SECCIÓN
E AÑO XCV TOMO CCCLXVI NÚMERO 33893
Fundadores • Jesús Álvarez del Castillo V. • Jorge Álvarez del Castillo Z. • Editor-Director • Carlos Álvarez del Castillo G.
Supervisor: Aimeé Muñiz / aimee@informador.com.mx
GUADALAJARA, JAL., DOMINGO 18 DE DICIEMBRE DE 2011
Relajación acuática
Con más de 70 kilómetros de playas naturales, este destino goza de una tranquilidad impecable y refrescante SAN FELIPE, BAJA CALIFORNIA NORTE.- Cierra los ojos e imagínate en este escenario: vas corriendo entre una altiplanicie árida llena de cactus, médanos y pequeños arbustos. El aire suspira entre tibias ráfagas y revuelca a su gusto el arenoso suelo de matiz carmín. El cielo está despejado, no hay nubes, y la intensidad de su azul se transforma en mar, enorme y chillante de color turquesa. Sin pensarlo dos veces saltas desde el filo de la altiplanicie y te zambulles en las refrescantes olas blancas del Mar de Cortés que contornean a Baja California Norte. No se trata de una intrépida escena de acción, así luce San Felipe, uno de los tesoros más virginales del municipio de Mexicali, en el Estado norteño de México. La majestuosidad de la Naturaleza ha permitido que lo caluroso del desierto y la humedad del océano se conviertan en una sola estampa de ensueño, convirtiéndose así en uno de los destinos de
súbita combinación entre destellos de azul turquesa y verde tornasol. Aquí el clima es tan contrario y extremo durante algunas temporadas del año, por ejemplo, en agosto la humedad y el calor reinan por completo, pero en abril la temperatura al ras del asfalto suele superar hasta los 30 grados centígrados. Sin embargo, cercano al mes de enero, las nochessetornanfríasdescendiendohastalos menos siete grados de temperatura. Alejados de estas temporadas, el turista puede disfrutar de un ambiente cálido y en ocasiones templado, sin bochornos. Enclavado a poco más de 200 kilómetros de Mexicali, la localidad de San Felipe atrae a los más expertos y amateurs de surf, pues tras llegar por la carretera 5, el Ni frío ni calor visitante se topa de golpe con el Mar de Cortés, que inmediatamente invita a San Felipe, es una localidad de Mexi- echarse un chapuzón entre su oleaje gecali (capital de Baja California Norte) y es neralmente tibio y juguetón, teniendo coresguardado por dos distintos mares: el mo fondo a un escenario resguardado por GolfodeCaliforniayelMardeCortés,una las cordilleras peninsulares.
playa más enigmáticos y complacientes del país, sobre todo para aquellos que buscan un ambiente salado bajo los rayos del Sol y la tranquilidad que ofrece un paraíso virginal. Si algo caracteriza al municipio de San Felipe es la ausencia de infraestructura hotelera de lujo, aquí lo único exquisito es la fineza de su arena dorada, lo despampanante de su mar y su gastronomía local, que hace de los mariscos y pescados asados los reyes del paladar. Aunque paulatinamente esta playa adquiere popularidad -nacional e internacionales bien sabido que este destino asegura tres aspectos al visitante: belleza, relajamiento y diversión.
FOTOS: ESPECIAL
San Felipe, la ola cian del Norte • Caminar por su playa es un placer. Además, hay forma de entretenerse con un sinfín de actividades acuáticas para niños y adultos, como las caminatas en la arena o hasta la pesca netamente profesional. San Felipe goza de una fama excepcional por el camarón azul que se reproduce a las faldas de la playa, considerado como una de las especies marinas más sabrosas y que los habitantes, sin ser cocineros de alta alcurnia, elaboran platillos únicos en el mundo, como el comensal lo pida en cualquiera de los restaurantes de la localidad. Uno de los sitios para comer, casi obligados a conocer, es el restaurante Georges (que además es hotel), que entre sus deleites marinos destacan los filetes empanizados o al mojo de ajo, o las brochetas de res y marisco surtido, que suelen completarse con preparados de almeja, arroz y verduras al vapor. También está la Hacienda don Jesús, (con servicio de hotel) donde la comida mexicana tiene un poderoso arraigo combinado entre los camarones, el pollo, los cortes y ensaladas. Pero no hay como degustar de un coctel de camarón, sazonado con salsa de tomate y limón al nivel de la arena en uno de esos simulados búngalos locales, atendidos por familias tradicionales de San Felipe. En estos populares sitios, los platillos de pulpo a la mantequilla y los aguachiles con aguacate, son de los más demandados por los visitantes extranjeros procedentes de Estados Unidos y Canadá en su mayoría.
Con todo y vaca
• El lugar no cuenta aún con infraestructura turística, y así esperan que se mantenga por largo tiempo los lugareños de este poblado.
Las actividades son clásicas en cualquier destino playero, y San Felipe está íntimamente ligado al ecoturismo, pues gracias a los paisajes que colorean a su peculiar entorno con dunas arenosas y terregales desérticos se pueden desarrollar carreras en cuatrimoto, alpinismo y ciclismo a campo traviesa, así como diversas zonas de golf enclavadas en el espacio profesional Las Caras de México, el sitio con mayor infraestructura de la región. En la ribera del Mar de Cortés existe una diversidad marina reconocida a escala mundial por su flora y fauna totalmente endémica, como en la Reserva de
la Biosfera Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado, en donde se puede observar en aguas abiertas al lagarto monstruo de gila, el pez totoaba y la vaquita marina, siendo ésta última especie el cetáceo más pequeño del planeta, que actualmente está en peligro de extinción ante sus cerca de 600 ejemplares. También se puede visitar diversos observatorios protegidos y oficiales que exhiben el habitad de la víbora de cascabel, la codorniz de la montaña, el coyote, águila pescadora, halcón peregrino, campañol, correcaminos y zopilotes. Para aquellos viajeros que llegan en remolques y camiones adaptados, San Felipe cuenta con diversas zonas detráiler park, incluso para quien desee dormitar por una cuantas noches. Y si de pesca lúdica se trata, durante todo el año se realizan concursos de pesca deportiva enfocada a especies como la sierra, trucha, lobina y corvina, a la par de tour turísticos que se dedican a la formación de grupos para embarcarse al kayak o el buce entre las cristalinas aguas de algunas bahías como la Punta El Machorro, o Estrella, ubicadas en dirección al sur. Por la carretera 5, a 55 kilómetros de San Felipe, está el pueblo de Puertecitos, un místico rincón que por la noche ofrece veladas inolvidables bajo su clásico cielo estrellado y algunos aparcaderos con servicios de agua termal, ocasionadas por el Mar de Cortés. Por la misma carretera de Puertecitos, a 15 kilómetros más adentro podrá conocer el Valle de los Gigantes, punto de gran visita turística por conservar a los cardones más altos del mundo, cuales llegan a medir hasta 17 metros.
PARA SABER ¿Dónde dormir? ◗ Hotel Costa Azul: Av. Mar de Cortez y Calle Ensenada 247. Teléfono: (686) 577 1548 / 577 1702. ◗ Hotel El Cortez: Av. Mar de Cortés sur S/N. Teléfono: (686) 577 1055 / 577 1056. ◗ Hotel Las Palmas: Mar Báltico 1017. Teléfono: (686) 577 1382.