Cuadernos de notas de los egiptólogos

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CUADERNOS DE NOTAS DE LOS EGIPTÓLOGOS

CH R I S NAU N T ON


A Suzanna

Título original  Egyptologists’ Notebooks Traducción  Antøn Antøn Revisión de la edición en lengua española  Núria Castellano Solé Miembro de la Misión Arqueológica de Oxirrinco y del IPOA (Universidad de Barcelona)

Coordinación de la edición en lengua española  Cristina Rodríguez Fischer Primera edición en lengua española 2020 © 2020 Naturart, S. A. Editado por BLUME Carrer de les Alberes, 52, 2.º Vallvidrera 08017 Barcelona Tel. 93 205 40 00 e-mail info@blume.net © 2020 Chris Naunton © 2020 Thames & Hudson Ltd, Londres ISBN: 978-84-18075-52-0 Impreso en China Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, sea por medios mecánicos o electrónicos, sin la debida autorización por escrito del editor.

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CUBIERTA SUPERIOR IZQUIERDA: Hector Horeau, templo de Filas. Griffith Institute, University of Oxford. Fotografía de World History Archive/Alamy Stock Photo. SUPERIOR DERECHA: Joseph Hekekyan, extremo sur de la excavación de Horner, Menfis. British Library Add. MS 37452, f.261r. Fotografía de British Library/ Bridgeman Images. INFERIOR IZQUIERDA: Giovanni Belzoni, pintura copiada de la tumba del faraón Seti I. © Bristol Culture (Bristol Museum & Art Gallery) INFERIOR DERECHA: Gran Esfinge con la estela del sueño, Guiza, procedente de los cuadernos de la expedición prusiana a Egipto (1842-1845). Berlin-Brandenburgische Akademie der Wissenschaften, Archiv Altägyptisches Wörterbuch Inv.-Nr. Z.2429. Guardas delanteras Restos del templo de Afserseef. Gournou. Robert Hay Papers. Portadillas Álbum de esbozos de Amelia Edwards. CONTRACUBIERTA Cuadernos de la excavación de Amarna. Egyptian Exploration Society. FRONTISPICIO Portada de un cuaderno utilizado para documentar las inscripciones descubiertas por la expedición de la Egypt Exploration Society en Tell el-Amarna en 1931-1932. Obsérvense las claras instrucciones que figuran en la parte inferior: «POR FAVOR, LLÉVESE ESTO A CASA CADA NOCHE».



CONTENIDO

Introducción

Estas torpes líneas

8

13

Una tierra intacta de la Antigüedad

16

Athanasius Kircher

22

George Sandys

28

Frederik Ludwig Norden

34

Richard Pococke

Artistas, expediciones y rivalidades nacionalistas

41

44

Dominique Vivant Denon

54

Pascal Xavier Coste

60

Frédéric Cailliaud

68

William John Bankes

74

James Burton

82

Edward William Lane

88

Robert Hay

98

Jean-François Champollion

104

Nestor l’Hôte

110

John Gardner Wilkinson

120

Hector Horeau

126

Karl Richard Lepsius


El comienzo de la arqueología

133

Templos, pueblos y ciudades

221

136

Giovanni Battista Belzoni

224

George Andrew Reisner

144

Jean-Jacques Rifaud

232

Ernesto Schiaparelli

150

Joseph Hekekyan

238

Hassan Effendi Hosni

164

Luigi Vassalli

242

John Pendlebury

248

Walter Bryan Emery

Tumbas, momias y tesoros

169

254 Agradecimientos 255

Fuentes de las citas Créditos de las imágenes

172

Amelia Edwards

259

178

Sir William Matthew Flinders Petrie

260 Índice

184

Marianne Brocklehurst

190

Victor Loret

196

Percy Newberry

202

Howard Carter

212

Norman y Nina de Garis Davies



UNA TIERRA INTACTA DE LA ANTIGÜEDAD


Frederik Ludwig Norden 1708-1742 Capitán naval y explorador danés

Norden se embarcó en un viaje a Egipto en 1737 para documentar el país y sus antiguos monumentos. Aunque su relato se publicó a título póstumo, se convirtió en una de las fuentes de información más importantes de la época.

↗ Ilustraciones de Norden en las que figuran

los célebres colosos de Memnón y que se publicaron en su conocido Drawings of Some Ruins and Colossal Statues at Thebes in Egypt. Las ruinas del Rameseo aparecen a lo lejos, y las colinas de Tebas, con los pilares tallados en la roca de las tumbas-saff del Imperio Medio, resultan claramente visibles más allá.

→ Dibujo de Norden en el que figuran la Esfinge y, detrás, la pirámide de Quefrén. 28

Frederik Ludvig Norden nació en Glückstadt, Holstein, por aquel entonces territorio danés (y alemán en la actualidad). En 1722 ingresó en la academia naval danesa, donde no tardó en impresionar a sus superiores con su habilidad para trazar mapas. Ascendió a teniente y se le dio la oportunidad de viajar al extranjero, lo que le permitió pasar tiempo en los Países Bajos, Francia e Italia. En 1737, el rey Cristián VI de Dinamarca le invitó a participar en una misión para forjar relaciones comerciales entre el rey danés, el emperador de Etiopía y el lord de Madagascar, que habría de ser dirigida por el conde francés Pierre Joseph le Roux d’Esneval. La expedición recorría Egipto hasta llegar a Sudán para documentar el país y sus antigüedades. La invitación fue providencial para Norden: por aquel entonces se encontraba en Florencia, donde había conocido al barón Phillip von Stosch, un anticuario prusiano que había despertado en Norden la pasión por las antigüedades egipcias. He aquí lo que señala el autor anónimo del prefacio del libro de Norden titulado Voyage d’Égypte et de Nubie («Viaje a Egipto y a Nubia»): «Las conversaciones que tenían a diario juntos versaban sobre literatura ligera y, en especial, sobre historia y antigüedades. El señor Von Stosch, rebosante de admiración por los egipcios, lamentaba a menudo la incertidumbre y la deficiencia de los relatos, tanto los antiguos como los modernos, que se tienen del país. Nuestro viajero [Norden] no tardó en compartir estas ideas con su amigo. Sin percatarse de ello, se dejó llevar por el deseo de ver las fronteras del Nilo. La gloria que imaginó al informar al público de tantas singularidades interesantes hizo que todas las dificultades desaparecieran de su vista, las cuales aún ha de superar para llegar hasta allí». La expedición desembarcó en junio de 1737 en Alejandría, con sus dos puertos y una «mezcla de monumentos antiguos y modernos, que, allá donde uno se dirija, se le ofrecen a la vista [...]. Cuando se ha pasado el pequeño Farillón, se descubre una hilera de grandes torres, unidas entre sí por las ruinas de una gruesa muralla. El único obelisco que hay en pie tiene la altura suficiente como para hacerse notar en un lugar en el que la muralla se ha desmoronado. […]. La nueva Alejandría capta nuestra atención después con sus minaretes; y sobre esta ciudad, pero a lo lejos, se levanta la columna de Pompeyo, monumento de gran majestuosidad». Norden acertó al suponer que los obeliscos que vio eran más antiguos que Alejandría y que los habrían llevado desde otro lugar, pero se equivocó en su razonamiento: «[…] se sabe que en el momento de la fundación de Alejandría ya no se erigía este tipo de monumentos cubiertos de jeroglíficos, de los cuales ya habían perdido hacía mucho tiempo tanto el conocimiento como el uso». Tras permanecer el suficiente tiempo como para que Norden estudiara los monumentos que aún estaban en pie, la expedición se dirigió a El Cairo, ciudad a la que llegaron el 7 de julio y en la que tuvieron que permanecer varios meses a causa de una revuelta. Norden estuvo convaleciente en cama durante dos de estos largos y tensos meses debido a una neumonía. No obstante, logró estudiar las pirámides en el curso de su prolongada visita. El dibujo que hizo del interior de la Gran Pirámide es de una extraordinaria



← Uno de los pies de la pareja de estatuas colosales de Amenhotep III, aún hoy conocidas como los colosos de Memnón. Las estatuas llevaban siglos siendo una atracción turística cuando Pococke las visitó: «[…] en los empeines y las piernas, de unos ocho pies de altura, hay varias inscripciones en griego y latín; algunas son epigramas en honor a Memnón, otras, la mayor parte, testimonios de los que escucharon sus sonidos». La más septentrional de las estatuas, cuya parte superior se había derrumbado a causa de un terremoto en 27 a. C., tenía fama de «cantar», tal vez en realidad debido a la evaporación del agua de las grietas de la piedra en las primeras horas de la mañana o, acaso, a los traviesos lugareños.

→ El más septentrional de los dos colosos de Memnón. Las estatuas están representadas con un estilo realista; es probable que a Pococke le influyese el arte clásico, bien conocido por aquel entonces, lo que indicaría hasta qué punto se desconocía aún el canon egipcio.




↑ Vista con las colinas tebanas hacia el oeste. Los colosos de Memnón, en primer plano, ayudan a orientar al espectador; las colinas en sí, que se extienden al otro lado de una llanura sin rasgos, figuran a modo de dos hileras de montículos casi cómicamente empinados. En el extremo norte (extremo derecho), las colinas presentan unas aberturas en la roca que representan las entradas a las tumbas.

← En la ilustración de Pococke de A Mummy Brought from Egypt figuran, a la izquierda, un ataúd de madera pintado antropomorfo y con la tapa, y, a la derecha, una momia dentro de su estuche. Tanto en la tapa como en el estuche se aprecian unos rostros de un sorprendente realismo, el cual probablemente se deba más a la familiaridad de Pococke con tales formas que a la apariencia de los objetos en sí, que casi con toda seguridad tenían un aspecto egipcio más estilizado.

veinticuatro pies de grosor, en ambos aspectos parecerá que este templo, en algunas de sus partes, excede los cálculos de Diodoro». En muchos de los yacimientos que visitó, pudo ver grandes monumentos que aún estaban en pie, pero que han desaparecido desde entonces. En Antinoópolis dijo haber visto «una excelsa puerta de orden corintio de exquisita hechura», y en el-Ashmunein (antigua Hermópolis, o «como Plinio la llama, “la ciudad de Mercurio”») encontró lo siguiente: «[…] un gran pórtico de un templo antiguo […] formado por doce pilares, en dos filas de seis, con nueve pies de diámetro; hay jeroglíficos tanto por los pilares como por las piedras colocadas sobre ellos. Vi en los pilares restos de pintura, y tiene el techo adornado con estrellas; en varias partes hay figuras de pirámides con una puerta de acceso a ellas, cosa que Kircher interpreta como […] un buen principio; en varias partes del friso hay tallada una persona sentada y una ofrenda para él. Parece que los pilares están reforzados en torno hasta la mitad de su altura, como sucede en muchos templos egipcios». Huelga decir que resulta sorprendente que los antiguos pudieran construir monumentos de tal tamaño, majestuosidad y solidez, y que hayan sobrevivido hasta el siglo xviii, pero es imposible no lamentar lo que se ha perdido, más aún en el caso de los monumentos que llegaron a ver y a documentar los viajeros occidentales. Aunque el viaje de Pococke fuera relativamente breve en comparación con las grandes expediciones de los años venideros y que sus ilustraciones resultaran a veces extravagantes, el estudio que publicó sobre los monumentos antiguos del país nos ofrece una vislumbre de un paisaje histórico que ha cambiado mucho, cuando no ha desaparecido por completo.

Richard Pococke

39


Durante siglos, las antiguas ruinas de Egipto han supuesto una inagotable fuente de fascinación para exploradores, anticuarios, arqueólogos y el público en general. Todos, desde los primeros viajeros, quedaron fascinados por la belleza del paisaje y los restos de tumbas, templos y ciudades consumidos por la arena. CUADERNOS DE NOTAS DE LOS EGIPTÓLOGOS es una celebración visual del antiguo pasado de Egipto repleta de planos, dibujos, pinturas y fotografías procedentes de los diarios de los primeros exploradores y arqueólogos. Estos documentos, reproducidos en su forma original, proporcionan una visión íntima del descubrimiento arqueológico del Antiguo Egipto.

Preservamos el medio ambiente • Reciclamos y reutilizamos. • Usamos papel de bosques gestionados de manera responsable.

ISBN 978-84-18075-52-0

9 788418 075520


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