¿Qué puede hacer la educación por la paz y contra la violencia? ¿Qué podemos hacer los educadores y los investigadores en educación? ¿Pode- mos hacer algo más que denunciar, criticar, marchar? ¿Pueden la educación
y concretamente las escuelas aportar algo más, contribuir a un futuro dis- tinto, trabajar en un mediano y largo plazo para que estos eventos, alguna vez, no sucedan nunca más? ¿Pueden ayudar a que las sociedades elijan opciones distintas a aniquilar al otro, y escojan el diálogo, la paz y la con- vivencia con el otro, aunque no nos gusten su modo de vida o su ideología? ¿Podemos hacer algo para que quienes quieren expulsar y segregar a media humanidad no sean aplaudidos y celebrados?