MARINA CURCI
MARINA CURCI
Botรกnica
ICRUC ANI R A M
Botรกnica
A Eduardo Daglio
Agradecimientos Aida Blum y Jorge Curci, incondicionales, mis padres. Olga Correa, Manuel Vidal, Fernando Diorio, Roxana Olivieri. A la historia, los recuerdos... Sara y Aida (Chufa) mis abuelas, y sus jardines de nomeolvides y Rosas. Heinriette Jedamzik, la Omi, mi bisabuela. El sol del medio día sobre la parra, en diciembre. La flor rosa de sidra de Kurt Blum, mi abuelo. Sara Curci, mi madrina. Puerto Esperanza, Misiones.
Publicación Fotografía de obras: Otilio Moralejo Fotografía de artista: Eduardo Daglio Diseño Gráfico: Estudio Marius Riveiro Villar Impresión: Talleres Trama
La muestra de obras de Botánica se realizó en abril de 2015 en RO Galería de Arte www.roart.com.ar
© 2015, Marina Curci © de los textos, los autores © de las imágenes, la artista Todos los derechos reservados Hecho el depósito que marca la ley 11.723 ISBN: 978-987-33-8933-7 Impreso en Argentina
4
MUCHAS VECES, al tratar de poner en palabras una idea, utilizamos términos que sin saber completamente sus significados, los empleamos igualmente porque nos resuenan en algún sentido. Sabemos por escolaridad que la botánica es una ciencia, una rama de la biología y que dentro de los aspectos de la que se ocupa (entre sus definiciones, alguna sostiene que abarca “todos los aspectos de las plantas”) se encuentran las relaciones con otros seres vivos y sus efectos en el medio. De lo que no se ocupa la botánica, por rigor de la demarcación científica, es de la experiencia vivencial sensible que establecemos con las plantas y sus ecos. Pero en la anulación, por los límites de las definiciones, de alguna de las múltiples dimensiones que podríamos tener en cuenta, vibra la demanda muda por su exclusión. En Marina Curci, cuya entera producción se sustenta en su atracción por la naturaleza en toda su magnificencia y por fuera del lenguaje, la positividad del término Botánica actuó como anzuelo, para plantarse y reflexionar después, en la vibración entre el mundo ordenado de la palabra y la experiencia sin nombre. Con la naturaleza como motor primario y el lenguaje visual, como medio para registrar, ordenar y contar esa experiencia vital que la seduce, viene realizando hace tiempo estas imágenes de flores en acuarela sobre papel. Y es entonces en el hacer de la experiencia artística que despliega un pensamiento complejo y de contradicciones fructíferas. Hechizada por el deseo imposible de saber qué diálogo se establece entre un cuerpo no signado y el mundo natural, o lo que depararía la experiencia de la comunión de nuestro cuerpo, en su pura organicidad, con la naturaleza que se nos impone indiferente, Marina Curci transmuta esos interrogantes en estas obras, donde vivencia otros tipos de diálogos, que nacen en el momento de la invención visual de las imágenes de semejanza, semejanza porque jamás es mimesis. Realiza su registro, poniendo en acto su subjetividad, eligiendo flores, averiguando sus nombres, (Stapelia gigantea, Pensamiento, Ojo de Poeta, Taco de Reina, Cactus, Prímula, Euphorbia serpens, Talinum paniculatum) y observando sus movimientos a lo largo de los días, para aislarlas en pinturas con acuarelas y reinstalándolas en un nuevo paisaje de bellos y equilibrados vacíos sobre papel blanco. Nuestra pintora, con gran manejo en las relaciones espaciales sobre la
superficie bidimensional, le otorga peso propio a cada elemento que hace aparecer en él, transformando a cada uno de ellos en personajes cuyo diálogo funda una topología alternativa. El ideario de Marina es una dialéctica entre el orden y el desorden, que vivencia siempre gozosamente. El desorden como cantera de ideas que la llevan hacia adelante y el orden como los momentos de la exterioridad de sus materialidades poéticas que adquieren existencia como acontecimientos portadores de aperturas. Tanto su pensamiento como su actuar, ambos de agitados movimientos, tienen una temporalidad y espacialidad doble; lineal y centrípeta. En sus obras aparece esa voluntad de ir hacia atrás, como una arqueología de la memoria, para recuperar plásticamente ese mundo vegetal de la infancia y restablecer las coordenadas afectivas que trazaron la espacialidad familiar. De esta manera, las acuarelas salen de las partes más profundas de su ser para alcanzar los ecos de la naturaleza. Y a modo de piezas de un juego de mesa, cada obra es gestada con la posibilidad intrínseca de múltiples configuraciones posibles, tópico que ella persigue desde un principio y logra eficazmente. Es así que aparece una instalación de muebles familiares entrañables que en su resignificación, no solo envuelve a las obras en una espacialidad nueva sino que potencia el vínculo entre la charla que se ve en cada imagen y la historia personal. Estas acuarelas que son un tipo de idea de naturaleza, son obras de arte, en la medida que, como mantiene el filósofo Rancière, es el lugar donde el hacedor pone diferentes acentos en cada aspecto de lo que observa, con una operatoria particular. Uno de esos acentos en Curci, es la elección de un posicionamiento antropomórfico de la escala, donde el carácter familiar de un objeto es directamente proporcional a la disminución de su tamaño, para así lograr la intimidad que desea. Un acercamiento íntimo en la factura de cada obra permite al mismo tiempo fabricar un alejamiento perfecto a la semejanza, convirtiéndolas en femeninas, bellas, delicadas, frágiles y encantadoras. Curci, infatigable en su movimiento, intenta anclarse y trascender en las cosas, abriéndose en una dialéctica visual que la implica y la supera, y es en la transformación de la naturaleza que desencadenará su movimiento. Llega con
sus imágenes a imponer la visualidad como apertura, donde cada una se convierte en un artefacto que pregunta. En el orden visible de su objetualidad se presiente una concavidad activa. Imágenes cristalizadas con el vaivén de un trabajo profundo, se traducen en una estrategia relacional, en el sentido de evocar una experiencia intersubjetiva, que al mismo tiempo quiere captar ese mundo fenomenológico de la experiencia a través de un teatralismo psicológico para que el registro sea más sutil. Trabaja la alteración de la semejanza, como un vestido que se reemplaza por una nueva forma cautivante, evidencia de un mensaje latente. En un orden establecido, con la gracia de su trazo de sensibilidad delicada y con un trabajo manual valorado como praxis existencial, Marina traslada las huellas de su cuerpo que talló su historia. No se limita a dar forma a una idea, apuesta al desbordamiento de sentido de la naturaleza transformada en imágenes. Y es en esa apuesta que se justifica esta muestra; es en Botánica el lugar en el mundo donde Marina Curci y su arte nos abren sus brazos para que nos bañemos en ese desborde de sentido o cuanto menos disfrutemos de sus flores. Olga Correa Marzo de 2015
13
13
Obras Acuarelas sobre papel 31 x 23 cm
Tapa: Orbea... fin de la floración, 2014 Contratapa: Orbea y Ceropegia, 2014
Ruellia brittoniana, Aloe, Malvon y Trifolium repens, 2015
Epiphyllum oxypetalum, Flor de nacar, Orbea, Lazo de amor y Zinnia peruviana, 2015
Azalea, Orquidea y Lobelia, 2014
Azucena y Pensamiento, 2014
Talinum paniculatum, 2012
Plumbago auriculata y Orbea cerrada, 2015
Rhododendron, Prímula y Euphorbia, 2014
Catharanthus roseus y Hoya carnosa, 2014
Dendrobium nobile, 2013
Iris japónica y Tillandsia recurvata, 2014
Manuka, Dendrobium, Pensamientos, 2014
Azalea, Tradescantia y Oreocerus, 2014
Epipremnum aureum, Tradescantia y Begonia, 2015
Estrella de mar, 2014
Chlorophytum comosum, tres Vincas, Malvón y Alocasia, 2015
Oncidium Bifolium, 2013
Begonia, Pensamiento y hojita, 2014
Orbea, Jazmín azul, Cerraja, Huernia transmutata, Talinum, cuatro Trompetas y un Camarón, 2014
Hibiscus y Ceropegia woodii, 2015
Hibiscus, tres Campsis, Gymnocalycium y Flor de Lis, 2014
Ipomoea cairica, Orbea cerrada, 2015
Stapelia Gigantea II, 2014
Neomarica gracilis y Jazmin del cielo, 2014
Stapelia gigantea y Philodendron, 2015
Begonia y Felicia amelloides, 2014
Helianthus annuus, Macachin, Vinca, Saeta, Penstemons, Verbena, Glandularia, Menta, 2015
Gasteria, Tilo, Cuphea, Modiola, Pavonia, y Jazmin del cielo, 2015
Celosía argentea, Salvia y dos Pensamientos, 2015
Ceropegia, Oxalis, pelargonium y flor del beso, 2014
Physostegia virginiana, Huernia transmutata, Santa Lucía, Heteropterys, 2015
Bletilla striata, Tradescantia y Viola tricolor, 2014
Sprekelia formosissima, Tradescantia pallida y Verbenas, 2015
Astrophytum, Begonia, Menta, Hypoestes phyllostachya y Lazo de amor, 2015
Kalanchoe daigremontiana, 2014
Campanilla, Lavanda y Espinazo del diablo, 2015
Cinco Violas, un Taco de reina, Thunbergia alata y Astrophytum, 2014
Tulbagia, Hydrangea, Alegría del hogar, Centauro y Aster rastrero, 2015
Rhododendron y tres Pensamientos, 2014
Cardo negro, Sangre de toro, Cosmos, Verbenas, Durazno y Malvón, 2015
Botรกnica, Marina Curci, 2015 www.marinacurci.com.ar