Confesare mi pecado, encontraré refugio Basado en el salmo 38 (léase el salmo primero)
Mi Rey, mi Dios, no me alejes de tu presencia. Tu Santo Espíritu me ha mostrado mi pecado. He andado escuchando el clamor del hombre. He prestado oídos, al clamor del mundo. _._._._ Tu mano sobre mí me es como la vida. Aunque sea para corrección,