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roja, Lúz verde
El primer juego, se les dice, es Luz Roja, Luz Verde. Si consiguen llegar a la meta sin ser eliminados por seguir moviéndose después de que el muñeco termine de recitar el pequeño poema cantado del juego, ganan. El método de eliminación se revela por sorpresa: Cuando te mueves y pierdes, te matan a tiros los hombres de rojo.
Al parecer, más de la mitad del grupo se da la vuelta para huir en un pánico ciego y es acribillado. Los demás se apresuran frenéticamente a llegar a la meta, esperando fervientemente que se congelen lo suficiente como para no activar el detector de movimiento del muñeco después de cada ronda.
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Entre los supervivientes se encuentran nuestro héroe, Gi-hun, el número 456; su viejo amigo Sang-woo (Park Hae-soo), el número 218, cuyo exitoso exterior esconde una deuda millonaria; 067 (Jung Ho-yeon), una desertora norcoreana que, casualmente o no, es la mujer que le robó el bolsillo a Gi-hun; 001 (O Yeong-su), que tiene un tumor cerebral que amenaza con provocar demencia; 101 (Heo Sung-tae), un gángster que sirvió de mentor a 067 antes de que supuestamente le traicionara; y 199 (Anupam Tripathi), un hombre del sur de Asia y aparentemente el único no coreano en el juego, que salva la vida de Gi-hun sujetándole por la chaqueta cuando casi tropieza después de que se supone que ha dejado de moverse.
Fin del primer juego
Cuando el juego finalmente termina y todos los supervivientes han cruzado la línea de meta, un enorme techo artificial se cierra sobre el campo de juego, sellando a todos en su interior.
Todo esto sucede bajo la atenta mirada del Testaferro, que escucha una relajante interpretación de “Fly Me to the Moon” interpretada por un autómata de juguete de una banda de jazz en miniatura mientras ve cómo la gente es abatida. (Los villanos y su irónico gusto por la música, hombre).

Por qúe aceptan jugar?
Hay varias respuestas. La fácil alude a la suspensión de incredulidad: es una serie, es ficción y hay que creérselo. La segunda obliga a sacar la calculadora. Según un informe del banco Credit Suisse, en el mundo hay 56,1 millones de personas menos de un millón de dólares.
Considerando que la población mundial supera los 7.800 millones de personas, esto supone que solo el 0,7% tienen más de un millón de dólares.
El mundo no ofrece muchas más oportunidades de ser rico.
Además, hay que considerar más factores, como que no todas las personas parten desde la misma línea de salida.
En un momento de la serie, el personaje que encarna al director del concurso asegura que en sus juegos sobresale un valor sagrado: la igualdad, el hecho de que, en efecto, en cada una de sus partidas todos parten de cero.
Infierno
Tras una apertura fría en la que vemos a los guardias rosas cargando cadáveres, la mayoría de los mismos en cajas envueltas en papel de regalo en un crematorio.
El juego del calamar reúne a sus jugadores supervivientes -incluidos Gihun, su supuestamente rico conocido Sang-woo, el carterista, el gángster, el inmigrante y el anciano-. A ellos y a sus compañeros se les ofrece una elección dura y sorprendente: si la mayoría de ellos vota por abandonar, el juego termina y pueden volver a casa. Una ostentosa exhibición del premio en metálico ya acumulado -100 millones de euros ganados por 255 jugadores muertos es igual a 2.500 millones- hace que la votación sea más reñida de lo que podría ser, pero al final, el anciano, concursante 001, emite el voto decisivo a favor del abandono del juego mortal.

Pero una vez que todos son devueltos a sus casas de forma poco ceremoniosa -por lo que vemos de Gi-hun y el carterista, son arrojados a la calle atados en ropa interior, con su ropa de calle depositada a su lado- empezamos a saber por qué tantos de sus compañeros votaron a favor de continuar con los juegos. En pocas palabras, la vida en el exterior para la mayoría de estas personas es un infierno.
Gi-hun corre hacia la policía, que no se cree su historia, sobre todo cuando la tarjeta de visita que les da conduce a un número equivocado y a una línea desconectada. Después, se encuentra con Sang-woo, que le dice que debe la asombrosa cantidad de 6.000 millones de won.

Gi-hun descubre entonces que su madre ha sido hospitalizada por una diabetes avanzada, pero ella insiste en irse sin tratamiento aun a riesgo de que le amputen los pies; no puede permitirse la estancia en el hospital, Gi-hun ha cancelado su seguro y, en cualquier caso, ella es la única de los dos que tiene trabajo.
La carterista, 067, cuida de su hermano pequeño, que vive en un orfanato hasta que encuentra la forma de sacar a sus padres de Corea del Norte.
El inmigrante, Ali, también se enfrenta a una figura de autoridad poco fiable: su jefe, que se niega a pagarle a pesar de que, obviamente, tiene mucho dinero. Se produce una pelea en la que la mano del jefe queda destrozada por una pieza de maquinaria pesada, momento en el que Alí coge el dinero y huye, enviando a su mujer y a su hijo de vuelta a su país de origen mientras él decide qué hacer a continuación.
El gángster, Deok-su, se reencuentra con uno de sus subordinados criminales, sólo para ser vendido a los matones armados de un casino filipino donde acumuló una pequeña fortuna en deudas sin pagar. Mata al traidor y salta desde un puente para escapar.