Los árboles y sus secretos

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Título original Les arbres c’est pas sorcier Edición Françoise Mathay Ilustración y grafismo Yannis Varoutsikos – La Courtoisie Diseño Amaury de Saint Chamas Traducción Remedios Diéguez Diéguez Revisión de la edición en lengua española Teresa Casasayas Fornell Doctora en Ciencias Biológicas en la especialidad de Botánica Profesora del Instituto Rubió i Tudurí, Escuela de Jardinería de Barcelona

Coordinación de la edición en lengua española Cristina Rodríguez Fischer Primera edición en lengua española 2020 © 2020 Naturart, S. A. Editado por BLUME Carrer de les Alberes, 52, 2.º Vallvidrera, 08017 Barcelona Tel. 93 205 40 00 e-mail: info@blume.net © 2019 Hachette Livre, département Marabout, París ISBN: 978-84-18075-21-6 Impreso en China Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, sea por medios mecánicos o electrónicos, sin la debida autorización por escrito del editor. WWW.BLUME.NET


Guía ilustrada para conocer y amar a los árboles

Ilustraciones de Yannis Varoutsikos

Victor Coutard


«¿Qué es un "pulmón"? ¿Expulsa oxígeno? No. ¿Absorbe dióxido de carbono? No. Entonces, ¡el bosque no puede ser un pulmón! Absorbe dióxido de carbono y expulsa oxígeno. Es exactamente lo contrario. La primera dificultad está ahí: no tenemos las palabras adecuadas para hablar del mundo vegetal. Las palabras no hacen más que subrayar nuestra incapacidad para comprenderlo». Francis Hallé, entrevista con Philippe Douroux, «Francis Hallé, le chercheur perché», Libération, 27 de diciembre de 2017


CONTENIDO Introducción

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¿Qué es un árbol? Lo que hace que un árbol sea un árbol La vida subterránea La asombrosa «fontanería» de los árboles El dosel forestal El bosque La inteligencia de las hojas La fotosíntesis y el ciclo del carbono Las flores La reproducción Las gimnospermas y las angiospermas Identificar árboles Árboles de porte piramidal Árboles de porte extendido Árboles con forma de nube Árboles de porte en pincel Árboles de porte en niveles

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El árbol y el hombre Mitos y mitología en torno a los árboles El calendario celta Árboles legendarios y vivos Récords de los árboles Últimos descubrimientos La economía, los árboles y el hombre La agrosilvicultura y el futuro de la humanidad Situación jurídica de los árboles y los bosques Declaración universal de los derechos de los árboles y los bosques Consejos prácticos para plantar un árbol

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Glosario Índice de nombres científicos Índice de nombres comunes

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LA REPRODUCCIÓN Los árboles rivalizan en ingenio para reproducirse y conquistar nuevos espacios. Para ello, todos los habitantes del bosque y los diferentes elementos naturales se convierten en aliados... a su pesar, en algunos casos.

UNA BUENA PLANIFICACIÓN Como ocurre con los seres humanos o los animales, los árboles alcanzan una edad de madurez sexual. Antes de llegar a esa edad, los árboles no portan flores ni frutos. Así, los abetos o las hayas no comienzan a producir flores hasta los 50 años, mientras que los carpes son precoces: a partir de los 15 años ya esparcen sus semillas. Como nosotros, los árboles experimentan una bajada de la fecundidad cuando envejecen y dejan de producir semillas de forma regular. Esa irregularidad se debe a factores externos (el entorno, el tamaño, la meteorología). Así, los robles o las hayas presentan una fructificación abundante solo cada 5 o 6 años, mientras que los abetos la experimentan cada 2 años. Los frutos pequeños como los del álamo o el olmo aparecen todos los años. LAS CONÍFERAS, SIMPLES Y BÁSICAS El mecanismo más sencillo es el de las coníferas. Su aparato reproductor es mínimo. Su éxito depende del viento, y carece de función demostrativa: no poseen flores propiamente dichas. LA RIVALIDAD DE LAS FLORES El papel de las flores es la reproducción por fecundación de un óvalo por parte del polen. Las plantas con flores poseen atributos complejos destinados a proteger los órganos de reproducción y atraer a los polinizadores. Las formas de las flores, sus colores y su estacionalidad revelan su mecanismo de fecundación. Las flores más vistosas compiten por la atención de los polinizadores.

LOS FRUTOS El fruto (el ovario que contiene el óvulo) es el órgano femenino fecundado y desarrollado de la flor, y es el protagonista de la reproducción de los árboles. En el caso del albaricoquero, por ejemplo, el óvulo se convierte en la semilla del hueso y el ovario en su cáscara. El caso de las coníferas es distinto: sus óvulos carecen de ovario y la semilla, por tanto, no tiene cáscara. Los frutos tienen un objetivo: alejarse todo lo que puedan de su árbol madre. La naturaleza demuestra una enorme creatividad para asegurarse de la colaboración de los animales y los elementos naturales. Así, el árbol sacrifica una gran parte de sus reservas de almidón para crear el envoltorio carnoso de los frutos y atraer con él a los pájaros. No obstante, la estabilidad de una población de árboles en estado silvestre solo requiere que una pequeña parte de semillas consigan germinar. La reproducción de esas plantas perennes es una historia de tiempo y adaptabilidad. En efecto, los árboles son organismos inmensos y longevos que no ceden su puesto a cualquiera. Esa lentitud (a escala humana) explica por qué la creación de un bosque primario se alarga varios siglos. Las semillas tienen unos poderes sorprendentes. Esas pepitas diminutas contienen, en forma embrionaria, la promesa de un árbol. Una semilla madura encierra el principio de una raíz minúscula y de una pequeña plántula, además de los órganos de almacenamiento de los nutrientes, que más tarde se convertirán en las primeras hojas operativas.

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MIL Y UNA TÉCNICAS PARA DISPERSAR LAS SEMILLAS

1 LOS ANIMALES

Crean reservas para el invierno y, en ocasiones, olvidan dónde las han dejado. Las ardillas, por ejemplo, entierran bellotas por todas partes.

2 LOS PÁJAROS

Se alimentan de frutos y dispersan las semillas a los cuatro vientos a través de sus deposiciones.

3 LOS PROPÁGULOS HIDRÓCOROS Son como pequeños globos que permiten a las semillas flotar río abajo hasta una playa o un suelo húmedo. Es el caso de las semillas del aliso, por ejemplo.

4 LAS SEMILLAS ALADAS

Funcionan según el principio del helicóptero (de ahí el nombre oficial que le otorgan los niños). Los aquenios del arce constituyen un ejemplo perfecto.

5 LA CATAPULTA

Es el truco utilizado por un pequeño arbusto, el hamamelis. Ha desarrollado un mecanismo para propulsar las semillas a una distancia de 2 m.

6 EL VIENTO

Transporta las semillas más ligeras. Los sauces y los álamos producen semillas algodonosas y aéreas que salen volando a la primera ráfaga de viento.


LOS ÁRBOLES Y SUS SECRETOS

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Abies pectinata

ABETO BLANCO

ABETO

A pesar de su parecido, los abetos y las píceas constituyen dos géneros distintos. Mientras que los abetos poseen conos erectos y hojas integradas directamente en la rama, las píceas portan conos colgantes y hojas pecioladas.

GÉNERO: ABIES FAMILIA: PINÁCEAS ORDEN: CONIFERALES NÚMERO DE ESPECIES: 40

¿DÓNDE SE ENCUENTRA? He aquí un árbol con unos gustos muy concretos: un suelo gredoso y arcilloso, fresco y profundo, alcalino y moderadamente

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ácido. Prefiere ante todo los veranos frescos, lluvias abundantes y un aire húmedo. Lo encontraremos a 2 000 m de altitud o más.


LOS ÁRBOLES Y SUS SECRETOS

ESPERANZA DE VIDA 700 años.

CRECIMIENTO Medio (10 m en 20 años).

SILUETA Árbol de gran tamaño (puede alcanzar 50 m de altura), de porte cónico y con el tronco erecto. Los árboles viejos presentan una cima más grande. Todos los abetos proceden del hemisferio norte.

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i r a m i d a l

1 AGUJAS

Planas y no punzantes, con el extremo emarginado; de 2 a 3 cm de longitud; aparecen insertas en espirales en la rama, y en la cara inferior presentan dos líneas plateadas.

1

2 RAMAS

Lisas, grisáceas y recubiertas de pelos cortos minúsculos.

3 CORTEZA Y MADERA

La corteza, de un gris claro plateado, es lisa durante mucho tiempo pero acaba agrietándose. Madera ligeramente rosada, con el centro marrón, sin resina. Es una madera de carpintería o para interiores de muebles.

4 YEMAS

Globulares, de punta redondeada y muy poco resinosas.

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2

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5 FLORES

Las inflorescencias femeninas son pequeños conos carnosos de un verde luminoso. Aparecen en la cara superior de las ramas, principalmente en la cima. Las flores masculinas son amarillas, ovoides y minúsculas.

5

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6 CONOS

Dispuestos en vertical en las ramas, son gruesos y cilíndricos como cigarros puros. Ostentan escamas salientes y brácteas afiladas, con las puntas curvadas hacia abajo. Se desarticulan en otoño y los ejes se mantienen solos, todo el invierno, en las ramas.

UNA MADERA PARA PINTORES Y MÚSICOS La corteza del abeto contiene taninos utilizados por determinadas industrias: la trementina, por ejemplo (esencial para disolver la pintura al óleo). La madera amarillenta posee unas capacidades

de resonancia que explican su uso en la fabricación de instrumentos musicales, sobre todo tubos para órganos.

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Quercus ilex

ENCINA

ENCINA

Si las hojas de la encina le recuerdan a las del acebo, ¡es normal! El arbusto recibió su nombre por comparación con la encina. En francés, uno de los nombres de la encina es «yeuse». Se trata de un préstamo del occitano Euze, que a su vez procede de Elex, una deformación del latín ilex, que significa... «acebo».

GÉNERO: QUERCUS FAMILIA: FAGÁCEAS ORDEN: FAGALES NÚMERO DE ESPECIES: en torno a 250

¿DÓNDE SE ENCUENTRA? La encina, un árbol rústico, resiste el calor intenso y la sequía. No presenta exigencias especiales en cuanto a los suelos, aunque

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los prefiere calcáreos. En su hábitat natural, la encina sirve para el engorde de los cerdos.


LOS ÁRBOLES Y SUS SECRETOS

ESPERANZA DE VIDA 1 000 años.

CRECIMIENTO Muy lento (3 m en 20 años).

SILUETA Muy densa y oscura, con ramas gruesas que crecen en ángulo agudo y tronco corto. Rara vez alcanza los 30 m de altura.   en

a HOJAS

Persistentes, coriáceas, de color verde oscuro y casi siempre espinosas (recuerdan a las hojas del acebo).

a

4

6

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2 RAMAS

Cubiertas de una pelusa marrón, son finas y rectas.

3 CORTEZA Y MADERA

De color marrón oscuro tirando a negro, la corteza presenta grietas finas. La madera es muy dura, pesada y homogénea, la mejor del género Quercus.

4 YEMAS

La yema terminal es pequeña y filamentosa.

5 FLORES

Amentos masculinos apenas visibles pero abundantes. Cuelgan del extremo de las ramas en racimos de color amarillo anís.

6 FRUTOS

5

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Bellotas alargadas (hasta 4 cm), finas y rojizas. Sobresalen considerablemente de sus cúpulas cobrizas.

¡BUENA PARA LOS CERDOS! A los cerdos les encantan las bellotas de este pequeño árbol que habita en las montañas. Ese alimento aporta un sabor y una textura muy característicos a la grasa de los cerdos Kintoa,

por ejemplo. Según un proverbio alemán, «En las encinas crecen los mejores jamones».

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nube



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