Usos y costumbres de la huerta

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USOS Y COSTUMBRES DE LA HUERTA La indumentaria tradicional huertana El traje tradicional huertano refleja los condicionamientos que imponían los factores geográficos y climáticos, lo que determina el tipo de tejido y la medida de mangas y pantalones. Vestimenta femenina

Vestimenta masculina

La música y el baile en la Huerta de Murcia La música y el baile siempre han estado omnipresentes en todos los acontecimientos de la vida de los huertanos. Los caminos de la Huerta estaban amenizados por los sonidos de la rondallas y los mozos huertanos emplearon la malagueña llamada 'de la madrugá' para cortejar a la moza de sus amores. El baile alegraba las fiestas de la sociedad murciana, jotas, malagueñas y, especialmente, parrandas eran interpretadas por parejas de bailarines y cantadas por hombres y mujeres.

Las romerías huertanas Los huertanos celebraban con especial devoción la Romería de la Fuensanta en el mes de septiembre. Por la mañana temprano acudían a la Catedral de Murcia para ver salir a su Virgen en


romería hacia el eremitorio del monte, por el camino de Algezares. En agosto caminaban en romería hasta el cercano pueblo de Monteagudo para acompañar a San Cayetano a su iglesia. En el día de la Asunción, los huertanos se encaminaban a bordo de carros hacia la playa de Los Alcázares para cumplir con el rito de los novenarios, un ancestral rito que consistía en la toma de nueve baños y que, según el clamor popular, garantizaban buena salud para el resto del año.

Juegos populares Los juegos más emblemáticos de la Huerta de Murcia son los bolos y el caliche. Los Bolos murcianos gozan de mayor raigambre, y permite a los mozos alardear de vigor físico. Consiste en lanzar unas bolas de madera dura, de casi un kilogramo de peso, a veinte metros de distancia, donde se encuentran los bolos. El caliche es principalmente un juego de habilidad. El caliche es un trozo de madera cilíndrica colocado en el centro de un recuadro o círculo trazado en el suelo, y sobre el que se coloca el dinero que se disputa. Para derribarlo se tiran unas piezas de hierro, llamadas moneos. Si el caliche cae al golpe de la pieza y el dinero que hay puesto encima del recuadro se sale fuera, se gana.


Casas de la huerta Las viviendas populares, donde residían arrendatarios y aparceros, eran las barracas, las casas de terrado y las casas con lomera de tejas; mientras que las casas señoriales y palacetes rurales respondían a los nombres de Casa-Torre y Casa-Grande, y estaban acondicionadas para el mejor desempeño de las funciones administrativas y sociales. Barraca Se trata de la casa rural huertana por antonomasia, concebida como un verdadero instrumento de trabajo.

Casa de terrado Era una vivienda rural que contaba con los mismos ámbitos que la barraca, con planta cuadrada y un terrado con ligera pendiente para evacuar las aguas.


Casa con lomera de tejas Según Marín-Baldo era la vivienda propia del huertano rico. Se trata de una construcción más amplia y confortable que las anteriores, con dos plantas. Viviendas señoriales

Casa-Torre Era ya una vivienda señorial, un palacio rural, con una estructura más sólida que las anteriores y estancias más amplias. Casa-Grande Aparecían aisladas en medio de la Huerta, o en estrecha relación con los cascos urbanos de sus actuales pedanías. Al igual que la Casa-Torre, la Casa-Grande decoraba su fachada con blasón nobiliario y solía poseer capilla.


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