
3 minute read
Valeria Silvana Alcérraca Águila
LA PRIMAVERA EN EL VIENTRE
No miento si te digo que llevo siglos deseando palpar con mis dedos bajo el cuello de tu camisa, dejando un rastro de flores en tu piel, sentenciando la primavera que dejaste en mi vientre con tu suspiro suave junto a mi oído. No miento si te declaro que, al cerrar los ojos en la oscuridad, trato de sentir tus labios como pétalos divinos, recordando cuando yo los acogía tan serena, tan cuidadosamente como si fuesen a expirar para siempre, en cualquier momento. No te miento si te confieso que creí que perdería la cordura cuando te aventuraste a mis silencios, para cobijarme entre tus dedos, y guardarme en tu caja de los deseos concretados. No miento si te aseguro que he muerto y revivido a la vez cuando tu mirada coincidió con la mía, dentro de la complicidad mutua de las cuatro paredes de tu habitación.
Advertisement
MIRADAS PECADORAS
Es de noche. Tus rizos parecen de negro azabache encantador, pero de día me hipnotizaron con sus matices rojo fuego que hacían gotear ascuas en mi corazón pecador. Estás dormido. Te he tapado con mi chaqueta estampada de Van Gogh, y ahí estoy yo admirándote como si tú fueses la obra expuesta en la galería, y yo la chica de ojos vírgenes que se enamora del arte por primera vez, o el pintor empedernido a punto de enamorarse de la musa. Luego despiertas y me miras, sin saber que yo te veo como mi Edén, y tú me miras como si yo fuera la tierra de los mortales. Te acaricio, sin importar si soy atrevida. Te entregas a mi lagotería, y por un segundo siento que compartimos lo mismo. Pero callas. Callas como si fuese un error, como si yo fuese un pecado. Callas con culpa, callas con determinación. Y yo me doy cuenta, y también callo. Callo como el guerrero que debe resignarse ante la derrota.
SERÁS RECUERDO
Cuando el sol se caiga y el día nos despida, tú serás recuerdo. Cuando la luna brille y sea la linterna entre el manto negro, tú serás recuerdo. Cuando intente soñarte nostálgicamente, tú serás recuerdo. Cuando camine solitaria por nuestras calles, tú serás recuerdo. Cuando piense en acariciar el enjambre de tus rizos otra vez, tú serás recuerdo. Cuando quiera abrazarte de nuevo y no tenga tu pecho para apoyarme, tú serás recuerdo. Cuando quiera oír tu voz dulce chocando en las paredes de mi mente, tú serás recuerdo. Cuando cante tu nombre y mi sinfonía se la lleve el viento, tú serás recuerdo. Cuando te escriba poesía y mi prosa no sea leída, tú serás recuerdo. Cuando susurre que te amo durante la madrugada, tú serás recuerdo. Tú serás recuerdo, y yo seré olvido.
¿QUIÉN ES ÉL?
Él es de aquellos que enamoran a primera risa. Él es de los que nunca llega tarde al trabajo y siempre deja añorando su regreso a los que tuvieron la gracia de tenerlo. Él es de esos jóvenes respetuosos que tratan de “don” o “usted” a los mayores, porque sabe que la rugosidad en sus pieles significa la sabiduría de los maestros. Él es el chico alto, de semblante delgado y ojos tristes que guardan secretos desmesurados. Él es el tipo de persona atenta, que memoriza todas tus expresiones y molestias, desde bajar la mirada cuando estás ansioso, hasta por qué te tocas la nariz. Él es un demonio que marcha sin tomar en cuenta los corazones que romperá, hasta que el reloj ya expiró y no hay tiempo para la piedad. Él es el ladrón sentimental que roba suspiros con sus rizos desordenados. Él es el señuelo que hace que te enamores silenciosamente y luego te rompe delicadamente el corazón. Él es la travesura que merodea por mi mente sin cansancio. Él es el único por el que yo quisiera dar todo de mí. Pero él no me corresponde. Él no me ama. Y yo a él lo amo con locura.