A mitad de camino entre el ensayo autobiográfico y la recreación literaria, cada una de las crónicas del cardenal Belluga, encontradas por Javier Ruiz Martín en la Biblioteca Vaticana (y traducidas por él con la ayuda del latinista José Luis Calvo), muestra la grandeza y las miserias de aquellos pontífices que no por administrar el poder heredado de san Pedro dejaron en ningún momento de ser lo que eran: seres de carne y hueso. Belluga dota de vida a estos prelados con una indiscutible fuerza narrativa y un original planteamiento de la Historia en la que él también se convierte en protagonista de la misma.