¡Qué estamos conservando?

Page 1

¿Qué estamos conservando? La evidencia muestra que no sólo hay rastros de presencia humana en los ambientes que queremos conservar sino que, justamente, la acción del hombre ayudó a su desarrollo y conformación. En esta nota se plantean ejemplos que ofrecen un espacio de debate y reflexión. Texto de Gustavo Aparicio y fotos de Eduardo Haene

Suelos y plantas domesticados Fue en la década del ochenta cuando en Amazonas se descubrieron los terra preta (tierra negra en portugués): suelos creados por las personas que habitaban la región hace miles de años. Son estables y fértiles, incluso en la actualidad, lo cual resulta muy curioso ya que los suelos de la selva amazónica son pobres desde el punto de vista productivo, debido a su escasez de materia orgánica. Esta característica, común en las selvas tropicales, es la que evitó hasta el momento su conversión a la agricultura en gran escala. Los suelos terra preta poseen 3 veces más materia orgánica, nitrógeno y fósforo que los suelos adyacentes y hasta 70 veces más carbón vegetal. Son precolombinos ya que tienen entre 7.000 y 500 años de antigüedad y desconocemos si fueron creados intencionalmente... en todo caso ese conocimiento ya se perdió. Su formación se debe a la ocupación humana intensiva que aportó grandes cantidades de residuos carbonizados (restos de fogatas), excrementos humanos, huesos de peces, de mamíferos y caparazones de tortugas i. Los terra preta están esparcidos por toda la cuenca ocupando sectores que promedian las 20 hectáreas. Para detectarlos, los investigadores buscan sitios donde exista alta concentración de plantas domesticadas o semi-domesticadas. Esto se debe a que en el Amazonas la domesticación de plantas comenzó hace unos 8.000 años y cinco siglos después del colapso de aquellas civilizaciones que se dedicaron a domesticarlas, las plantas persisten en los bosques y están tan asociadas a los suelos antropogénicos que su presencia sirve para hallar su ubicación. Además de estas tierras cultivables y cultivadas, otro efecto de la presencia humana que modificó la composición vegetal fue la caza, actividad que provocó la disminución de fauna grande o mediana capaz de dispersar determinados frutos. Un estudio de investigadores brasileños encabezado por Mauro Galleti publicado en 2013, afirma que en los últimos 100 años se produjo una merma significativa de aves dispersoras de semillas de gran tamaño -varias especies de tucanes y de cotíngidos (parientes del pájaro campana)- en el Bosque Atlántico, y que ello está asociado con la reducción en el tamaño de las semillas de palmito (Euterpes edulis)ii.

1


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Issuu converts static files into: digital portfolios, online yearbooks, online catalogs, digital photo albums and more. Sign up and create your flipbook.