La antena torcida: El enigma de Hombre mirando al sudeste contra K-PAX Nancy Membrez
Y después hay una especie de antena. Todos los artistas son como una antena que recepcionan
el
inconsciente
colectivo.
Me
parece que aparte de hablar de cosas que me obsesionan a mí, hablo de cosas que le importan y le pasan a la mayoría de la humanidad. —Eliseo Subiela. Alejandra Delgado, “Entrevista a Subiela” (2011). “Hey, Eliseo, know any good lawyers?” [Che, Eliseo, ¿conocés a algunos abogados buenos?]i —Comentario a K-PAX de poliglot@loretto.net subido al IMDb.com (1 septiembre 2002). El 18 de agosto de 2001 el cineasta argentino Eliseo Subiela, con quien yo había trabado amistad en el congreso de Cine-Lit 2000 en Portland, Oregon (EE.UU.), me preguntaba por correo electrónico, como del rayo, si yo había oído hablar de la producción en curso de la película K-PAX. Explicaba que un amigo argentino suyo que trabajaba en la industria cinematográfica de Hollywood le había mandado un correo electrónico para felicitarle por haber vendido los derechos de Hombre mirando al sudeste a la productora Universal Pictures. Solo había un problema: Subiela no había vendido los derechos de remake a la Universal ni a nadie. Acababa de enterarse de la existencia de la nueva película. La noticia consternaba tanto a Subiela porque este caso no era el primero ya que, como señalaba, la película hecha en Hollywood Mr. Jones (Dir. Mike Figgis, 1993) en la cual el protagonista Richard Gere, que hace el papel de un paciente chiflado pero carismático, no solo dirige una orquesta espontáneamente, sino que también lo hace al son de la “Oda a la alegría” (de la Novena sinfonía) de Beethoven, un calco indisputable de una de las
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