. Eso quiere decir que un año participa y el otro no, pero Claudio, de todas formas, siempre está presente”. Ximena Morales relata que la táctica para interesarlo fue fácil. Sólo le dijeron de las olimpiadas y él se motivó enseguida, porque según recalca su profesora, es una persona extremadamente participativa. Otra persona orgullosa de los logros del joven deportista es su papá, Juan Hernández, quien enfatizó en la vitalidad de su hijo. “Para mí, Claudio es todo”, aseguró. Al preguntarle a Claudio por su participación, presta atención y
Claudio Hernández ha participado en más de diez Olimpiadas Especiales en la pista del Estadio Regional Chiledeportes.
asegura que es feliz compitiendo. De frases cortas, coqueto y con un gran carisma, responde a cada una de las preguntas de una forma particular y repite una y otra vez “participar”. SU FAMILIA, UN GRAN AMOR Claudio Hernández, nació el 22 de septiembre de 1989, como el segundo de tres hermanos. Al momento de nacer su capacidad diferente salió a la luz, puesto que durante el embarazo sus padres no sabían nada. “Cuando mi señora estaba embarazada, tenía problemas con el líquido, pero nadie nos dijo nada. Una vez que nació, el pediatra se acercó a mí y me dijo que era un niño especial. Mi asombro fue mayor, porque no tenía idea de lo que era y de a poco nos tuvimos que adaptar, hasta que llegó a ser el regalón de toda la familia”, relata su papá, Juan Hernández. Su emocionada madre agrega que “si bien el nacimiento fue difícil porque no sabíamos nada, Claudio nos ha demostrado con sus logros lo inmenso que es. Se ganó el amor de todos en la casa, le gusta ver a la familia reunida, es bien alegre y cariñoso”. Amante del Colo Colo, dueño de su pieza y de su orden, siempre ha demostrado que le gusta que le respeten su espacio, siendo el rey de esa habitación y de lo que ella contiene. Es el dueño del computador en las tardes. Llega a su casa y disfruta en Youtube de los videos de “El Chavo del 8” y “Cachureos”, sus programas favoritos, que lo hacen reír por largas horas. Comparte con sus hermanos, es cariñoso y a veces en su pieza esta largas horas escuchando música. Su cantante favorito en tardes de nostalgia es Américo, con cuya
música se declara enamorado. En cambio, para bailar y disfrutar de la música, su gusto es el reggaeton de Daddy Yankee, la cumbia y las rancheras mexicanas. La vida de Claudio ha sido plena llena de alegrías y momentos hermosos, en compañía de su familia, compañeros, profesores. “Estoy contenta con Claudio. Cuando se enferma hay una gran preocupación, es nuestra constante lucha. Es un gran pilar en la familia, es nuestra alegría”, dijo orgullosa su mamá. Con su personalidad se ha ganado el cariño de muchos quinteranos, quienes lo saludan en la calle y lo reconocen por ser un joven que se destaca por lo amistoso, por estar lleno de vitalidad, dinamismo y una alegría particular. Y si no lo reconocen o no lo saludan, es él quien se preocupa de acercarse y con una sonrisa en los labios, dice un amistoso “hola” a
quien se cruce por su camino. EL COLEGIO DE TODA LA VIDA Claudio Hernández es uno de los pocos alumnos que queda de su generación. Desde pequeño ingresó al Colegio “Ann Sullivan” y ahí se ha mantenido. Es su segunda casa, donde tiene una gran cantidad de amigos y profesores que lo regalonean constantemente. Ximena Morales Loyola, profesora de Claudio por 5 años, manifiesta que “siempre ha sido un alumno súper participativo, sus apoderados son excelentes personas, muy preocupados, muy responsables. A él lo apoyan en todas las actividades que hacemos, en las cuales le gusta participar y se destaca en lo que hace”. Una de las anécdotas que cuenta orgullosa Ximena es que el año pasado bailó en honor a la
En representación de su colegio “Ann Sullivan”, este deportista quinterano ya suma varias medallas.
bandera para Fiestas Patrias. “El ensayo no fue mucho, nos preocupamos de que se aprendiera los pasos básicos y que saliera bien. Pero ese día Claudio nos asombró y terminamos todos llorando. Incluso al final hasta se arrodilló en honor a la bandera”, relata. Ximena recuerda cada instante como si fuese ayer, “es uno de los pocos antiguos que quedan aquí, él ha seguido todo el proceso y hay otro tipo de lazo. La discapacidad que tiene es severa y su proceso de aprendizaje es lento. Le gusta mucho el trabajo en cuaderno, siendo que debería estar en etapa de hacer un oficio. Además, tiene problema de visión, pero su discapacidad es mucha”. Sin embargo, esta condición no ha sido impedimento para seguir adelante con todas las energías y demostrarles a muchos que “sí se puede”. A pesar de ser de pocas palabras, Claudio es de grandes gestos y su cuerpo lo expresa todo: su inmenso cariño por la vida y hasta sus momentos de molestia. Con síndrome de Down, discapacidad mental severa y un adenoides en la nariz, sigue adelante día a día, luchando y demostrando que es capaz de realizar muchas cosas, de robarse el corazón de la gente y de hacer reír con facilidad. “Es un joven muy cariñoso, sociable, amistoso y atento. Es un hombre a la antigua, que está preocupado de los detalles. Lo único que le cuesta más es que tiene poca tolerancia a la frustración, es muy ególatra, si no le tomas atención, se taima, pero uno conoce cómo es y así lo quiere”, termina expresando la profesora de este alumno quinterano, que le ganó a la discapacidad, para sumar varias medallas.
EL OBSERVADOR / Viernes 30 de septiembre de 2011
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Suplemento Deporte
El liguano que fue conductor de los grandes clubes del básquetbol nacional Guido Rojas Córdova jugó por más de dos décadas de manera competitiva, fue campeón nacional y de regreso en su ciudad combinó el comercio, la hotelería y la entrega de sus experiencias
Es una de las grandes glorias del deporte de La Ligua. Llevó el nombre de la ciudad, por cuanta cancha de básquetbol supo de su talento y desde hace veinte años está de regreso en la comuna que lo vio crecer, dedicándose al comercio, pero no dejando nunca su pasión por la práctica del baloncesto. Guido Humberto Rojas Córdova nació en Valparaíso hace 59 años. Sin embargo, fue en La Ligua donde se crió junto a sus padres y dos hermanos. Por esas cosas del destino, al fallecer su padre y cuando sólo contaba con once años, se fue interno junto a su hermano al Colegio Salesiano de Valparaíso. Fue en ese establecimiento educacional, donde comenzó su
a los jóvenes deportistas locales Carolina Rodríguez Cobo
Guido Rojas Córdova y su estampa de gran jugador, en los tiempos que era el conductor de Sportiva Italiana, en el competitivo básquetbol porteño.
Ágil, vivaz y con una muy buena puntería eran algunas de las cualidades que caracterizaban al destacado basquetbolista liguano.
pasión por el deporte, que se extendió por más de veinte años. “Cuando falleció mi padre, me fui a Valparaíso de interno al colegio. Estando en el mismo colegio, me acerqué al básquetbol”, recuerda el deportista. Dice que fue gracias al padre de su amigo Humberto Avello que se entusiasmó con este deporte. “Él nos llevaba todos los sábados a jugar por los cadetes de Sportiva Italiana. Llegaba en su auto a buscarnos y nos llevaba a entrenar”, recuerda con nostalgia el deportista liguano. Las condiciones que evidenciaba en cada entrenamiento y partido llevaron a que Guido Rojas, una vez que egresó del Colegio Salesiano, permaneciera en Valparaíso, vistiendo la camiseta de Sportiva Italiana. El club porteño decidió apoyarlo y buscó una familia que lo acogiera en Valparaíso, mientras cursaba su enseñanza media. La permanencia en el puerto la combinaba con los viajes que hacía a La Ligua, para visitar a su familia. Dice que era una etapa de mucho sacrificio. “Había que combinar bien los tiempos, ser disciplinado, porque el deporte le demanda mucho a uno, por lo que hay que saber priorizar. Hay una etapa que uno debe dejar amistades por dedicarse al deporte”, explica. CAMPEÓN NACIONAL JUVENIL Sus grandes cualidades le permitieron ser llamado para jugar por el club Universidad Católica y así llegó con 17 años a Santiago. “Tuve el honor de participar en el Campeonato Nacional Juvenil de Básquetbol del año 1970 y donde salí campeón. Fue una bonita experiencia”, comenta Guido Rojas. Con varios años de práctica y competencia, no fue raro que desde otras regiones también pusieran sus ojos en él. Es así que por tres años se fue a Osorno. “Mi puesto en la cancha era de conductor, base o jugador 1, como se le llama hoy en día”. Tras regresar desde la zona sur, Guido Rojas retornó a Valparaíso, donde se radicó por algunos años. Volvió a Sportiva Italiana invitado por el dirigente y entrenador Renato Raggio. Luego jugó en la Universidad de Valparaíso, etapa que coincide con sus estudios de Diseño Industrial, carrera de la que egresó titulándose con mención en textil. Estando en Valparaíso jugó también por Unión Española y luego, tras casi 22 años dedicado al baloncesto de manera competitiva, se retiró con apenas 32 años de edad, para retornar a La Ligua.
En la actualidad, Guido Rojas atiende su fábrica de confecciones y ropa deportiva Leruck’s y está a cargo del Hotel Chile.
SU PASIÓN POR EL BÁSQUETBOL Guido Rojas reconoce que el deporte es un tema que lo apasiona. Por ello, cuando regresó a La Ligua, buscó de inmediato los caminos para enseñar su experiencia a generaciones más jóvenes. Por ello entrenaba dos veces a la semana en el Gimnasio Municipal liguano. “Me he puesto overol para fomentar la práctica del básquetbol acá en La Ligua”, destaca el deportista. Pero reconoce que, llegando a la comuna, descubrió falencias y por eso, en su afán por mejorar, hizo algunos cursos, asistiendo incluso al Mundial de Básquetbol en Argentina, donde realizó un perfeccionamiento de carácter internacional. “Todos este tiempo he ido entregando lo que aprendí, desde los once años, cuando conocí este deporte que guió mi vida”, manifiesta. “Me emociona saber que hay chicos que formé, que han logrado salir adelante en esto, pero siento una frustración de que este proceso se haya interrumpido por razones que me son ajenas”, sostiene el deportista. El destacado ex jugador expresa que logró colocar a varios jóvenes en el circuito de básquetbol regional, lo que le llena de orgullo. Detalla con satisfacción que todos ellos “están en ligas mayores, han pasado por torneos como la Copa Panchito, Copa Pancho, Torneo Renato Raggio, Torneo Campioni del Domani y Dimayor”. UNA MIRADA CRÍTICA El ex basquetbolista sen-
tencia que hace tres años, su labor formativa con los menores se vio truncada. “Por decisión de la actual administración se cerraron los espacios y eso es lamentable”, dice con un dejo de impotencia Guido Rojas. Agrega que “en este proceso que venía realizando no hay intereses comerciales, pues esto yo lo hago de manera voluntaria” y que tal situación no sólo lo ha afectado a él, sino que -dice- a todos los deportistas de La Ligua. Pero su pasión por el básquetbol también le lleva a estar participando en el club deportivo Libertad. Siente que sus opiniones y mirada crítica acerca de cómo se maneja el deporte en la comuna, le han cerrado las puertas. “Muchas de las directrices que se toman a nivel de autoridades no considerando la opinión de los deportistas. La gente que toma decisiones jamás ha estado en un camarín, no conocen el deporte desde dentro, por ejemplo”, manifiesta con impotencia. Como ejemplo de lo que a su juicio es el oscuro escenario que vive el deporte en La Ligua, Guido Rojas, manifiesta que la Selección de Fútbol Amateur de la comuna ha debido entrenar fuera de la comuna, buscando otros estadios, situación que le parece descabellada. “Tengo un dolor y una gran tristeza por el funcionamiento del deporte en la ciudad. Hace tres años llegué al gimnasio con los niños, como lo hacía siempre y me dijeron que el gimnasio no se abría”, dice con un dejo de rabia y pena.
HOTEL Y FÁBRICA DE CONFECCIONES Pero no sólo el deporte ocupa parte importante en la vida de Guido Rojas. Cuando retornó a La Ligua y tras fallecer su madre, se hizo cargo de la administración de un emprendimiento familiar, el Hotel Chile. Sin embargo, como siempre busca dar un sello a las cosas que hace, pretende llevar adelante una idea. “Quiero hacer de este hotel un hotel temático. Por eso estoy recolectando fotografías de personajes antiguos de la comuna, para darles un espacio acá”, comenta el deportista. Por ejemplo, cita el caso de “El Chiste”, conocido liguano que se dedica a la venta de pescado y que reconoce, debería estar reflejado en su hotel. “Es todo un personaje de La Ligua, jugaba conmigo cuando era niño y debiera estar en estas fotos”, precisa. Su idea es que el hotel rescate los recuerdos de antaño. Paralelo a ello y cuando se retiró del básquetbol de manera competitiva, Guido Rojas inició su empresa de confecciones deportivas y uniformes. En Valparaíso surge primeramente la fábrica de confecciones Leruck’s, la misma que luego se instala en La Ligua. “Estudié diseño industrial con mención en la parte textil y me aboqué a esto. En los años 80 monté esta tienda con mi marca. Luego me vine a La Ligua, donde instalé mi fábrica y un local”, explicó finalmente este deportista, que manifiesta sus deseos de seguir traspasando sus experiencias a los jóvenes básquetbolistas liguanos.