Objeto Encontrado

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objeto encontrado Imรกgenes: Avy, Brian, Gloria, Lili, Lupita, Montse, Vicky, Oscar y Rachel. Textos: Rosa Serna Desouches


EDITORIAL

FUENTE DE PODER

Fuente de Poder. Puebla, Puebla. Colección Colaboraciones Infantiles no.5 “Objeto encontrado” Las imágenes fueron realizadas por niños y niñas que participan en el taller infantil de Fuente de Poder, 2014. Los textos de “Objeto Encontrado” fueron realizados por Rosa Serna Desouches. Está permitida la copia, distribución, exhibición y utilización de la obra bajo las siguientes condiciones: Atribución: se debe mencionar la fuente (título de la obra, autor, editorial, año). No comercial: se permite la utilización de esta obra con fines no comerciales. Mantener estas condiciones para obras derivadas: Sólo está autorizado el uso parcial o alterado de esta obra para la creación deobras derivadas siempre que estas condiciones de licencia se mantengan para la obra resultante.


Santa Catarina es una colonia habitacional fundada hace 30 años en la periferia de la ciudad: ningún adulto ha nacido aquí. Un día, uno de los abuelos que participan en el proyecto nos dijo: “ya ve que uno no es de aquí, pero los niños si”. FUENTE DE PODER es un proyecto que surge en Noviembre del 2012 en la Colonia Santa Catarina, Puebla con el objetivo de promover la autogestión cultural, el arraigo y la construcción de comunidad. Colaboramos con niños, niñas, papás, mamás, abuelitos y abuelitas habilitando espacios físicos e imaginarios.



En una serie de dibujos-objetos creados por ni単as y ni単os de diferentes edades se busca rastrear palabras, formas e historias. Desde los colores e intensidades de cada objeto se imagina y se escribe. Sin ser necesariamente historias, poemas o descripciones se va a単adiendo y sustrayendo a lo que otrxs comenzaron. Se hace un trabajo conjunto aunque a distancia: encontrarnos a trav辿s de palabras que surgen de objetos encontrados, formando parte del transcurrir de otrxs. Dejarnos afectar por creaciones y participar siendo una pieza de un proceso que va desandando nudos y creando mundos.




Avy


1. Cielo, mar, azules. Abrazos y sonrisas puestas de cabeza entre otros furores y cuestiones. Hablar con los animales y correr entre cielos, mĂĄs mares. Sin vista, esa que dejaba ver tanto azul para recorrer, se pierde el camino. Errando y caminando, mĂĄs errado que caminado es el recorrido que con sorpresa desemboca en los mismos conocidos azules, aquellos de mar y cielo. De cabeza o en lĂ­nea recta, mares y cielos.


Brian


2

.

Se derramó todo, escuché decir entre susurros. Susurraban varias voces entre una multitud desconocida y bien alineada, un sonido permanente que no menguaban eran sus susurros. Se derramó todo, seguían diciendo. Yo, como no queriendo escuchar las palabras, sin esfuerzo entendía lo que labios bien lejanos enunciaban a otros cuerpos que no reconocería jamás.

me llegaban de rebote,

Se derramó desde ayer y se ha quedado así, derramado. De tanto escuchar que sentí preocupación. Preocupación por aquello que se había derramado, por la gente que estaba alrededor de todo eso derramado, preocupación por las lejanas montañas que sin tener nada derramado sentirían por empatía un derrame en quién sabe dónde de quien sabe que sobre quien sabe qué. Las montañas generalmente son de lo más empáticas, más que las personas alineadas y las voces que susurran y los oídos que escuchan como de rebote. Al final pensé que sería entonces más problema de las montañas que mío, que en realidad ni me importa tanto porque esas voces son lejanas, y susurran porque no tienen otro remedio que repetir en quedito, siempre en quedito y con pudor de los de rra mes, que además y seguramente acontecen a diario y sin piedad. Que la gente a pesar de tanto susurro sigue alineada, que yo que escuché de rebote mejor me pongo también a susurrar, y así disipar esa preocupación, que por lo demás me di cuenta que ni era mía, sino de las montañas.


Gloria


3. Todos los días ella iba al mismo sitio, a sentarse en su banqueta donde cerraba fuerte los ojos y se imaginaba lejos de aquella banqueta y de todo lo que le era conocido y personal. Se imaginaba, entre el negri-rojizo del que se manchaban sus párpados, una vida bien activa y casi perfecta. Donde era una de esas chicas que hacía siempre muchas cosas, tenía sus amigas, hacía su ejercicio, frecuentaba a su novio que la llevaba a cenar entre flores y bombones. Reía a carcajadas simuladas y discretas, caminaba como flotando y hacía siempre pocos y pertinentes comentarios. Siempre bien precisa, como medida con una báscula secreta. Si la secuencia continuaba iba apareciendo un rap ocasionado por un disco rayado o una mala comunicación. Surgía de repente un robot, de metal y sin color se transformaba en un dos... un gris eterno y un rostro paralizado. Su cuento se revelaba robótico y cansado. Abría los ojos y sonreía. Qué alegría le daba su imperfección.

que era ella misma,


Lili


4. En un mundo al revés los conejos comen de pie, las flores en el cielo crecen una vez y las burbujas saben a miel En un mundo al revés los colores se transforman, los lugares se trastocan, el corazón toma el cerebro y el cerebro va en los pies. En un mundo al revés se juega en las casas, se pintan las paredes, se come cuando hay hambre, se bebe cuando hay sed. En un mundo al revés las historias se comparten, las tareas se disfrutan, el trabajo da más fuerza y aprender es un placer. En un mundo al revés la gente se saluda, los vecinos se conocen, lxs amigxs siempre apoyan y la familia va después. En este mundo al revés al que quisiera ya entender vi rondando a unas personas que después encerradas las encontré. Este mundo al revés me hace no querer más volver a ese mundo que muy al derecho es.


LUPITA


5. Entre colores y formas te pierdes. Tantos estímulos que no te encuentras. Las ideas que no son tuyas te invaden. A veces quieres correr pero te quedas inmóvil, como plantada en una tierra imaginaria que no te pertenece. Pero intentas sonreír y decir que estás bien, que así te gusta, que eso de verdad piensas y al final no escapas. Te quedas en silencio, crees que quizás mañana algo, cualquier cosa, será diferente.


MONTSE


6. No puedo evitar ver tantos puntos. Es seguramente porque mis pupilas son círculos, círculos negros que después se transforman en otros colores más alegres. Cuando veo niñas y niños riendo, jugando, diciendo tantas cosas que parece que salen de ningún sitio mis pupilas se ponen de color lila. Seguro es por la emoción que siento en el estómago. Cuando sale el sol, ahí en medio de un cielo que pareciera cerrarse para siempre mis pupilas son verdes, verdes como el pasto. De muchos colores son mis pupilas, de muchos colores mis emociones y pensamientos, de muchos colores los entornos que me envuelven para pintar mis pupilas de colores.


VICKY


7. Veo palmeras de colores y flores sobre azul. Un abanico para el calor de playa, el sonido apacible de los pajaritos cantando, los colores del mar que tranquilizan, sensación de olas, ternura de risas infantiles, alegría de compañía.


OSCAR


8. Soldados y rateros. Una misma guerra. La guerra en la que

no

querías

participar.

Ya estás ahí te decía todas las mañanas cuando despertabas tan fresco de un sueño eterno. No lo veías pero había guerra. En las calles, en la esquina, en las casas, en todas las esquinas de todas las calles. Se plantaban las camionetas militares en los pueblos, fuera de las casas, alrededor de las niñas, de los niños. La calle ya no era calle sino campo de batalla. No había más horizonte que el verde de los soldados. Desperté antes que tú y me asomé por la ventana. Pude ver, más allá de la aparente apacibilidad de los mismos coches que transcurren a diario, de la gente tomando café en las banquetas, de las palmeras puestas para simular un verde que ya no es, de los supermercados y tienedas de frutas... la guerra. Que en esta esquina no hay milicia, pero en la de los vecinos sí. Detrás de lo cotidiano hay guerra. Te despertabas todas las mañanas y no veías lo que mi piel ya transpiraba. Te quedabas quieto y regresabas todas las noches a tu sueño eterno.


Rachel 9


9. De chiquita creo que no comía muchos dulces pero me gustaba mucho el chocolate. Siempre me ha encantado el chocolate. En las revistas hay publicidad de chocolate, unas mujeres muy sensuales son las que se lo comen, muy sensualmente. Hay publicidad de chocolate a lado de consejos de dieta, el cuerpo perfecto, mujeres sensuales, cuerpos escultóricos. Yo no lo entiendo, porque no sé bien qué es lo que quieran que haga. Al final llegué a la conclusión de que para ser sensual tengo que comer mucho chocolate y luego hacer mucho ejercicio, si esto no funciona: mucho chocolate y cirugía.


Este ejemplar fue ilustrado por Avy, Brian,

Gloria, Lili, Lupita, Montse, Vicky, Oscar y Rachel. Los textos fueron intervenciones de Rosa Serna Desouches.

PUEBLA 2015

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