No recomenzamos: continuamos
RICARDO HARTE, P. 24
José de Jesús Clark Flores
CARLOS LAZCANO, P. 15
Cerrando ciclos: a dónde van a parar todos esos huesos
ANDREA GUÍA RAMÍREZ, P.10
Ética y pensamiento crítico en tiempos de IAG
KARLA RUIZ, P. 5
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No recomenzamos: continuamos
RICARDO HARTE, P. 24
José de Jesús Clark Flores
CARLOS LAZCANO, P. 15
Cerrando ciclos: a dónde van a parar todos esos huesos
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Hubo una época en la que Ensenada vivió una bonanza pesquera palpable desde todo punto de vista.
Entre las especies marinas más comunes en las costas de Ensenada están el atún aleta azul y aleta amarilla, pez espada, ostión, almeja, langosta, abulón y algunas especies de tiburón, entre otras.
Por desgracia, en febrero de 1991 fue ratificado el embargo atunero que había sido impuesto el 10 de octubre de 1990 por un juez de la Corte de Distrito de California y levantado provisionalmente por alrededor de un mes.
Mucho se ha escrito sobre las motivaciones ecológicas, económicas y políticas de esta medida impuesta por Estados Unidos. De manera oficial, señala el investigador Cuauhtémoc Gonzales Pacheco, fue el grupo ecologista Earth Island Institute quien promovió la acusación en contra de los atuneros mexicanos.
El argumento explícito fue la mortandad de los delfines durante la pesca del atún.
Durante 2024, según cifras oficiales al corte del 30 de noviembre, en México se contabilizó un volumen de producción de 2 millones 033 mil 654 toneladas en el sector pesquero y acuícola.
De este volumen, fue mediante captura un millón 759 mil 713 toneladas (86.53 por ciento) y 273 mil 941 toneladas (13.47 por ciento) mediante acuicultura.
En acuacultura, Baja California ocupó el séptimo sitio nacional con un volumen de 8 mil 961 toneladas (3.27 por ciento)
Por captura, nuestra entidad estuvo en segundo lugar nacional con una producción de 334 mil 739 toneladas (10.02 por ciento del rubro nacional de captura; Sonora ocupó el primero con 37.31 por ciento).
En otras palabras, Baja California produjo más de 37 veces más toneladas por captura que mediante la acuacultura.
En general, estos datos demuestran el peso que tiene el sector pesquero de Baja California en el país. En concreto, Ensenada es un puerto que sigue siendo de enorme importancia económica en el contexto nacional.
El 26 de enero de cada año se celebra el Día Internacional del Pescador. Con este motivo, hemos querido hacer un homenaje a esos hombres que arriesgan su vida y dedican lo mejor de sus años a la pesca.
A través de un trabajo preparado por Marco Aguilar, ofrecemos una postal sobre el día a día de uno de esos trabajadores del mar. Se trata de Rodolfo Ramírez, originario de este puerto, es uno de ellos, quien capaz de pasar ocho meses en altamar.
Esperamos que con este reportaje podamos seguir aquilatando la labor del pescador en todo lo que vale. Deseamos que esta edición sea de su agrado.
Nomás para que no se nos olvide que estamos estrenando año, vamos a recordar dos o tres de las efemérides que se celebran este 2025.
La primera la encontramos aquí nomás, el 3 de febrero, con el aniversario del nacimiento de (nada más y nada menos que) Pier Luigi da Palestrina, que ocurrió en 1525. Se dice rápido, pero el buen Pier Luigi era una verdadera chucha cuerera, si se me permite una denominación “elegantiosa”.
Podría decirse (y seguramente se ha dicho) que Palestrina es el ejemplo emblemático del Renacimiento, o sea, un hombre que toma en sus manos su destino y que mantiene su independencia artística en medio de un clero romano más interesado en los asuntos políticos que en la espiritualidad de la música.
La obra de Palestrina no
solamente se considera la culminación de la polifonía renacentista, sino que, de hecho, el hombre desarrolló un nuevo estilo en el arte de la polifonía, el genus novus, en el cual existe un equili brio entre canto y sonido. En otras palabras, su músi ca no se parece a la de na die de sus contemporáneos. Con la música que inventa este mago, todas las voces se separan y se manifiestan de manera independiente las unas con respecto a las otras.
Podría decirse que Pa lestrina “libera” la música de las palabras. Y es en ese estilo peculiar que compo ne su célebre Missa Papae Marcelli (1562), la cual no tendría nada de sorpresivo que se convirtiera (después del Concilio de Trento) en el modelo de la música sacra. Esta misa es especialmente interesante porque es a seis voces, pero las combinaciones de voz varían durante la pieza. O sea, es un viaje. Al igual que en muchas obras contrapuntísticas de Palestrina, las voces se mue ven principalmente en un movimiento paso a paso, y la voz principal sigue estrictamente las reglas de los modos diatónicos codificadas por el teórico Gioseffo Zarlino.
Luciano Berio y Pierre Boulez, nacieron hace nomás cien, o sea, que este año celebramos su centenario. (Por cierto, una obra especialísima que cumple cien años de estrenada es la Rapsodia en azul, de Gershwin).
En el apartado de fallecimientos, encontramos diferentes aniversarios. Ahí tiene usted, por ejemplo, los 200 años de la muerte de Antonio Salieri, o los 150 años de la de George Bizet (quien en 2025 verá cómo Carmen cumple los mismos años de su estreno mundial en París).
La vida de Pier Luigi no fue puro reír y cantar, qué va. Cuando se hallaba en la
cumbre de su carrera, una plaga y una epidemia de gripe acabaron con la vida de sus dos hijos mayores y de su esposa. Después de esta tragedia varios testigos señalaron que Palestrina, en lugar de entrar en una orden monástica, decidió absolutamente lo opuesto. Decidió casarse con una viuda riquísima. Igual y se enamoró de ella, digo. El caso es que ese detalle le facilitó la publicación de todas sus obras y por ende le permitió que sus trabajos no cayeran en el olvido. Pues muchas gracias, don Pier Luigi. Tiene usted
muchas obras bellísimas. Si usted, estimado lector, no ha escuchado esa célebre misa, se la recomiendo más que cualquier reguetón, por vide dio. En el YouTube debe haber mil versiones, pero yo le aconsejo a usted que cheque la que trae la partitura, para que la vaya usted siguiendo. Es una maravilla. Ahí está: https://www. youtube.com/watch?v=YrjF3w7x-w4.
La segunda efeméride de 2025 son los 200 años que cumple Johann Strauss (hijo). La tercera: Maurice Ravel nació hace 150 años, y Dietrich Fischer–Dieskau,
Por su parte, 300 años se cumplirán de la muerte de Alessandro Scarlatti. Eric Satie falleció hace cien años. Dmitri Shostakóvich pasó a mejor vida hace 50. Híjole. Pues de Tín Marín. Le tocó otra vez a Palestrina. Se trata de su Missa L’Homme Armé. L’homme armé (‘El hombre armado’) es una canción del Renacimiento cuya melodía fue usada con mucha frec uencia por los compositores de la época en sus misas (por aquello de que estaban de moda las “Cruzadas”, supongo yo)… O sea, se conservan alrededor de 40 composiciones distintas tituladas Missa L’homme armé. Pero si alguna suena “como dios manda” es la de Palestrina. Chéquela usted, con la Capella Theresiana, bajo la dirección de Merczel György, de una grabación realizada en vivo en la Igleasia de Santa Teresa de Ávila, en Budapest, Hungría, en 2019. https://www.youtube.com/ watch?v=c3wc2OzlOsU. Y abur.
bauldemanias@hotmail.com
Película mexicana de Urzula Barba Hopfner con Naian González Norvind, Cristo Fernández (2025). Corina Rojas (Naian González Norvind) sufre de agorafobia. Después de la muerte de su padre en un accidente de tránsito, su madre Renée (Carolina Politi) la crio de manera sobreprotectora. A sus veintitantos, la vida de Corina se limita a las pocas cuadras de la ciudad de Guadalajara. Ahí están su casa, una tienda de abarrotes y las oficinas de una editorial donde trabaja como correctora de estilo de literatura erótica. Pero la editorial está en crisis: Xareni Silverman, la reclusa escritora de su serie más exitosa, ha enviado un final que seguro enfadará a sus lectores y se rehúsa a cambiarlo. Corina se hace del manuscrito y su naturaleza le gana: empieza corrigiendo acentos y puntuación, pero pronto se encuentra reescribiendo el final. Renée encuentra el texto reescrito y, creyendo que Corina lo ha olvidado, lo envía a la editorial. Temiendo confesarlo todo, Corina debe encontrar cómo contactar a la escritora antes de que su versión llegue a la imprenta. Éste, un tanto largo y complicado, es el planteamiento de Corina, una tierna comedia dramática y la ópera prima de Urzula Barba Hopfner. La película está lejos de ser perfecta. Sus problemas principales, me parece, son de carácter estructural y a ratos opacan muchas de sus virtudes. Mas tiene un encanto que la hace un respiro de aire fresco en la cartelera actual del cine mexicano. Me gustaría ver más películas como ella en cines. Visual y sonoramente, la película está armada de manera impresionante. La historia transcurre a inicios de la década del 2000, una decisión que parece motivada por la narrativa (la agorafobia de Corina resulta más abrumadora en una época sin teléfonos celulares ni trabajo a distancia) pero que se ve reflejada en un nostálgico ambiente retro. El diseño de pro-
ducción recrea la época amorosamente: desde las pesadas computadoras de escritorio que llenan las oficinas de la editorial, a la casa de Renée, que parece congelada algunas décadas atrás. Los vestuarios de Corina son simples y de colores fuertes, pero no sugieren necesariamente una personalidad alegre y efervescente (ella es todo lo contrario); más bien remontan a la infancia y nos hablan de un personaje atorado en esa etapa.
Dadas las ansiedades de Corina, mucha de la película parece ocurrir en su mente. La escuchamos contar los pasos desde que sale de su casa. Una enérgica partitura a base de percusiones transmite una atmósfera de tensión y nerviosismo constante. Una narración, en tercera persona, ofrece un colorido y literario comentario sobre su vida –cuando Corina le miente a su madre, la narradora lo describe como “correcciones de estilo a la realidad”.
La fotografía usa lentes angulares y composiciones profundas para aislarla de sus compañeros: incluso cuando comparten el cuadro, Corina parece encontrarse en otra parte, lejos de donde transcurre la vida –el trabajo de cámara es una de las cosas con las que más me quedo impresionado; creo que ninguna película mexicana comercial reciente juega con tanta creatividad o intención con el acomodo y movimiento de los personajes en la pantalla. Corina
está llena de detalles que son llamativos pero nunca pretenciosos porque siempre brotan de las excentricidades de su personaje principal. Que Corina brille es también, por supuesto, gracias a González Norvind. Una película inferior habría exagerado su condición, y creado una protagonista que despierte más lástima que simpatía. Es por esto que la actuación de Politi me pareció un poco menos efectiva; en una escena donde confronta a Corina, su voz se quiebra; es un toque más de tristeza que el que momento necesita. Pero la actuación de González Norvind es sutil; la agorafobia de Corina no se refleja en obvios tics, todo lo contrario. Es cierto, habla en un tono bajo que en ocasiones apenas le permite darse a entender, o se abruma tanto que a veces ni logra articular una palabra. Pero la película entiende que una parte más de su condición es el tratar de esconderla. Ante todo, Corina trata de mantener una expresión neutra, pero sus ojos la delatan con una mezcla de asombro y miedo.
La segunda mitad de Corina involucra un viaje por carretera al lado de Carlos (Cristo Fernández), el nuevo socio de la tienda donde Corina pide diariamente su café, y fue ahí donde la película me empezó a perder. Carlos parece más un punto de la trama, un medio para que Corina consiga su meta, que un personaje bien formulado. Es suficientemente agradable, pero
el guion no nos da tiempo de conocerlo o que él y Corina formen una verdadera relación. El clímax de la película parece ocurrir fuera de cuadro. Corina abandona su burbuja con lo que se siente como demasiada tranquilidad y todo lo que ocurre posteriormente se resuelve con relativa facilidad. La película apunta a una resolución cálida e inspiradora, pero no se da el tiempo de volverla satisfactoria.
Habiendo dicho todo esto, quedo impresionado con el tono de Corina. Con su capacidad de contar un drama sobre la soledad y las heridas del pasado con toques de comedia que nunca trivializan las ansiedades de su protagonista.
La patología de Corina puede ser irracional: las cosas que le dan miedo no deberían darle miedo. Pero también es una reacción plausible a las circunstancias de su vida. Sus temas son familiares: es, en el fondo, una historia sobre abrazar lo desconocido y enfrentar los miedos. Pero aun cuando esto es discutido abiertamente por los mismos personajes (Corina y Renée hablan sobre personajes cobardes), el camino a estas lecciones no se siente obvio. Corina logra que la melancolía y el optimismo coexistan cómodamente. Eso no es poca cosa. Corina está disponible en cines.
alberto.villaescusa19@gmail.com Twitter: @betovillaescusa
La función del signo consiste en comunicar ideas por medio de mensajes.
Pierre Guiraud
Como hemos visto, ya han pasado más de dos años desde la publicación de ChatGPT en su versión comercial. Esta aplicación, de Inteligencia Artificial Generativa (IAG), trajo consigo el replanteamiento de nuestras ideas sobre cómo utilizar la tecnología e, incluso, nos ha puesto en cuestionamiento sobre cómo utilizarlo y si es útil o no desde una perspectiva ética. En este sentido, este tipo de modelos han transformado profundamente el panorama epistemológico de nuestra era, es decir, el cómo se transformará la ciencia, ¿hasta dónde nos puede ayudar como investigadores de a pie, de universidades públicas en México, por ejemplo?
La IAG ha ampliado las posibilidades en la investigación científica, democratizando el acceso a tecnologías que anteriormente eran exclusivas de corporaciones y universidades de élite.
Según Pournaras (2023), la capacidad de herramientas
como ChatGPT para procesar y generar información ha facilitado tareas complejas, desde la escritura de artículos hasta el análisis de datos. Sin embargo, también ha expuesto desafíos significativos.
En contextos como las universidades públicas en México, estas herramientas representan una oportunidad para investigadores de a pie, quienes pueden utilizarlas para optimizar tiempo y recursos. A pesar de ello, es crucial reflexionar sobre su uso responsable y su impacto en la calidad de la investigación.
Un aspecto crítico, por ejemplo, es la tendencia a confiar ciegamente en estas tecnologías. Aunque pueden agilizar procesos, su utilización sin un escrutinio crítico puede comprometer la profundidad y originalidad del trabajo académico. Para evitarlo, es necesario adoptar un enfoque donde las IAG sean vistas como asistentes complementarias y no como sustitutos del razonamiento humano.
Además, un temor recurrente es que la dependencia de la IAG limite el de-
sarrollo del pensamiento crítico, tanto en investigadores como en estudiantes. Se advierte que, si bien estas herramientas pueden ser útiles para generar ideas o estructurar textos, también pueden incentivar el uso superficial de información.
Por ejemplo, los estudiantes universitarios que recurren a la IAG para completar tareas de manera rápida pueden caer en prácticas de plagio o en la elaboración de trabajos sin reflexión crítica.
Si sumamos a esto la tardía maduración cerebral que estamos teniendo las nuevas generaciones tendríamos, la falta de empleos, gentrificación y más, como dijo Carl Sagan, la perfecta mezcla para una garantía de desastre.
Esto, como acotación, implica una profunda reflexión sobre el fin de cursar una licenciatura y cómo éstas están pasando a ser meramente técnicas, pensadas en cómo funciona en la vida social, lo cual está bien, solamente que una licenciatura ya no asegura el razonamiento y pensamiento crítico, ni el acercamiento a la literatura (de cualquier
especialidad) o a posicionamientos políticos claros. Así, este riesgo no es inherente a la tecnología, sino a cómo se incorpora en la educación y, posteriormente, en la sociedad. El pensamiento crítico juega un rol crucial. Es imperativo que las instituciones educativas fomenten habilidades que permitan evaluar la calidad, relevancia y origen de la información generada por la IAG. Esto no sólo puede fortalecer la integridad académica, sino ayudar a los estudiantes a utilizar estas herramientas de manera ética y efectiva. Por otro lado, aunque muchos principios, como la transparencia y la responsabilidad se promueven ampliamente, su implementación práctica sigue siendo limitada, lo cual pone en riesgo el desarrollo de normativas que protejan tanto a los usuarios como a los sistemas educativos de abusos o dependencias desmedidas. Para estudiantes e investigadores en contextos universitarios, especialmente en países como México, donde los recursos son limitados,
las implicaciones éticas son aún más relevantes.
La falta de acceso equitativo a herramientas avanzadas podría ampliar la brecha entre instituciones públicas y privadas, reforzando desigualdades estructurales. Por ello se debe proponer la implementación de auditorías éticas y la promoción de marcos normativos que regulen el uso de la IAG en la educación y la investigación. Finalmente, no debe perderse de vista que estas tecnologías son un medio y no un fin. La clave está en fomentar el pensamiento crítico como un filtro que permita discernir cuándo, cómo y para qué utilizar estas herramientas, asegurando que no limiten, sino que potencien nuestras capacidades como seres humanos y como comunidades académicas comprometidas con la generación de conocimiento ético y significativo.
Y, no olvidemos, el conocimiento sí nos funciona para nuestra vida práctica y cotidiana, ya que gracias a ello podemos tomar mejores decisiones, tanto económicas como políticas e incluso emocionales, pues todo impacta a nuestra vida de manera transversal.
Referencias
Hagendorff, T. (2020). The Ethics of AI Ethics: An Evaluation of Guidelines. Minds and Machines, 30, 99–120. https://doi.org/10.1007/ s11023-020-09517-8 Pournaras, E. (2023). Science in the Era of ChatGPT, Large Language Models and Generative AI: Challenges for Research Ethics and How to Respond.
* Docente de la FHyCS, Campus Tijuana, UABC ruiz.karla32@uabc.edu.mx
Ala primera hora del día trato de halagar con algún piropo, un beso o alguna palabra amorosa a quien está a mi lado. En algunas ocasiones, ella (mi esposa) me devuelve el gesto con alguna sonrisa o con otro halago. Pero también es frecuente que en ocasiones me responde con algún: “déjame dormir, no seas mentiroso”.
En mi manía de llevar un registro de los acontecimientos de mi vida, ya que por muchos años como académico universitario fungí como el Estadístico de las instituciones en donde laboraba, me percaté que la palabra “mentiroso” aparecía con gran frecuencia.
Recuerdo un dicho que rezaba: “Hay tres mentiras en la vida: las mentiritas, las mentirotas y… la estadística” (con minúscula, claro), lo que pudiera aplicarse a mi persona como: lo estadístico no quita lo mentiroso, en fin.
Al comparar este evento frecuente: recibir el adjetivo de mentiroso en la dimensión personal de mi vida, me pareció también sospechoso que en otras dimensiones de mi “ser y hacer” (como científico, como profesor o como profesional), también aparece con cierta repetición.
Obviamente esto me llamó la atención al enfocarme en un análisis multifactorial, por lo que decidí realizar una reflexión sobre qué tan mentiroso soy, y la cual me permito compartir con ustedes en estas próximas entregas.
Obviamente, como en toda cavilación, mis reflexiones están fuertemente sesgadas en un sentido estadístico,
pero también influidas por mi parte emocional y racional, así que les pudiera parecer limitada, por lo que sus amables comentarios o reclamos sobre el tema me podrán apoyar sobre las elucubraciones finales. Vayamos a la reflexión.
BREVE HISTORIA DE LA VERDAD
La palabra verdad tiene una raíz compleja, ya que su etimología se enlaza con diversos orígenes idiomáticos. En el español, según Corominas, la primera aparición de la palabra fue en al año de 1140 y proviene de la raíz latina veritas, vertitatis, que a su vez deriva de verus (“verdadero”).
Pero una palabra con el mismo significado actual, pero pronunciada en inglés (true), proviene del “inglés medio trouthe, truthe, trewthe, treowthe y, a su vez, del inglés antiguo trēowþ, trīewþ” que significa: “verdad, veracidad, fe, fidelidad, lealtad, honor, promesa y pacto”.
Otros idiomas de occidente también cuentan con otra palabra con el mismo significado, como sería el vocablo “promesa, pacto, contrato” derivado del protogermánico triwwiþō o también del protoindoeuropeo drū
(árbol”) o deru (“firme, sólido”)”. Y también se registra en la lengua noruega: trygd (confiabilidad, seguridad, seguro) y en el islandés tryggð (“lealtad, fidelidad”).
No soy especialista en idiomas así que no ahondaré en ello, pero les dejo la dirección en la web sobre este tema por si les interesan mayores detalles: https://en.wiktionary. org/wiki/truth. Lo que sí obtengo en conclusión en esta rápida visita a sus orígenes idiomáticos es que la palabra es muy compleja y tiene relación con los hechos, la conformidad social y la lealtad del humano.
Desde una perspectiva filosófica, Guillermo Hurtado en su libro Biografía de la verdad: ¿Cuándo dejó de importarnos la verdad y por qué deberíamos recuperarla? (2024, siglo XXI) hace un análisis detallado sobre la relación de la verdad y la vida. Inicia con la revisión del pensamiento aristotélico sobre la verdad. Deja claro que para Aristóteles o lo que él llama “intuición aristotélica”, la verdad es “el deber ser” del humano.
Como ejemplo de la intuición aristotélica se cita el pensamiento de santo Tomás de Aquino, quien sostiene
Alegoría de la Caverna.
que “un juicio es verdadero en virtud de una relación de adecuación entre el pensamiento y el mundo”. Es decir, en este enfoque la verdad está en lo que don Tomás denomina “intelecto humano activo”.
Hasta aquí todo bien: el deber ser. Sin embargo, una trampa de ello en la era moderna bajo esta interpretación es lo que Hurtado denomina “Teoría de la correspondencia”. Ésta se enfoca en la verdad de lo que pensamos, mientras que Tomás de Aquino tenía una mirada en la verdad de lo que decimos.
Aquí se cae en una encrucijada importante: los hechos en el mundo deberán coincidir con el conjunto de oraciones verdaderas en un lenguaje y de ahí la trampa y el surgimiento de la denominada “teoría semántica de la verdad” sostenida por el lógico polaco Alfred Tarski y en contraposición con la intuición aristotélica.
De acuerdo con Tarsky “la verdad es la plataforma sobre la cual nos entendemos los unos a los otros”, pura semántica. O como comenta Hurtado (ibidem.): “la pregunta ¿Qué es la verdad” se transforma en “¿Qué hace que algo sea verdadero?”.
Este mismo autor entonces nos menciona que bajo la intuición aristotélica la verdad es indefinible, por lo que es necesario apelar a tres diferentes enfoques: el primitivismo, el deflacionismo y el nihilismo. El primero sostiene que la verdad está en el propio ser, en lo más básico de nuestros propios conceptos y se afirma que “la verdad es aquella que tienen en común todas las oraciones verdaderas”, casi un dogma. Por su parte los deflacionistas consideran que la verdad es solamente un concepto inflado y refleja poca cosa sobre la mente, el lenguaje y el mundo (Hurtado ibidem.). Los nihilistas, por su parte, consideran a la verdad como un concepto vacío e indefinible; esta posición indudablemente es una de las fuentes del negativismo actual.
La otra base conceptual es la elaborada por Platón: la intuición platónica. Este enfoque considera que la verdad es en sí un Bien. Su enfoque a la respuesta de ¿qué es la verdad?, es de forma axiológica, es decir, sobre el valor del portador. Para abordar el tema Platón construye la famosa Alegoría de la Caverna, ampliamente difundida en las redes sociales. En ella construye un relato de un grupo de humanos
encadenados en una caverna y que construyen su “verdad” a través de la visión de las sombras que reflejan sus propios cuerpos al ser proyectadas sobre la pared de la caverna, propiciadas por la fogata que se encuentra a sus espaldas. Cuando uno de ellos se libera de la caverna inicia su ascenso al exterior. Al llegar a la superficie los ojos del sapiens libre no soportan la luz natural, por lo que tendrá que acostumbrarse poco a poco.
Primero sólo puede ver sombras, posteriormente reflejos en el agua, después las cosas mismas y por último al sol, al cual considera “fuente de todo lo visible”. Así el Homo sapiens llegará a la conclusión de que el sol es la fuente de la creación y gobernante del mundo; el sol es la verdad. Es decir, el bien platónico: la verdad que brilla como el sol sobre todo lo que existe, es la causa de “todo lo que es rec to y brilla”.
Este enfoque es retomado en el cristianismo, donde san Agustín de Hipona argumentaba que “Dios es verdadero, pero no sólo eso, sino que Dios es lo verdadero”. Siglos después, san Anselmo sostenía que “algo es verdadero cuando posee la propiedad de la rectitud”.
En este mismo enfoque platóni-
co, Kant la refiere desde un sentido pragmático. De este modo en su obra de Crítica de la razón pura, Kant argumenta que la razón práctica, relacionada con el ámbito del bien tiene la primicia sobre la razón pura que se ubica en el ámbito de la verdad (Hurtado, ibidem.).
Todo bien hasta aquí. Sin embargo, no hay que confundir el pragmatismo con el relativismo. Los devotos de este último, en su versión extrema, argumentan que “la verdad y lo que a mí me conviene son lo mismo”. Para un pragmatista esto no es congruente ya que la verdad debe ser colectiva: “Se prueba en el campo de la experiencia común”. Y alargando más la liga, lo verdadero es un bien para toda la humanidad, en contraposición con el relativismo cultural (que tanto pregonan los populistas como Trump, por cierto).
Un filósofo que de plano entró en contradicción con la intuición platónica fue Nietzsche, quien desinfla moral y metafísicamente a la verdad como un bien. Afirmaba que “detrás de la voluntad de la verdad, tan ensalzada por los filósofos, los científicos y los sacerdotes se esconde la voluntad de poder” (Hurtado, ibidem.).
Y solamente como ejemplo vemos al humano del siglo XXI viviendo “en
modernas cavernas acondicionadas con instrumentos de alta tecnología. Las pantallas nos tienen atados a nuestros prejuicios más burdos, nuestras opiniones más endebles y nuestras pasiones más bajas” (Hurtado ibidem.), al igual que los humanos encadenados en el fondo de la caverna observando sus propias sombras y construyendo sus propias verdades. Esto lo dibuja Orwell en su obra 1984: “El futbol, la cer veza y, sobre todo, el juego llenaba el horizonte de sus mentes. Mantener el control no fue difícil”. En el siglo XXI aparecen indicadores basados en datos o en otros datos, nuevos profetas o personas honorables, como en la película El mago de las mentiras (2017: Robert de Niro; Michelle Pfeitffer) donde retratan la vida fraudulenta de Bernie Madoff, que controla la vida física y financiera de otros. Todos ellos tratando de controlar la verdad y la relación con la vida del humano. Pero como ya se me terminó el espacio, en la siguiente entrega seguiremos analizando eso que llamamos verdad a través de tres enfoques: I. ¿Como construir la verdad?, I. La verdad como antípoda de la mentira y la ignorancia y III. Desde los términos distópicos de posverdad y posveracidad.
Caracol, Un
Museo Para Ti
Manuel Álvarez Pérez-Duarte*
relativa frecuencia y, en po
cos días, tendremos nuevamente la oportunidad de ver y disfrutar del alineamiento de Marte, Júpiter, Urano, Neptuno, Venus y Saturno que serán visibles la noche del 21 de enero a partir de las 7:00 de la noche. Esperemos cielo despejado.
Los planetas Marte, Júpiter y Venus serán visibles a simple vista, pero para ver Urano, Neptuno y Saturno se requiere utilizar binoculares o telescopio.
Esta información relevante la encontramos en la página https://www.aztecachiapas.com/viral-y/ planetas-se-alinearan-enenero-del-2025-fecha-ycomo-verlo y la resumiremos a continuación.
turno, Urano y Neptuno se alinearán en el cielo noctur no, creando una línea casi perfecta visible a simple vis ta y con telescopio. Aunque los planetas no estén real mente alineados en el espa cio, desde la Tierra parecerá que forman una línea recta, un fenómeno conocido como “alineación planetaria”. Recordemos que hay que tener cielos despejados y evitar la contaminación lumínica para asegurar una buena observación que, de acuerdo a los autores de la nota, el evento será visible entre las 19:30 y 20:00 horas del 21 de enero de 2025.
La última alineación de seis planetas similar a esta ocurrió en junio de 2023,
el 8 de septiembre de 2040, por lo que esta será una buena oportunidad para disfrutar de este fenómeno.
Aprovecho esta oportunidad para comentar sobre las enormes distancias que hay entre el Sol, los planetas gigantes (Júpiter, Saturno,
de la Tierra y otros satélites de varios de los planetas. En la imagen 3 podemos observar los tamaños relativos del Sol los planetas y otros cuerpos del sistema solar (nótese el cambio de escala entre el Sol y los planetas gigantes con respecto
Hubo un alineamiento muy especial que se observó en 1977 y que fue aprovechado por los científicos de la NASA para lanzar las Sondas Espaciales “Voyager 1 y 2”. Con ese experimento se lograron impulsar de forma impresionante las ciencias espaciales. El viaje de las sondas Voyager lanzadas durante la alineación de los planetas permitió a los científicos observar los planetas gigantes y sus satélites.
La Voyager 1 recorre Júpiter el 9 de julio de 1979, Saturno el 12 de noviembre de 1980 y sale del plano de la eclíptica el 13 de septiembre de 2013, es decir, 33 años después de su lanzamiento, continuando su viaje interestelar. Aunque la comunicación con la Voyager 1 se perdió en 1980, después de visitar Saturno, se logró recuperar la comunicación y se obtiene que esta sonda espacial abandonó la heliosfera en agosto del 2012, a los 32 años de viaje.
La Voyager 2 visita Júpiter el 5 de marzo de 1979, Saturno el 25 de agosto de 1981, Urano el 24 de enero de 1986, Neptuno el 25 de agosto de 1989, continuando su viaje el 24 de enero de 1986, 39 años
después del lanzamiento. La Voyager 2 abandona la heliosfera el 5 de noviembre de 2018. Durante su viaje toman bellas imágenes de los satélites de los planetas.
El 14 febrero 1990, las cámaras de la Voyager 1 toman una icónica imagen de un pequeño punto azul pálido (la Tierra) a seis mil millones de kilómetros.
Además, las naves llevan un disco de oro con 55 saludos en varios idiomas, sonidos de la Tierra, una selección musical y 115 imágenes: grabaciones de la historia gráfica de la Tierra, un mensaje que dice que los humanos estuvimos aquí.
Al salir del plano de la eclíptica, viajan en el medio interplanetario alcanzando el límite de la heliosfera, como se menciona arriba.
Los tres lugares donde están las antenas que siguen a las sondas espaciales están en Madrid, España, seis antenas; Goldstone, Estados Unidos, seis antenas y Camberra, Australia, cuatro antenas.
*Astrónomo jubilado del Instituto de Astronomía, UNAM Ensenada.
La figura muestra el diámetro del Sol, los planetas gigantes (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno); también se muestra el diámetro de la Tierra, Venus, Marte, Mercurio y varias de las lunas de los planetas del Sistema Solar, incluyendo a la Luna de la Tierra (Moon).
El cielo en una ciudad, señalando la posición de los planetas alineados.
campaña donde soportan las inclemencias del tiempo.
Es un día cualquiera en algún sitio aislado, o quizás no tanto, al amanecer unas cuantas personas se preparan para un día de trabajo. En el mejor de los casos, comparten una casa que no sólo es donde pernoctan, es también el almacén de las herramientas y el laboratorio para el análisis preliminar; en casos menos afortu -
Después de preparar el desayuno, y algo de comida para el camino, suben las herramientas a sus vehículos y parten al área de trabajo. Al llegar bajan las palas, cubetas, brochas y otras herramientas más sofisticadas. Cada uno toma el lugar asignado con anterioridad y comienzan a excavar. ¡Claro! Este trabajo es después de hacer prospección en el sitio.
Así es como comienza un día de campo en la vida de un paleontólogo.
En esta ocasión la excavación se centra en unos enormes huesos de mamífero que habitaron la región hace unas decenas de miles de años
venes” si recordamos que hay algunos fósiles que cuentan con varios millones de años. La condición de fósiles “recientes” implica un reto al momento de la extracción. No obstante, todo concluye con éxito. Las piezas se envuelven en una cubierta de yeso y se preparan para el traslado, después de varias semanas de tr abajo, los elementos serán llevados al lugar de prepar ación. Porque sí, así como lo leen, el trabajo no termina con la extracción de las piezas. Todavía queda mucho trabajo por delante. Al llegar al lugar de preparación, la cubierta de yeso se corta con cuidado a la mitad, procurando no da-
ta la mitad del fósil, se procede a la limpieza. Con ayuda de brochas y cepillos se debe retirar el sedimento que cubre al hueso y, cuando esas herramientas no son suficientes, que casi nunca lo son, es necesario usar otras más potentes, como el martillo neumático. Al retirar el exceso de sedimento, en ocasiones se requiere utilizar consolidantes, una sustancia líquida para dar solidez y resistencia a las piezas. Esto parece sencillo, pero no siempre resulta así; puede ser tan lento este proceso que requiere de varios meses para ser completado. Particularmente, esta etapa me resulta muy interesante, pues nunca se sabe qué es lo que podría encontrarse. Quizás una huella de algún depredador, una marca de cacería o carnicería, una fractura antigua o evidencia de alguna patología. Todo se va registrando a través de
Una vez concluida la limpieza y su estabilización, las piezas se deben colocar sobre una base que permita conservarlas a largo plazo. Éstas pueden elaborarse con yeso u otros materiales, en el caso de fósiles de menor tamaño pueden almacenarse en contenedores pequeños.
Para cada pieza se elabora una etiqueta que contenga los datos del lugar de colecta, fecha, nombre del colector, identificación y otra información del contexto geológico y estratigráfico. Pero también es muy importante marcar la pieza con un número de catálogo o registro, el cual está asociado a una base de datos con toda la información relacionada con el ejemplar.
Recordemos que los fósiles son una fuente importante de información, nos ayudan a comprender varios aspectos del pasado, desde conocer la biodiversidad hasta realizar interpretaciones geológicas y paleoclimáticas. Por ello, el resguardo adecuado de los ejemplares es fundamental para generar este conocimiento; a este conjunto de fósiles se le denomina colección paleontológica.
Las colecciones paleontológicas son el repositorio final de los fósiles recuperados por estudiosos de la materia, cuyo objetivo es
conservar este patrimonio natural, además de ser usado en la investigación, docencia y divulgación. Estas colecciones son la fuente de los especímenes exhibidos en la mayoría de los museos; dentro de las vitrinas se narran dos historias, una que cuenta la vida del ejemplar y la otra, la menos visible, es todo el trabajo que hay detrás de esa pieza. Desde que fue prospectado, excavado, extraído, limpiado, estabilizado y estudiado. Detrás de una fósil, además de la información científica, seguramente hay varias anécdotas contadas, desde cómo mover una pieza con un peso de varios cientos de kilogramos hasta cómo hacer el traslado cuando no caben en el vehículo. Pero esta es otra historia.
Así, acaba un día. Lo que comenzó con una excavación, cierra su ciclo, los fósiles son almacenados y conservados como parte del patrimonio natural, donde seguramente nuevas investigaciones conducirán al conocimiento del pasado geológico y nuevas generaciones tendrán la oportunidad de conocer parte de su patrimonio natural y cultural.
* Bióloga. Responsable de la Sección de Paleontología y Arqueozoología. Elaboración de base para húmero de megafauna.
Rodolfo Ramírez pasa alrededor de ocho meses del año en alta mar. Es cocinero en el MarCaribe , aunque como el resto de sus compañeros, colabora en la exigente labor de pesca y traslado, con jornadas que pueden durar casi 20 horas diarias
MARCO AGUILAR/LABRÚJULA maguilar@elvigia.net | Ensenada, B. C.
u jornada inicia a las cinco de la mañana; es el primero en despertar pues debe preparar el desayuno de toda la tripulación antes de comenzar la labor del día. Rodolfo Ramírez Ramírez tiene 40 años y ha dedicado la mitad de su vida a la pesca. Fueron sus tíos, recuerda, quienes lo iniciaron y heredaron el gusto por el mar, lo enseñaron a pescar con red, le gustó y años más tarde coincidió con capitanes de barcos que lo motivaron a solicitar su libreta de mar, requisito indispensable para laborar en los grandes barcos pesqueros de Ensenada.
“Me aventé mi primer viaje y de ahí me gustó la pesca y ya, aquí sigo”, apunta el hombre que, además de pescador, se desempeña como el cocinero Mar Caribe, la embarcación en la que ha pasado más tiempo en alta mar, donde suma siete años.
Pero no está solo. A Rodolfo lo acompañan cinco compañeros: Alfredo, el capitán; Fran- cisco Arturo y Miguel Ángel, que son marineros; Alejandro, que es el motorista; y José Luis, que es el jefe de cubierta Mar Caribe, o en algunas ocasiones son tripulantes de otras embarcaciones, dependiendo la temporada y el producto que vayan a pescar.
LA RUTINA EN ALTA MAR
Su labor para una jornada de pesca inicia cuatro o cinco días previo a la salida, pues como cocinero Rodolfo se encarga de surtir la despensa del barco, comprar todo lo necesario para el tiempo que se encontrarán en alta mar. Pero también, como pescador debe
apoyar a toda la tripulación en la carga de hielo, combustible, carnada y todo el equipo necesario para realizar la pesca. El día del embarque, al salir del Puerto El Sauzal, en Ensenada, el capitán es quien se encarga de darle el rumbo al barco, poner las coordenadas necesarias para llegar al destino, al punto donde van a realizar la pesca, y posteriormente cada tripulante realiza una guardia de dos horas hasta lograrlo. Esto, en el lapso inicial de aproximadamente dos días, que es lo que tardan en llegar al destino.
“Vamos navegando. El capitán hace la primera guardia, pone el rumbo, traemos piloto automático, y ya nada más estamos checando el radar, cada guardia revisa que no vaya a venir ningún barco; él pone las millas, a donde vamos a ir, y nos rolamos las guardias hasta llegar al punto a donde vamos a pescar”.
La vida en alta mar es rutinaria. Todos los días, Rodolfo se despierta a las cinco de la mañana para preparar el desayuno, para él y sus compañeros, previo a iniciar la jornada de pesca . Después despierta el motorista, quien arranca la embarcación e inicia el traslado hasta el punto de levante.
Luego de desayunar, compartir el café y el pan, los tripulantes inician la jornada de pesca, a la cual también acude Rodolfo. Sin embargo, en su encargo de ser el cocinero, él hace una pausa media hora antes de la comida para prepararla. Mismo procedimiento que realiza a la hora de la cena. Y al siguiente día, igual. La jornada suele ser de cinco de la mañana a la media noche, todos los días que se encuentran en alta mar.
MARCARIBE , SU SEGUNDA CASA
Rodolfo y sus compañeros pasan dos terceras partes del año en alta mar, a bordo del Mar Caribe, por lo que ya lo consideran su segundo hogar. Además, en él cuentan con todas las comodidades de una casa, como regadera, baños, camarote para cada tripulante, cocina con refrigerador, y comedor. Y todos se encargan de mantenerlo limpio.
Como cocinero, afirma que es fan de las ensaladas, por lo que la mayoría de las comidas van acompañadas de ellas; sin embargo, reconoce que sus compañeros no se ponen “payasos” con la comida, por lo que disfrutan de lo que él decida poner en la mesa , aunque señala que comen bastante bien, entre mariscos, pastas, ensaladas y carnes.
dolencias leves, al igual que se cuenta con la experiencia para inyectar y brindar primeros auxilios, y en caso de ser una mordedura de tiburón o un accidente más grave, tienen como regla acudir al puerto más cercano para que el compañero en cuestión sea atendido en un hospital. Sin embargo, advierte, que trabajan con mucho cuidado para evitar accidentes de este tipo. “Todos nos cuidamos, nos echamos la mano. Nos vemos como hermanos allá en alta mar. Nos platicamos nuestras penas, todo, como dice la canción de Pescadores de Ensenada”
PESCA DE PALANGRE
Rodolfo sabe que al pasar tanto tiempo lejos de casa, tanto él como sus compañeros se pierden de celebraciones y festividades con la familia. La mitad de su vida la ha pasado en el mar, donde prefiere estar.
“Aquí todos los marineros no son chiquiones, todos somos iguales, todos somos muy humildes y comemos lo que hay”, asegura.
Pero Rodolfo sabe que al pasar tanto tiempo lejos de casa, tanto él como sus compañeros se pierden de celebraciones y festividades con la familia, por lo que trata de apapachar con su comida favorita cuando hay un cumpleaños a bordo.
“Cuando uno de los tripulantes me dice que su c umpleaños es tal fecha, le pregunto qué quiere desayunar, cuál es su comida preferida y de cena les hago un pastel, y entre juegos, plática, entre todos los compañeros les cantamos las mañanitas”, rememora Rodolfo, quien justo cumplió años el 15 de enero.
Como en toda labor, hay ocasiones en que suceden accidentes o los tripulantes sufren de malestares, por lo que cuenta a El Vigía que a bordo hay un botiquín, además de medicamentos para
El Mar Caribe, el barco en el que trabajan Rodolfo y sus compañeros, se enfoca en la pesca de pez espada, y algunos tipos de tiburón. Al llegar al destino, los tripulantes “alargan”, es decir, que colocan el equipo en el mar. Éste consiste en la colocación de alrededor de mil anzuelos separados de seis en seis por una boya, la cual está comandada por una radio boya, con la cual envía su señal directo al barco, para ser fácilmente encontrada al día siguiente de ser colocada. Las líneas madre, como le llaman a este conjunto de anzuelos, boyas y boya radio, se coloca cada 22 millas del lugar donde el barco “garetea”, como llaman los pescadores a la embarcación detenida, y donde pueden descansar. Así, al siguiente día, la tripulación se dirige hacia la ubicación de la radio boya, mientras los elementos se preparan para iniciar su jornada, y al llegar “levantan” el equipo, es decir, comienzan a levantar el producto que posteriormente será vendido en el puerto para su comercialización.
Al subir el tiburón, se le corta la cabeza, se desvicera, se limpia y se enjuaga para después ser enhielado, para que aguante todo el viaje fresco, hasta que sea entregado en el puerto. Al llegar a tierra, ellos entregan el producto en bruto, y en la planta ya es procesado por otras personas, las cuales lo filetean y comercializan nacional e internacionalmente.
Para el Mar Caribe, una embarcación que cuenta con una capacidad de almacenaje de hasta 25 toneladas, una jornada de 20 a 25 toneladas, es considerado un viaje bueno. Traer el barco lleno. “Los días que salimos son de 15 a 20 días. Pero por lo general, estamos haciendo 15 días desde que salimos hasta que entramos. El tonelaje del barco le hemos echado 24 toneladas de pescado, todo depende de qué animal traigamos. A veces hacemos 15 lances, que son los días que trabajamos, a veces 10, a veces menos, pero todo depende hasta dónde vayamos a pescar: a San Carlos, Bahía Tortugas, Bahía Asunción, Punta Abreojos, a Isla de Cedros, todo lo que es el Pacífico. Todo depende, puede que en un lance salga mucho pescado y al otro día no salga nada, se alargan los días. Pero entre más pescado salga por lance, más pronto nos venimos a puerto”.
TRES MESES DE DESCANSO
En las jornadas diarias, cuando la marea alejó el barco de la pesca, el capitán se encarga de volver a acercar la embarcación a la boya radio, y en ocasiones esta distancia puede ser hasta de
cinco horas, tiempo que aprovecha la tripulación para descansar, pues generalmente duermen no más de cinco horas.
“Aquí no hay días festivos, ni sábado ni do mingo; aquí no hay descanso, tra bajamos las 24 horas. Entre más rápido tr mos, gastamos menos diésel, menos comida, ganamos más y regresamos más rápido a tierra”, afirma.
En alta mar el trabajo es constante, de 15 a 20 días continuos, al regresar a tie rra los tripulantes continúan trabajando. De uno a dos días descargando el produc to, limpiando y lavando la bodega, y cuando reciben el pago de lo generado en alta mar, el equipo está listo para embarcarse en una nueva aventura.
Sin embargo, el trabajo es constante nueve meses del año. Pero los tres meses res tantes, que abarcan de mayo, junio y julio, tiempo en que se aplica la veda de tiburón, el equipo de Mar Caribe, como otras decenas de em barcaciones, permanece en casa, esperando que los días avancen para volver al mar y seguir con la apasionada vida de un pescador.
“Me gusta mucho este tra bajo. Me gusta mucho el mar. Me gusta mucho embarcar me. Cada vez que me voy a pescar, me despido de mi fa milia, que nos vaya bien. Me gusta estar en alta mar, es otro ambiente, respiras aire puro, te acostumbras mucho al mar. No puedo estar mu cho en tierra, me gusta estar más en el mar, que en tierra”, narra Rodolfo, un pescador de Ensenada.
CARLOS LAZCANO*/COLABORACIÓN carloslascano@hotmail.com | Ensenada, B. C.
No son pocas las calles de nuestra ciudad que llevan nombres de personajes que ciertamente no merecen dicho honor, no sólo porque no hicieron nada en favor de Ensenada, sino que al contrario, la afectaron y en algunos casos hubo consecuencias muy graves. El ejemplo más importante sobre esto lo tenemos en una de las vías más importantes de Ensenada, la que ostenta el nombre del general José de Jesús Clark Flores. Entre fines de los cuarenta y cincuenta del pasado siglo, este personaje se encargó de las obras de construcción del puerto de Ensenada, obras que ciertamente eran necesarias; sin embargo, habiendo mejores opciones, su construcción se impuso en la zona norte de la bahía, destruyendo las playas más hermosas, así como el cerro del Vigía, en la entrada principal de la ciudad. Esta destrucción, que enriqueció a unos cuantos, afectó gravemente para siempre la vocación turística de Ensenada. Veinte años antes de que se iniciara dicha destrucción, en 1930 fue inaugurado el hotel Playa, actualmen
nada fue la belleza de sus playas, no por nada su nombre original.
Por unos años, este hotel y casino atrajo un turismo de muy alto nivel. El proyecto original del Riviera contemplaba la construcción de un malecón y de otras instalaciones que precisamente aprovecharían la belleza de la playa y el mar de la ciudad. Sin embargo el proyecto del Riviera no se consolidó debido a la prohibición de los casinos, pero el potencial para aprovechar la belleza natural de la bahía ahí estaba y la vocación turística de la ciudad era clara, sobre todo por esa belleza y la cercanía del turismo de alto nivel del estado de California.
Fueron varios kilómetros de playa los que se destruyeron, supuestamente para “ganarle terrenos al mar”, terrenos que ciertamente nadie necesitaba. En cualquier ciudad costera normalmente se cuidan sus playas, pero aquí en Ensenada, a partir de la presencia del general mencionado, da inicio una destrucción sistemática de ellas, la cual continúa hasta la fecha. La destrucción iniciada por el general afectó a las mejores playas y en lugar de ellas actualmente se encuentra el bulevar costero. Increíble. Mucha gente se sorprendería que hoy frente al Riviera, donde hubo un mar muy hermoso, hoy sólo queda
clima modificó. Desde luego, el impacto que esta destrucción sistemática ha tenido sobre la flora y fauna costera ha sido tremendo.
Por otro lado, la construcción del puerto nunca ha funcionado de buena manera. Por un lado destruyó playas y por otro no ha cumplido bien la función para la que fue creado y la vista de la entrada de Ensenada sigue siendo deprimente.
El general murió en 1971, pero la destrucción ha continuado hasta el día de hoy. Las amenazas sobre las playas ahí están. Las lagunas costeras fueron borradas y a duras penas subsiste la Lagunita, el último reducto. El estero de Punta Banda completamente contaminado y las playas de este estero ya están amenazadas.
Además, dicha destrucción afectó la dinámica costera de la bahía y la afectación del cerro del Vigía hasta el
Falta de visión, imposiciones centralistas, corrupción, opacidad de nuestros políticos, una ciudadanía apática, entre otros males, se conjugaron para que perdiéramos esa maravi-
años reinó aquí y que las ambiciones de unos pocos destruyeron. Una de las características de nuestra política es que premia a personajes nefastos y suele honrarlos poniéndole sus nombres a calles, colonias y otros espacios. Por lo contrario, los personajes que han beneficiado a esta tierra se encuentran en el ostracismo y en el olvido. El turismo extranjero que hoy nos visita es una caricatura del excelente turismo que teníamos hace 50 y más años atrás. La clase gobernante se ha ido encargando de que cada vez tengamos un turismo de más baja calidad. El mejor turismo que hoy tenemos es el que visita el Valle de Guadalupe, el que en su mayor parte es nacional y de buen nivel económico, pero ya nuestros gobiernos se están encargando de que baje de nivel o de plano desaparezca. No toleran que sea la ciudadanía quien genere la riqueza.
*Historiador, explorador, escritor y
AGENCIA REFORMA Ciudad de México
A100 años de su nacimiento, la literatura de Yukio Mishima no tiene visos de agotarse, no sólo por la vigencia y relevancia de sus títulos más conocidos, sino porque todavía quedan libros por descubrir para sus lectores en español.
En esta efeméride, que se cumplió el 14 de enero, ya se encuentra en librerías mexicanas La estrella más hermosa, un libro único dentro de su obra que había permanecido inédito en castellano desde su lanzamiento, en 1962.
Cercana al corazón de su autor, que la consideraba una de sus mejores novelas, ésta lo muestra, además, entrando a un territorio insólito para su creación literaria: el de la ciencia ficción.
Se trata de un esfuerzo más del sello Alianza Editorial, que desde hace 20 años se ha convertido en la casa del autor en este idioma, y que tiene otro libro inédito en camino para este año.
“Mishima, a 100 años de su nacimiento, está más vivo que nunca, y se ha convertido en un referente universal de la literatura”, celebra en entrevista Marta Barrio, su editora.
“Es uno de los clásicos contemporáneos nipones más leídos y aclamados, y su obra ha cruzado más fronteras que la de ningún otro autor japonés”.
En un cuestionario respondido a Reforma, Barrio señala que la meteórica carrera literaria de Mishima comenzó desde muy joven y sólo ha hecho más que expandirse.
“Ya su primer éxito lite-
rario, Confesiones de una máscara, obra que publicó con sólo 24 años (y que trataba del descubrimiento de la homosexualidad del protagonista, que se esfuerza vanamente en reprimir), le convirtió en una celebridad en 1949, y esa fama ha perdurado más allá de su muerte”, aquilata.
En cierta forma, la vida de Mishima (1925–1970) se ha vuelto inseparable de su literatura, pues su irrupción como uno de los más importantes autores japoneses de la posguerra estuvo aparejado con su figura pública y su ideología.
Y es que, al pensar en el autor, es muy probable que la primera imagen que venga a la mente es la de esa célebre fotografía donde se le ve luciendo su musculatura, meticulosamente trabajada en un gimnasio, y blandiendo una katana.
Mishima también es ampliamente recordado por su ideología nacionalista, por rechazar la imposición de Occidente sobre el Japón tradicional, y por haber fundado la milicia Tatenokai (la Sociedad del Escudo), con la que llevó a cabo el asalto a un cuartel militar que terminó con su suicidio ritual, el seppuku.
“Es cierto que las vidas interesantes de los autores –o, en este caso, la puesta en escena que rodeó su muerte– pueden llegar a opacar a sus obras, pero en este caso creo que sería reduccionista limitarnos a eso”, advierte su editora.
“La literatura trasciende a la persona. Y Yukio Mishima ha dejado una obra tan profunda y tan rica que ya se ha inscrito, por su propio brillo,
en el firmamento literario”.
En La estrella más hermosa, el autor voltea, precisamente, hacia el firmamento, con una inusual trama de ciencia ficción que, sin embargo, retiene algunos de sus temas más abordados.
La novela trata sobre los Osugi, una familia aparentemente normal de la ciudad de Hanno cuyos integrantes, en realidad, provienen de Marte, Júpiter, Mercurio y Venus, y en quienes recae la misión de salvar al mundo de una catástrofe nuclear.
Con un tono que resulta poco habitual en su voz, el inicio de la novela encuentra a sus protagonistas extraterrestres escalando un monte para encontrarse con una flotilla de platillos voladores.
“Es una rareza dentro de la obra de un autor que siempre ha escrito acerca de sus preocupaciones recurrentes: la pugna entre la belleza y su destrucción, entre la vida y la muerte, entre eros y tánatos; entre el nihilismo y la aceptación de lo irremediable...
“En este caso, es una novela singular, que se sale de lo que uno esperaría al leer a Mishima”, explica Barrio.
“Es una incursión en el humor, y en la ciencia–ficción, cuando él normalmente transita por el camino de la tragedia realista. Y sale airoso de la jugada”.
Se trata, pues, de un libro que permite a abordar a Mishima de una manera distinta, insospechada, y cuya aparición constituye un hito largamente postergado para conocer la verdadera amplitud de sus habilidades literarias.
“Uno cierra el libro con una sonrisa en los labios; este es el libro, de hecho,
que más he recomendado el año pasado. No se había traducido hasta ahora a casi ninguna lengua occidental, no solamente ha tardado en llegar la edición en castellano, quizás precisamente debido a su singularidad dentro de la trayectoria de un autor tan conocido.
“Esta obra, a mi parecer, muestra en cambio la versatilidad de Mishima, la riqueza de su universo”.
Es, por otro lado, un libro
claramente vigente, pues su mensaje no ha perdido la urgencia que le imprimió su autor al escribirla.
“La maravilla de la literatura es que conecta tiempos y espacios lejanos, transmitiendo emociones y pensamientos, y la actualidad de esta novela radica en su pacifismo, pues pone de relieve la necesidad de alcanzar un entendimiento común para evitar la destrucción del planeta”, reflexiona Barrio.
“Se trata de una novela que aparenta ligereza, porque rebosa humor, pero en cuyo poso encontramos toda la seriedad del mundo. Fue escrita en 1962, en plena Guerra Fría, y la amenaza de una bomba nuclear es el desastre que los extraterrestres intentan evitar”.
Desde hace dos décadas, Alianza no sólo ha ofrecido a los lectores hispanohablantes obras inéditas de Mishima en el idioma, sino las primeras traducciones directas del japonés de obras emblemáticas como Confesiones de una máscara o El pabellón de Oro (1956).
Este 2025, seguirán con este empeño para conmemorar la efeméride del autor.
“Para celebrar su centenario, publicaremos en otoño El tumulto de los animales, publicada originalmente en 1961, y que no había sido traducida al castellano”, adelanta Barrio.
“Ambientada en el Japón rural poco después de la Segunda Guerra Mundial, esta fascinante novela –’Una pequeña joya’, según The Wall Street Journal– narra la historia de un extraño y absorbente triángulo amoroso”.
En el año de su centenario, Mishima se mantiene como un autor referencial que todavía sorprende hasta a los más avezados lectores en su obra.
¿Cómo iniciarse en su obra?
Para quienes deseen entrar por primera vez en el universo literario de Mishima, su editora en español recomienda algunas claves de entrada.
“Sed de amor (1950) es la novela que yo recomendaría para empezar: una viuda se traslada a vivir a casa de su suegro, con quien acaba teniendo una relación sexual basada en la dominación, aunque en realidad está perdidamente enamorada de un ingenuo sirviente”, reseña.
“Es una obra que habla de un Japón reprimido por el peso de la tradición, en la que las mujeres tienen poco margen de maniobra, pero es a la vez una exploración de temas universales como el amor y el odio, el deseo y los celos, la falta de la libertad y el anhelo de libertad”.
Además de la tetralogía El mar de la fertilidad, ampliamente considerada su obra cumbre y compuesta por Nieve de primavera (1966), Caballos desbocados (1969), El templo del alba (1970) y La corrupción de un ángel (1971), Barrio recomienda otras joyas menos conocidas.
“También destacaría El marino que perdió la gracia del mar (1963) y El rumor del oleaje (1954), dos obras bellísimas que son, precisamente, con las que comenzamos a publicar a Mishima en Alianza Editorial hace ya 20 años”.
A partir del SÁBADO 18 de ENERO de 2025 17
AGENCIA REFORMA
Ciudad de México
Desde las profundidades del pasado hasta la efervescencia del presente, la escritora Irene Vallejo (España, 1979) transforma el acto de escribir en un territorio poético que cruza los límites del tiempo para establecer un diálogo con las preguntas esenciales de la humanidad. En cada página de sus libros, busca iluminar los vínculos entre los imaginarios antiguos y las inquietudes contemporáneas, desafiando la noción de que lo nuevo debe romper con el pasado.
“En realidad me gusta pensar que mis libros son siempre libros sobre el presente, pero con esa perspectiva hacia el pasado, me interesan las continuidades en una época que parece que siempre lo más contemporáneo tiene que ser una ruptura con todo lo anterior y en realidad, en gran medida, lo que somos viene definido por los imaginarios antiguos que hemos decidido abrazar y que no son solo los clásicos grecolatinos, sino las referencias culturales en cada lugar”, reflexiona la autora.
Vallejo estuvo a finales del año pasado en México para presentar la versión ilustrada de El infinito en un junco (Siruela, 2019), un ensayo que no sólo es un puente entre épocas, sino una carta de amor al libro y la lectura, que empezó a escribirse en un momento de escepticismo hacia el futuro de los libros, recuerda.
“Yo tenía la sensación de estar abrazando toda una serie de causas perdidas: los clásicos, las humanidades, el futuro de los libros. Pensaba que sería una obra que interesaría a un puñadito de lectores”, confiesa, pero contra todo pronóstico su obra revitalizó el interés por los clásicos y las humanidades y se convirtió en un fenómeno comercial con la venta de más de un millón y medio de ejemplares y la traducción a más de 40 idiomas.
“Para ser sincera todavía vivo este fenómeno con incredulidad, porque me sigo sintiendo como esa niña rara del colegio a la que todos trataban como una excéntrica, una ratona de biblioteca, que siempre tenía la nariz metida en los libros; me parece inimaginable formar parte de una comunidad tan grande, tan vibrante y tan cariñosa alrededor de la lectura”, expresa. El nexo entre pasado y presente es el latido constante en la obra de Vallejo. Las mitologías y leyendas antiguas se convierten en espejos que reflejan las complejidades del mundo contemporáneo. En sus relatos, la autora encuentra también respuestas a sus propias preguntas sobre la condición humana.
“Me nutro de las mitologías para intentar responder a la pregunta de quiénes somos
hoy y sobre todo quiénes queremos ser, cuáles son nuestros sueños.
“He sido siempre una gran soñadora y me interesa profundizar en esa doble dimensión en la que vivimos: en la realidad palpable y en ese territorio de sueños, fantasías, imaginaciones; me parece que esa es otra vida paralela que tenemos, por eso me interesa explicarme cómo confluyen esos dos mundos”, describe la ganadora del Premio Nacional de Ensayo 2020, por El infinito en un junco. Para Vallejo, escribir es más que narrar, es un acto de resistencia y contemplación.
“A veces necesitamos detenernos y mirar hacia atrás para entender qué es lo importante dentro de las polémicas absurdas que nos distraen”, reflexiona la doctora en filología clásica.
MEDIADORA DE TEMAS COMPLEJOS
El trabajo de Irene Vallejo como escritora no se constriñe al ensayo académico; también se adentra en el terreno de la literatura infantil con títulos como El inventor de viajes y La leyenda de las mareas mansas.
Estas obras, inspiradas en su experiencia como madre, buscan abrir un espacio de reflexión y diálogo entre niños y adultos sobre temas complejos, como la muer te.
“Creo que las ficciones pueden ser mediadoras para tratar temas complejos. A través de las historias, se pueden encontrar formas de sanar y comprender el mundo”, señala la autora.
AGENCIA REFORMA Monterrey, NL
El uso de redes sociales de manera compulsiva y masiva ha transformado para siempre la forma en la que nuestros cerebros se relacionan con los contenidos que vemos todos los días en la televisión o en nuestros dispositivos móviles.
Aunque no hay consenso absoluto sobre la magnitud del impacto, la mayoría de los estudios coinciden en que el uso excesivo y descontrolado de dispositivos digitales y redes sociales puede contribuir a una disminución de la capacidad de atención.
Los mexicanos, por ejemplo, pasan alrededor de seis horas diarias en el uso de redes sociales, según reveló un estudio realizado por la Universidad Nacional Autónoma de México en 2023, titulado “Cómo utilizan los mexicanos las redes sociales”.
Sin embargo, este efecto no es irreversible y puede contrarrestarse con hábitos conscientes y límites saludables en el uso de la tecnología.
PROBLEMA QUE SE RECONOCE
cerebral” fue la expresión del
año 2024 elegida por el diccionario Oxford. Describe un “deterioro del estado mental o intelectual de una persona como resultado del consumo excesivo de material (particularmente contenido en línea) considerado trivial o poco desafiante”.
La definición fue elegida como la palabra del año gracias a los votos de 37 mil personas. La frecuencia de uso del término aumentó un 230 por ciento entre 2023 y 2024 según revela la universidad. Hablando sobre el proceso de selección de este año y el ganador de 2024, Casper Grathwohl, presidente de Oxford Languages, dijo que en las palabras del año de Oxford durante las dos últimas décadas se puede ver la creciente preocupación de la sociedad por cómo están evolucionando las vidas virtuales y la manera en que la cultura de internet está permeando tanto en lo que somos como en lo que hablamos.
“Me resulta fascinante que el término brain rot haya sido adoptado por la Generación Z y la Generación Alfa, esas comunidades en gran parte responsables del término. Estas comunidades han amplificado la expresión a través de los canales de redes sociales, el mismo lugar que se dice provoca la ‘pu
carada autoconciencia en las generaciones más jóvenes sobre el impacto dañino de las redes sociales que han heredado”, dijo el especialista. Esta sensación de podredumbre cerebral podría ser más que un sentido figurado. Algunos estudios científicos indican que esta sobreexposición digital puede de hecho reducir la materia gris en el cerebro, acortar la capacidad de atención, debilitar la memoria y distorsionar procesos cognitivos.
El tiempo promedio que las personas pasan viendo un solo video ha disminuido significativamente en los últimos cuatro años con el auge de plataformas como
Tik Tok, Instagram reels y YouTube shorts.
Estas plataformas están diseñadas para ofrecer contenido breve, dinámico y de rápido consumo: la mayoría de los videos en TikTok duran entre 15 segundos y tres minutos, y según las métricas del gigante del contenido instantáneo los usuarios suelen interactuar con ellos durante 10 y 30 segundos antes de pasar al siguiente. De manera similar, los reels de Instagram tienen una duración típica de 15 a 60 segundos, con un tiempo promedio de visualización de 15 a 20 segundos. Por su parte, los shorts de YouTube están limitados a 60 segundos, aunque el compromiso promedio de los usuarios suele ser de 20 a 30 segundos.
El fenómeno del doomscrolling, o desplazamiento compulsivo por contenido negativo, crea un ciclo adictivo que perjudica las funciones ejecutivas y la atención sostenida. Cada nuevo estímulo visual en un video genera endorfinas y serotonina en el cerebro de manera inmediata a tal punto que el cerebro necesita cada vez más el contenido para acceder a estos estímulos.
El estudio titulado El impacto de la revolución digital en el cerebro humano y su conducta. ¿Dónde estamos parados? realizado por el profesor Martin Korte del Departamento de Neurobiología Celular en la a Universidad Técnica de Braunschweig, Alemania, señala que el uso intensivo de estos medios afecta la memoria, la salud mental y las habilidades sociales.
El estudio, realizado en 2020, señala seis consecuencias del uso compulsivo de dispositivos. Por un lado señala la disminución de la capacidad de memoria de trabajo, afectando el rendimiento cognitivo así como el desarrollo de problemas psicológicos como la depresión, la ansiedad y trastornos del sueño especialmente en adolescentes y jóvenes adultos. Analizando varios estudios sobre todo en el Reino Unido el especialista también concluye que la exposición temprana y extensa a pantallas en niños pequeños puede afectar negativamente las redes cerebrales relacionadas con el lenguaje; encontró una correlación entre el uso intensivo de medios digitales y una menor integridad microestructural en áreas del cerebro cruciales para
la comprensión del lenguaje, lo que puede comprometer habilidades lingüísticas y de lectura.
Según el estudio, el tiempo dedicado a los medios digitales se ha asociado también con una disminución en la empatía cognitiva, lo que implica dificultades para entender las emociones y pensamientos de los demás.
El multitasking, o estar haciendo varias cosas al mismo tiempo en los dispositivos, también puede contribuir a una disminución del tiempo de atención y un aumento en los diagnósticos de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
Finalmente también señala que el contenido digital puede influir en cómo se desarrolla el sistema visual. Por ejemplo, se ha observado que los jugadores intensivos de videojuegos pueden tener respuestas corticales únicas al reconocer figuras específicas, lo que sugiere una representación cerebral alterada debido al uso excesivo de éstos.
INTOLERANCIA AL ABURRIMIENTO
Factores como la saturación de contenido, el diseño de los algoritmos y el multitasking han reducido la capacidad de los usuarios para la atención hacia videos individuales y la posibilidad de sentirse satisfechos en el uso de su atención.
Cuando no estamos bombardeados de contenido, con un video tras otro en las plataformas, nos aburrimos. Un estudio realizado por Katy Y. Y. Tam y Michael Inzlicht, profesores de psicología de la Universidad de Toronto a finales de este año revela,
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La exposición temprana y extensa a pantallas en niños pequeños puede afectar negativamente las redes cerebrales relacionadas con el lenguaje
por ejemplo, que el tiempo que las personas pasan sintiéndose aburridas ha aumentado significativamente en los últimos 15 años en lo que llaman una ola global de aburrimiento.
“La tecnología nos ha impulsado a una era de constante interacción digital. Con un sinfín de estímulos gratificantes al alcance de un dedo, uno podría suponer que el aburrimiento se ha convertido en una experiencia rara”, escribieron los autores en la revista Communications Psychology “Las personas están significativamente más aburridas en nuestra era digital”, como se titula el estudio, analiza el aumento de los niveles de aburrimiento en la era digital, vinculándolo al uso de medios digitales y sus efectos en la atención, el sentido de significado y las estrategias ineficaces para lidiar con el aburrimiento.
Un experimento citado en el estudio siguió a más de 100 mil adolescentes estadounidenses durante casi una década. Se les pidió que evaluaran en qué medida estaban de acuerdo con la afirmación: “A menudo estoy aburrido”, utilizando una escala de cinco puntos, donde un puntaje de cero indicaba una vida libre de aburrimiento y cinco reflejaba una existencia de tedio constante. Los resultados mostraron un aumento moderado pero significativo que comenzó en 2011, siendo la tendencia más pronunciada en las mujeres que en los hombres.
Esto no tendría que ser necesariamente malo. Está científicamente probado que el aburrimiento es parte esencial del desarrollo del cerebro de niños y adolescentes porque les obliga a buscar maneras de sentirse ocupados o en control y les lleva a realizar tareas creativas y de exploración por ellos mismos.
Eliminar esta posibilidad del desarrollo personal no es opción aunque, según señalan varias investigaciones, las personas cambian de tareas digitales aproximadamente cada 47 segundos en promedio.
Esto sumado a las notificaciones frecuentes, son conductas que interrumpen los ciclos de atención, dificultando la inmersión en actividades que requieren concentración prolongada.
Los estudios indican que el cerebro tiene una capacidad limitada para manejar la sobrecarga de información que generan las redes sociales, lo que incrementa la distracción y disminuye el rendimiento cognitivo en tareas que requieren atención plena.
Un estudio publicado en Jama Pediatrics en 2018 identificó una asociación entre el uso intensivo de redes sociales y síntomas de trastorno de déficit de atención en adolescentes.
Otra investigación en Frontiers in Psychology en 2020 encontró que los niños expuestos a más tiempo de pantalla mostraban mayores dificultades para mantener la atención en tareas escolares simples.
Diálogos
sobre el Aula
¿Acaso un cerebro digital puede sustituir la in teligencia humana en el aprendizaje? ¿La inteligencia arti ficial es una amenaza para la educa ción? Tales interrogantes son plantea das por la revolución tecnológica de la que somos custodios.
LA GEMA DEL PRESENTE Y DEL FUTURO
El ser humano se ha convertido en un centinela, experto en vigilar los cambios de la sociedad de la información y del conocimiento. Lo que hace unas décadas parecía un mundo utópico bordado a mano, hoy es una bocanada de realidad. Hablar de Inteligencia Artificial (IA) en el ámbito educativo resulta sumergirse en un oasis de mucha hondura, pues su impacto es tal que se ha posicionado como tema medular de la vox populi y de un sinfín de debates de talla internacional.
y toma de decisiones, por mencionar algunos privilegios de su razón de ser.
Educadores, líderes académicos y tecnólogos alrededor del mundo consideran indispensable el uso de las nuevas herramientas del siglo XXI en el desarrollo cognitivo de los estudiantes, desde la formación básica hasta la educación superior, ninguna etapa se exenta de su impacto.
La IA, una joya futurista –multifacética al alcance de quienes la requieran; asistentes virtuales, sistemas de diagnóstico médico, geolocalización, detección de rostros, identificación de objetos, resolución de problemas complejos
Sin embargo, su pronunciada exposición en el binomio enseñanza–aprendizaje la ha catapultado como el nuevo bolígrafo y papel de la era contemporánea. La humanidad está en constante mutación, por lo tanto, es posible dimensionar que los axones y neuronas sean reemplazados por cables, circuitos, algoritmos e interfaces capaces de resolver problemas (24/7) en tiempo récord.
Diariamente los hallazgos en materia digital remodelan las aristas de la pedagogía, por ende, todo docente debe estar en constante capacitación para enfrentar los nuevos retos concebidos por el paradigma de la educación 4.0.
A raíz de la evolución tecnológica las nuevas generaciones exigen que los docentes consideren otras rutas de instrucción, pues actualmente el modelo conductista cuya esencia radica en forjar estudiantes pasivos, está obsoleto.
Aunado a ello, paralelo al titánico avance del internet de las cosas, en las aulas también se aviva la resistencia al cambio, delineando con grosor la denominada brecha digital y, ¿por qué no? el temor y desconocimiento de los profesores en torno a una nueva realidad digitalizada.
En efecto, repensar el aprendizaje es el proverbio que rige nuestra actualidad. La IA funge como catalizador para transformar las metodologías, prácticas y estrategias didácticas tradicionales, abona a todos los escenarios con la promesa de una enseñanza personalizada direccionando la educación hacia lugares remotos, rompiendo barreras de tiempo y espacio. Asimismo, facilita la identificación de fortalezas y áreas de mejora, permitiendo una enseñanza más precisa y efectiva. En virtud de ello, Bolaño y Duarte (2024) reconocen que la IA tiene un “potencial transformador en la experiencia de aprendizaje, en tan-
to permite proporcionar una atención personalizada en el estudiante, y para el docente nuevas herramientas para mejorar modelos educativos” (p. 52).
¿Cuarzo, ágata, diamante o ámbar?
La IA es, en su esencia, un collar impregnado de matices cuyos avances despiertan tanto admiración como incertidumbre, pues sus pronunciadas capacidades no sólo abren puertas al conocimiento y la creatividad, sino que también plantean interrogantes sobre el control, la ética y su repercusión en la vida cotidiana.
La humanidad, con su instinto de protección, se convierte en testigo y actor de esta evolución, buscando equilibrar el potencial transformador de la IA con una reflexión constante sobre sus implicaciones en todas las vertientes de la educación. ¿Un avance duradero o un fenómeno temporal?
La respuesta es del tiempo, la mente humana tiene la responsabilidad de pulir esta gema, pues aunque brille con fuerza, su verdadero valor reside en el potencial de transformar la educación de manera positiva, favoreciendo un aprendizaje accesible e inclusivo para todos.
VS. CÓDIGOS: LA SUPERIORIDAD HUMANA EN LA EDUCACIÓN
Alrededor del umbral educativo, la inteligencia humana y los códigos de la IA son dos mundos en aparente oposición, pero al mismo tiempo, interconectados en los mares del conocimiento. La mente humana, vasta y compleja, es como un océano cuya sal es capaz de sentir, conectar, crear e inspirar.
La IA ha irrumpido en todos los ámbitos de la sociedad, incluyendo la forma en que se enseña y se aprende. Ha demostrado ser una herramienta auténtica para la educación, desde asistentes virtuales, simuladores, juegos interactivos, hasta plataformas adaptativas que particularizan el contenido.
Sin embargo, a pesar de su eficacia en la automatización de tareas y su capacidad para procesar grandes cantidades de datos, la cognición humana sigue siendo insustituible y superior en aspectos fundamentales del aprendizaje.
Según el Diccionario Etimológico Castellano la palabra “educar” proviene del latín educare, que significa orientar, guiar, alimentar. La educación es un proceso complejo que indudablemente requiere de la intervención e interacción humana. La IA aunque puede procesar información y hacer recomendaciones detalladas, carece de la habilidad de entender las emociones, frustraciones y motivaciones subyacentes que giran en torno al carácter de formar. Su capacidad de intervención se limita a patrones de datos, sin considerar las sutilezas que involucran las relaciones humanas en el mosaico educativo.
Aunado a lo anterior, el pensamiento crítico y la creatividad son dos pilares esenciales del aprendizaje que distinguen a la mente humana de cualquier máquina. El proceso de enseñanza no sólo implica la transferencia de conocimientos, sino también la transmisión de valores, actitudes y habilidades sociales.
Los educadores desempeñan un papel crucial en la formación integral de los estudiantes, los instruyen en el trinomio del qué, cómo y por qué aprender. La relación entre docente y alumno, el fomento de la motivación intrínseca y el desarrollo de habilidades socioemocionales, son aspectos que, hasta la fecha, ninguna IA ha podido replicar con la misma profundidad que los seres humanos.
Además, el proceso de aprendizaje también está estrechamente ligado a la convivencia, esencial para el desarrollo de la confianza, la cooperación y el sentido de pertenencia. Estos valores no pueden ser enseñados únicamente a través de algoritmos; requieren la presencia y el juicio de sujetos que entienden la importancia de lo social, lo emocional y lo ético en el contexto de inmersión.
Si bien la IA puede ser una gema de muchos quilates, la inteligencia humana continúa siendo superior en los aspectos clave que definen una educación holística y profundamente significativa. La capacidad de contextualizar, ser creativos, adaptarnos a situaciones impredecibles, valorar lo humano y desarrollar principios éticos es lo que hace que el aprendizaje sea verdaderamente transformador.
En última instancia, la IA puede enriquecer la experiencia educativa, pero no puede reemplazar la sabiduría y el corazón humano. Sin duda, la inteligencia humana es y seguirá siendo la mayor obra de arte.
* Comunicóloga y docente de la Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales de la UABC. griselda.guerrero@uabc.edu.mx
María le dijo a Jesús: “Ya no tiene vino”.
(JN 2, 1-11)
Día del Señor
Este segundo domingo del tiempo ordinario sigue estando en relación con la Epifanía: El Evangelio resalta la manifestación de Jesús en el primer signo que realiza en el inicio de su misión: las Bodas de Caná de Galilea a las que había sido invitado junto con María, su madre. El Evangelio de hoy nos habla de Jesús que estuvo presente en unas bodas compartiendo el gozo y la alegría de los novios. Jesús fue un invitado, al final los convidó a todos y les dio un vino mucho mejor.
En las bodas judías, especialmente la gente sencilla, de ordinario no bebían vino, pero lo reservaban para las fiestas, sobre todo para las bodas.
La Virgen se dio cuenta enseguida que los novios ya no tienen vino. Ella lo sabe mejor que nadie. María conocía bien el corazón y generosidad de su Hijo. Por eso, actuó como si hubiera accedido a su petición inmediatamente: “Hagan todo lo que Él les diga”, les dice a los sirvientes.
La falta de vino es una manera de decir que la relación entre Dios y su pueblo carece de vitalidad. El judaísmo se ha puesto formalista con muchas reglas, pero poca santidad. Las tinajas de agua, que se usaba para los ritos de purificación, representan la seca eficaz de la ley. Para rectificar la situación, Dios ha enviado a su Hijo al mundo. El agua convertida en vino tiene dos referencias. En un lado, representa la transformación de vaciedad al gozo que experimenta el pueblo con la presencia de Dios en su medio. En otro lado, el vino simboliza la sangre de Jesús que va a ser derramada para la salvación de todos.
La respuesta que ofrece el evangelio es aferrar fir-
memente a Jesús. Como las últimas palabras dicen que “sus discípulos creyeron en él”, no deberíamos retirar nuestra confianza. Por la participación en la Eucaristía, la práctica de valores cristianos, y la colaboración con la comunidad podemos navegar nuestras vidas a la serenidad que anhelan. El que cambió el agua al vino va a transformar nuestras ansiedades en la paz.
Ojalá, pues, que nuestra confianza en la poderosa intercesión de María Santísima sea total y filial, como la del niño pequeño que confía ciegamente en su madre. Acudamos a Ella siempre que lo necesitemos y en todos los momentos de nuestra vida. Ella, como en Caná, arrancará otro milagro de su Hijo cuando nosotros, como aquellos jóvenes esposos, “ya no te tengamos vino” para seguir viviendo con fe, alegría y perseverancia nuestra vida cristiana.
Que Dios los bendiga, proteja y acompañe siempre.
* Presbítero. cpomah@yahoo.com
La lectura y sus sujetos–objetos, los lectores, son personajes habituales de esta columna, cual corresponde a un aprendiz de escribidor que adquirió precozmente el vicio solitario que ni castigos ni azotainas han logrado remediar.
Tendría siete u ocho años cuando, enviado a la tienda del pueblo, descubrí un estante de cuentos y me puse a hojear uno. Muchas horas después, por la noche, mis padres me localizaron en aquel rincón encantado y pagué con vara de membrillo la angustia que a la manera de Huckleberry Finn hice pasar a mi familia y a los vecinos.
Ya mayor tuve la fortuna de conocer a Edmundo Valadés y él me enseñó que leer es nunca más volver a estar solo. Y supe que Gorki, igual que yo, encontraba que al recrear
sus lecturas las distorsionaba y les agregaba cosas de su propia expe riencia porque literatura y vida se le habían fundido en una sola esencia. Para él un libro era una realidad vi viente y parlante. Menos una “cosa” que todas las “otras cosas” creadas o por crearse.
No me sorprendió enterarme que Goethe también creía que al leer no es que aprendamos, sino que nos transformamos, y alguna vez me pregunté cómo había sido que Vasconcelos hablara de libros que se leen de pie y libros que se leen sentados … estando seguro de que el autor de esta máxima había sido yo.
mismo enaltecido, que vilipendiado, que temido … dependiendo de la zona geopolítica o del momento histórico que se considere.
Por todo esto, me parece un despropósito teorizar sobre la relación que tenemos con los libros. Es como querer explicar la relación que tenemos con lo humano. Así como un tono de voz, un aroma o un roce de piel nos pueden cambiar la vida, también el párrafo de un libro, el resplandor de una frase o la melodía de una metáfora pueden tener sobre nosotros el efecto de un rayo y poner de cabeza el mundo en el que hasta en ese momento vivíamos plácidamente.
El libro moderno –con la apariencia que hoy conocemos– data de hace unos 570 años y desde 1988 la Unesco declaró el 23 de abril como la fecha para celebrar este objeto lo
Cito un par de ejemplos tan sólo, pues la lista completa sería más larga que la Cuaresma: Voltaire celebraba como un avance de la civilización que sus Cartas inglesas se hubieren quemado en la plaza pública y no el autor de ellas; Joyce se quejaba de que cuando Dublineses por fin apareció, alguien compró toda la edición y la hizo quemar en un auto de fe particular; los nazis arrojaron a la hoguera por igual a libros que a judíos; en México la novela Cariátide fue denunciada en tribunales por inmoral por unos muy católicos redactores de Excelsior. Y ni hablar de la orden de arresto contra el “agitador revolucionario Matigari por conspirar para derrocar al régimen” librada por el gobierno de Nigeria cuando Nguyi
wa Th´iongo publicó con ese nombre una novela … ¡basada en una leyenda kikuyo!
Desde la antigüedad, aquello que los políticos juzgaron que emponzoñaba las mentes fue cuidadosamente controlado, primordialmente, la letra impresa. En España e Italia la Inquisición se ocupó de esa vigilancia; en Francia, el ministro Colbert puso en operación una policía literaria, que funcionó con temible eficacia hasta el advenimiento de la Revolución. El libro es un símbolo del saber y quizá por ello la relación entre libros y poder transita entre vicisitudes. Los libros encierran misterios, son objetos polifacéticos con los cuales se entabla un vínculo complejo. Me parece que se han creado una serie de mitos alrededor de él y de su significado, sobre los que me gustaría reflexionar.
Mito 1. La lectura es muy valiosa y se le debe impulsar. En las sociedades modernas, especialmente en las que se definen como democráticas, el libro oc upa un lugar privilegiado en el discurso oficial y educativo … pero las políticas públicas orientadas a fomentar la lectura o no han sido las adecuadas o algún compló las ha truncado. Políticos y funcionarios se llenan la boca con arengas y se organizan ferias, talleres y encuentros, pero las frías cifras dicen que en nuestro país el consumo de libros es de 2.9 al año por cabeza. Ya nuestro Marx doméstico, de apellido Arriaga, se ha encargado de satanizar el infernal (y neoliberal) vicio de la lectura sólo por placer. ¡Uf!
Mito 2. La lectura está al alcance de todos, es cuestión de decidirse.
Hace años, cuando los canales de televisión se contaban con los dedos de una mano, era una excentricidad consumir la programación cultural del Once, frente a cuyas cámaras “se podía cometer el crimen perfecto”, o “los diálogos de Octavio con Paz” en el Ocho. Era un problema intelectual: la enorme distancia entre el interés que despertaba la tele comercial y el monumental desinterés en la programación aburrida de “la cultura”… que, debo admitir, era un pesado fardo.
Con los libros sucede algo similar: no hay entrenamiento. Los niños y jóvenes en edad escolar leen lo mínimo para cumplir las obligaciones escolares porque no hay programas que los introduzcan verdaderamente a la lectura … algo comprensible si sus maestros entran en el universo que lee 2.9 libros per annum. Enseñar a leer por placer no es una tarea a la que se apliquen padres ni docentes, porque muchos de ellos desconocen absolutamente tal gozo.
Mito 3. No se lee porque las computadoras han desplazado a los libros.
El uso de las nuevas tecnologías ha modificado el soporte del material de lectura, de modo que quienes adquieren el gusto de leer, lo mismo lo hacen en un libro tradicional que en una computadora, en un teléfono móvil o en otros aparatejos. La nostalgia de oler la tinta es eso, nostalgia, porque sólo cambian los artefactos en los que se lee, pero el proceso de aprendizaje o simplemente de disfrute que puede producir leer en un libro impreso o en un archivo es el mismo.
Mito 4. En la actualidad es más fácil tener acceso a materiales de lectura gracias a las tecnologías de la información y la comunicación.
La abundancia de información y a la disponibilidad de materiales en internet, en realidad lo que han hecho es desfavorecer la lectura. Es como la persona que desea perder peso y se da a la tarea de guardar recomendaciones de dietas, sin comenzar nunca una.
Es necesario establecer políticas públicas que vayan al fondo del asunto. ¿Cómo hacer que los niños y jóvenes lean aunque sus padres y maestros no lo
hagan? ¿Cómo articular programas que permitan participar a quienes sí desean favorecer la lectura? ¿Cómo aplicar programas en los que sea más importante ganar adeptos a la lectura que dar reportes de interés político sobre las acciones realizadas? Es decir, necesitamos programas que erradiquen la simulación y atiendan el problema. Podríamos ensayar abriendo las ventanas de la escuela y echar a la calle las declaraciones, las ceremonias y los eventos sobre “la importancia de la lectura” para centrarnos en construir una zona de placer y disfrute para la lectura. Cada lector ganado debe considerarse un triunfo, no una estadística para apantallar al rector o al político. Así tendríamos mejores resultados como sociedad.
Me es inevitable recordar el pasaje de La sociedad de los poetas muertos cuando el profesor (Robin Williams) invita a los alumnos a descuajar del libro de texto de poesía la culterana y pedante introducción académica para zambullirse llenos de alegría en el placer de la musicalidad poética de la obra misma.
Pienso que el espacio natural para la fiesta del libro debieran ser las bibliotecas … cuando se reeduque a la mayoría de los bibliotecarios –de ser necesario mediante una versión no sangrienta de la revolución cultural del llorado camarada Mao–para que presidan recintos de diversión en donde hoy administran cual custodios de la Lubianka estancias que semejan celdas cartujas.
En los países más avanzados y democráticos, las bibliotecas permanecen abiertas en las noches y los fines de semana y a los jóvenes se les permite estudiar en piyama, tomar refrescos, consumir papitas, reírse, formar grupos de trabajo y de vez en vez echarse un coyotito.
Entre nosotros, muchas bibliotecas son severos templos en donde un Zeus formidable arroja rayos a quien alce la voz u, ¡horror!, mordisquee una torta a escondidas mientras lee su mamotreto. Y desde luego sería más probable que el Caballito de Tolsá cobrara vida y arrancara a galope rumbo a la Alameda, que nuestros sindicatos universitarios consintieran en abrir puertas entre las seis de la tarde del viernes y las nueve de la mañana del lunes.
Escuché el fantástico rumor –que estoy seguro no es más que leyenda urbana–, de que al conocer una propuesta para encabezar una campaña en este sentido durante una cena de amigos, los dirigentes Gómez Urrutia y Haces sufrieron un repeluzno desde la vértebra cervical hasta la coccígea (Catón dixit). Pero bueno, ya todos conocemos los extremos a que llegan los reaccionarios conservadores para poner en mal a nuestra clase política dominante.
Termino con una idea de Los bárbaros de Alessandro Baricco. Cito de memoria: “Ningún libro puede llegar a estar cercano y ser apreciado por las nuevas generaciones si no adopta la lengua del mundo nuevo.”
Periodista.
La diferencia entre genialidad y estupidez, es que la genialidad tiene sus límites.
A. Einstein
Al comenzar un nuevo año, emergen muchas tentaciones.
Tentación de lamentarnos, tentación de predecir, de reflexionar, de alertar, etcétera.
Se viven sensaciones de que, a partir del 31 de diciembre de 2024, tenemos la posibilidad de dar vuelta la hoja de nuestra vida, de imponer el punto y aparte, de recomenzar desde cero.
Pues no es así. Para bien o para mal, no es así.
Debemos continuar. Debemos proseguir con nuestros aciertos, con nuestras fallas, con nuestras fortalezas y nuestras debilidades.
A partir del 1º de Enero de cualquier año, no somos sociedades virginales que despiertan a la vida , que se desesperezan lentamente de un largo sueño y comienzan a reconocer sus entornos, sus luces y sombras, sus posibilidades, sus urgencias.
Pues, repito, no es así.
Después de la breve tregua de las fiestas decembrinas, retomamos el ritmo que traíamos.
El ritmo de las violencias, de los abusos, de las prepotencias de los intereses interminables de las enormes corporaciones internacionales, verdaderas propietarias de la economía y de la política mundial.
Y quiero comenzar este año, reviviendo un diálogo que sucedió, algún día de algún año, en la Plaza Santo Tomas.
Y dice así:
—Me acabo de enterar que hicieron unas pruebas de trasplantes con un mono, gracias a las cuales el mono ahora puede jugar video juegos. Lo hizo una empresa de nombre Neuralink de Elon Musk, dijo Agustín.
—¡Pobre mono! Seguimos torturando a los animales, se lamentó la señora Julia.
—¿Usted lo dice por todo el proceso quirúrgico?
—No!! es lo de menos, se apresuró Agustín, lo que es una crueldad es que ahora el pobre mono estará todo el día enchufado con los videojuegos.
—¿No saben si necesitan donadores? Porque yo, ese fragmento del cerebro, el de los videojuegos, no lo uso para nada. Si de algo sirve para que un mono, o un pollo o un mosco juegue todo el día conectado a una pantalla de televisión con gusto me sacrifico, agregó Mercedes.
El grupo estaba hoy especialmente escandaloso. Las carcajadas, los brindis, la algarabía era estruendosa.
La Plaza seguía creciendo en sonidos que ya eran parte de su ADN de marca: pájaros, parloteo humano, brisas que despeinan, sombras que se hacen cómplices de amores.
—¿Y qué tienen, después de todo, contra los videojuegos?, preguntó la señora Julia, mis sobrinos lo juegan constantemente y,
hasta parece que le van a dar a mis sobrinos cadena perpetua porque les gustan los videojuegos!
—Este…señora Julia, si usted lo quiere reducir a eso, pues…qué le digo. Estoy tratando de ubicar el tema en una dimensión macro que se llama “educación”. Estamos permitiendo, promoviendo, disfrutando, aplaudiendo toda una industria enorme que medra a partir de producir juegos altamente tóxicos para nuestra niñez y nuestros jóvenes. Si un niño ve pornografía en un sitio web, salimos corriendo a bloquearlo y le compramos un video que supla a esas imágenes de sexo, por imágenes de balazos, muertos, cuerpos que saltan por los aires, monstruos interplanetarios que siempre pretenden acabar con el mundo. ¿Le parece lógico? ¿Sensato?¿Adecuado?
Ya la conversación había tomado sesgos parecidos a los climas de los videojuegos que estaban a discusión.
por lo que veo, se divierten mucho.
—¡Ay! señora Julia, respingó Mercedes, ¿no se acuerda cuando se jugaba con muñecas, con comiditas, se armaban historias fantásticas, se corría tras un balón, se dibujaba, se pintaba? Ahora aproximadamente 83 por ciento de los videojuego son violentos. Es decir, los niños y los jóvenes se pasan horas y horas, quietos, con la mirada puesta en una pantalla, intentando ganar mediante el aniquilamiento del rival, aventándole, bombas, balas, granadas y todo lo que pueda destruir al adversario. A ver señora Julia, repito: durante horas y horas.
Y el tema no termina ahí, en los argumentos o guiones de los juegos. El asunto es la quietud física, la inmovilidad, se transforman en verdaderos paralíticos cerebrales. Ello en cuanto a la salud física. Si nos detenemos a observar cuáles son los valores, principios o motivadores que vamos inculcando a estos seres humanos que están construyendo sus escalas de valores para poder integrarse a una sociedad, definir con toda claridad y responsabilidad qué es lo que está bien y qué es lo que está mal, realmente es grotesco esperar que, en el futuro, esos niños y jóvenes tengan admiración por la vida, amen la paz, busquen el equilibrio, respeten la disidencia, reconozcan al diferente.
—¡Uy! Bueno, bueno, bueno. ¡Ya
—Creo que son dos dimensiones que no hay entreverar, intervino don Sebas. Por un lado es el juego en sí mismo y sus incidencias en la salud motriz de los niños y adolescentes y, por el otro lado, es la temática dominante de esos juegos. Porque me da la impresión que el problema se resolvería, entonces, inventando temáticas constructivas, formadoras, alentadoras, amorosas, éticas. Me parece que el tema es cómo logramos reducir o controlar esa exposición a los videojuegos, de una población en etapa de formación mental, espiritual y físico, proponiendo, además, temáticas entretenidas pero que no recurran al morbo de la muerte, del sufrimiento, de la aniquilación del contrario.
La Plaza ya atardecía, las sombras eran más largas. Los amigos brindaron y se prepararon para otra reunión, que prometía ser, también, intensa.
Es este un tema que, acoto, se suma a una gran cantidad de temas que exploran las diferentes explotaciones que nuestras sociedades se ven expuestas y manipuladas a través del consumismo más cruel e inhumano.
No. No empezamos desde cero. Sigue sobre nosotros la nube, nuestra nube, de la estupidez humana.
*Arquitecto y catedrático uruguayo radicado en México desde hace más de 50 años. ricardoharte@yahoo.com.mx