Somos lo que decimos : Las manecillas del reloj | Cultura
13/05/16 8:46 a.m.
Somos lo que decimos : Las manecillas del reloj Objetos humanizados Ricardo Ancira | 01.08.2015
La figura retórica llamada catacresis es tan de uso diario que ya no nos sorprende, por ejemplo, que en el ojo de la cerradura entren los
dientes de la llave. Si leyéramos este enunciado con una mirada inocente nos convenceríamos de que somos surrealistas sin proponérnoslo. La catacresis consiste, pues, en utilizar una palabra para designar algo que carece de un nombre específico o exclusivo. Por otro lado, gracias a la prosopopeya se consigue la humanización (también llamada antropomorfización o personificación) de lo inerte. Nos centramos aquí en algunos ejemplos de —llamémosles— catacresis prosopopéyicas, donde se atribuye un órgano o miembro humano a entes inanimados, sean objetos, sean conceptos, los cuales evidentemente carecen de ellos.1 Tienen cabezas clavos, alfileres y organizaciones. Hay cabezas de familia, chorlito, playa, serie, turco, rapadas; se la puede perder, calentar, echar, sentar, levantar, romper, sacar. Ojos existen en huracanes, manantiales (ojos de agua) y en las agujas. ¡Ojo! y ¡mucho
ojo! implican: ¡cuidado! El mal de ojo es un hechizo y el cuatro ojos usa gafas. Es caro lo que “cuesta un ojo de la cara”; la niña de los ojos es nuestra posesión más valiosa. Dientes, por su parte, los hay en las sierras, peines, ajos;2 y en organizaciones facultadas para sancionar a los infractores. Es posible decir algo entre dientes o hacerlo a regañadientes (¿quién y cómo es capaz de regañarlos?). Estos http://estepais.com/articulo.php?id=125&t=somos-lo-que-decimos-las-manecillas-del-reloj
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