Los padres de Adelaida se sorprendieron al descubrir que su hija tenĂa alas.
Adelaida creci贸 y sus alas se hicieron muy, muy grandes. Pronto aprendi贸 a volar.
Le gustaba mirar cĂłmo los pĂĄjaros y los aviones sobrevolaban el desierto. Ella tambiĂŠn deseaba poder viajar como ellos.
Así que un día, se despidió de sus padres y se fue volando.